Una multinacional militar se abre paso en el mundo desde hace dos décadas. Blackwater, la empresa de seguridad más poderosa del planeta, acumula denuncias por crímenes cometidos en Medio Oriente y por casos de corrupción en Estados Unidos. Radiografía de un negocio en expansión, impulsado por la Casa Blanca.

El periodista norteamericano Michael Wolff, acaba de publicar un inflamable libro con el título de Fuego y Furia: Adentro de la Casa Blanca de Trump. Allí revela infinidad de detalles sobre la forma de funcionamiento del gobierno de este disparatado presidente, sustentado íntegramente sobre poderosos grupos de poder y grandes corporaciones. Estas intimidades, si fueran en otro contexto y con otro personaje, serían de seguro pintorescas y hasta cómicas (dignas de ser incluidas en las Leyes de Murphy), pero la verdad, la preocupación seria, es que el texto se refiere al novedoso presidente del imperio más poderoso y mejor armado de todo el planeta. El mismo que se cree Sheriff del mundo y que tiene ejércitos, armas y misiles desplegados en todos los continentes. Los norteamericanos siempre listos para imponer su modelo de democracia, basado exclusivamente en la aniquilación del adversario. Se trata de Trump, por Dios. Quien ya ha avisado que duerme plácidamente y sin tribulación alguna con el maletín nuclear bajo la almohada.

La retórica fecal del actual presidente de los EEUU no es un descuido ni la ocurrencia de un egocéntrico extraviado. Sus dichos son expresión descarnada de un racismo que nunca desapareció, una segregación que recorre la geografía social estadounidense, un país agrietado, fracturado, cuya falta de cohesión interna no ocultan ya las banderitas agitadas por sonrientes niños al paso de las legiones. Más allá de los exabruptos, el degradante insulto responde a un claro interés del poder económico de reorientar políticas internas para su beneficio.

Como lo advertíamos en el artículo pasado, este año será definitorio y la batalla por la autodeterminación nacional será librada con intensidad en el frente interno y en el internacional.

Deben recordar que en esta página comenté hace poco que en el programa Keyser Report, de Russia Today, preguntaron a un experto invitado si las criptomonedas afectarían la economía, la respuesta fue: “Sí, a la economía de Estados Unidos, pero favorecerá a las economías de países como Rusia, Irán y Venezuela, que tendrán sus propias criptomonedas”.

Frases

“Al imperio no hay que subestimarlo, pero tampoco hay que temerle. Quien pretenda llevar adelante un proyecto de transformación, inevitablemente chocará con el imperio norteamericano”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº51