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El próximo 2 de abril toda América Latina estará pendiente de los resultados de la segunda vuelta de la elección presidencial en Ecuador. Los proyectos enfrentados no podrían ser más antagónicos: uno, expresado por Lenín Moreno, representa el sostenimiento de la voluntad transformadora en sentido popular y progresista que inició en nuestro país con la Revolución Ciudadana bajo el liderazgo de Rafael Correa; el otro, expresado por Guillermo Lasso, el más conspicuo representante de los intereses del poder económico y financiero, constituye la apuesta de las élites más concentradas por retomar el control del Estado, aupadas por un entramado mediático corporativo dominante. 

La confirmación de la segunda vuelta electoral en Ecuador, pautada para el próximo 2 de abril, abre un escenario de creciente polarización entre dos modelos de país: el de Alianza País por un lado, con el legado de Rafael Correa y la posible continuidad de Lenín Moreno en el Palacio de Carondelet; y el del banquero Guillermo Lasso, otrora superministro de Economía de Ecuador de Jamil Mahuad mientras los depósitos de la población estaban congelados, por el otro. Ya no habrá más opciones en el cuarto oscuro.

Las recientes elecciones presidenciales en Ecuador, donde Lenín Moreno casi alcanzó el 40% requerido para ganar en primera vuelta y tendrá que confrontar en la segunda a Guillermo Lasso, pararon abruptamente las preparaciones de la oposición para celebrar la victoria de la que aparentemente estaban seguros.

Ecuador, con su actual proceso electoral, es el nuevo campo de batalla de una guerra mediática que se viene librando desde hace más de 15 años en nuestra región para (re) imponer gobiernos y políticas económicas neoliberales.

La derecha latinoamericana venia acumulando avances, desde las elecciones parlamentarias en Venezuela, la presidencial en Argentina, el referéndum vicioso en Bolivia y el golpe en Brasil. Se apresuraba a conmemorar una nueva victoria. Sus portavoces, de derecha y remanentes de ultra izquierda, habían logrado un gran resultado de la alianza de los candidatos opositores al gobierno de Alianza País. Guillermo Lasso, el banquero más rico del país, y Cinthia Viteri, otra variante del neoliberalismo, apenas se disputaban quien se enfrentaría al candidato del gobierno en la segunda vuelta.