Las nuevas generaciones de posguerra, bautizadas como sesentayocheras, fueron hijas de la explosión de un capitalismo expansivo, cuyos parabienes anunciaba una época de cambio social. Las viejas estructuras se tambaleaban. La juventud irrumpía en el escenario cuestionando la autoridad en todas sus formas. Las primeras instituciones en sufrir el embate fueron la familia, la Iglesia, las universidades, los partidos políticos y el poder político. Eran tiempos convulsos.

La profunda relación dialéctica entre dictadura y democracia desde las prácticas del bloque dominante en el poder.

En una escueta comunicación televisiva, el presidente Macri anunció que su gobierno solicitará una línea crediticia al Fondo Monetario Internacional. Dicho anuncio, junto a la desbocada apreciación del dólar producto de una corrida financiera en curso, encendieron la alarma roja en gran parte de la población.

¿Quién podrá mirar Caracas desde el Hotel Humboldt? ¿Podrán los consejos comunales como soñaba Chávez? ¿Podrán reunirse los militantes de los partidos de izquierda del mundo para aprobar el programa de la V Internacional convocada por Chávez?

Se apagan las luces y comienza a rodar el proyector. En la parpadeante pantalla vemos al joven protagonista descubriendo un viejo anillo o una reluciente espada que cambiará su destino. El artefacto, a pesar de ser muy antiguo, ofrece poderes especiales a quien lo recoge, dándole acceso a conocimiento acumulado por muchas generaciones y abriéndole paso, por sus poderes especiales, al futuro… Sin muchos ajustes a este guión fantasioso, así concebimos el papel del pensamiento de Marx en nuestro presente.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº65