Se dice que los animales venenosos, cuando están por morir, tiran sus peores venenos. Ese parece ser el comportamiento de Michel Temer, a quien sus mismos aliados ya habían comunicado que su gobierno había terminado. Ayer llamó, precipitadamente, a las fuerzas armadas, para protegerse de la manifestación más grande de la historia de Brasilia, con 150 mil personas llegadas de todas las provincias de Brasil.