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Escuela de Formación Política Emancipación

Entender el socialismo latinoamericano requiere de una amplitud de pensamiento singular, y no por ello menos profunda. Durante décadas las corrientes ideológicas revolucionarias en Nuestra América se enfrentaron entre sí, no sólo perdiendo de vista al enemigo principal, sino que también desaprovechando la potencialidad de complementar ideas, doctrinas y análisis. El dogmatismo construyó paredes infranqueables para evitar el encuentro de lo mejor del pensamiento universal, con lo mejor del pensamiento autóctono. Los marxistas repudiaban todo lo referido al patriotismo, los nacionalistas descalificaban a los socialistas por eurocéntricos, los indígenas desconfiaban de los cristianos y los cristianos atacaban el ateísmo marxista... Parecía imposible que se conformara en estas latitudes un pensamiento revolucionario auténtico, vigoroso, genuinamente emancipador. Pero la propia realidad, la lucha de clases y la experiencia acumulada ha comenzado a forjar un cuerpo de ideas funcional a los intereses de las grandes mayorías populares. Un socialismo verdaderamente latinoamericano irrumpe como herramienta de liberación, entendiendo que la lucha antiimperialista por la definitiva independencia tiene que transitar, necesariamente, por el camino del socialismo revolucionario. Educarnos en ese cuerpo de ideas es una tarea ardua, pero insoslayable. La escuela de Formación Política Emancipación, creemos, aporta en esa estratégica labor.

El Proyecto Emancipación, y por lo tanto la Escuela de Formación Política Emancipación, nacieron a principios de los años 90, en la ciudad de Córdoba, Argentina.

Una serie de trabajadores, algunos jóvenes y otros fogueados en las intensas luchas de los años 60 y 70, bajo la conducción del maestro Denís Conles Tizado, nos decidimos a unir experiencias y a trabajar decididamente en la lucha ideológica, constituyendo un foco de irradiación de las ideas patrióticas y revolucionarias, arrinconadas para ese momento por el embate neoliberal. Página web, la revista Cuadernos para la Emancipación, una pequeña productora de micros radiales y un programa en vivo, más los cursos de formación política fueron los primeros pasos que dio el Proyecto Emancipación, siempre vinculado con el movimiento obrero y con jóvenes estudiantes de los sectores populares.

Pero el trabajo era difícil. La tremenda represión de la dictadura militar oligárquica y el aluvión neoliberal, habían hecho estragos en la conciencia de los trabajadores argentinos. Era la época en que la palabra “revolución” era censurada con premura; quienes hablábamos de patriotismo éramos acusados impiadosamente de “nostálgicos”, cuando no de fascistas, y la izquierda era sólo material de estudio para aquellos que desde la Universidad intentaban descalificarla con moldes académicos. Los ex marxistas proliferaban y nuevos “ismos” aparecían para consumo de una intelectualidad complaciente, aggiornada y sostenida económicamente por un sinnúmero de ONGs europeas y norteamericanas.

La arremetida neoliberal asimismo hacía que el pensamiento socialdemócrata apareciera como una suerte de tabla de salvación para algunos que se resistían a caer bajo el embate de la ideología dominante, pero que en última instancia terminaban cediendo y claudicando. El discurso reformista, por lo tanto, se presentaba como lo “más a la izquierda” en la lucha de ideas. Neoliberalismo y socialdemocracia configuraban un combo perfecto ante la derrota de las fuerzas populares y el pensamiento revolucionario. El “ala izquierda” de la ideología dominante se hacía fuerte en la Universidad y en los espacios culturales llamados por sí mismo como alternativos.

Vale aclarar que en el sur, esta victoria del pensamiento único impuesto desde los centros mundiales del poder imperialista, había sido precedida de feroces dictaduras genocidas, el terrorismo de Estado se había ensañado, fundamentalmente, contra los genuinos representantes del movimiento obrero y la intelectualidad patriótica y revolucionaria. El sólo hecho de que más del cincuenta por ciento de los detenidos-desaparecidos en la Argentina, hayan sido de la clase trabajadora, es un hecho muy relevante y poco conocido.

El Proyecto Emancipación entonces, irrumpe en la Argentina para volver a instalar, especialmente en las nuevas generaciones, lo mejor de la tradición del pensamiento revolucionario, constituido a lo largo de años de historia y lucha de clases. “Mantener encendida la antorcha”, era la tarea en ese momento de adversidad, nos decía Denís Conles Tizado. Lo esencial, entendíamos, era reconstruir el eslabón roto por la ofensiva imperialista, que separaba las experiencias históricas acumuladas por las masas populares con el presente de lucha y resistencia.

Es así que el Proyecto Emancipación no surge ni podría surgir como foco de irradiación ideológica desde los ámbitos académicos o de la pequeño burguesía intelectual, sino que emergió de la experiencia de lucha del pueblo argentino contra el imperialismo, sus lacayos nativos, la partidocracia corrupta y el gran capital. Aparece y se constituye como una organización desde la clase trabajadora y para la clase trabajadora. Emancipación de la patria contra el imperialismo, emancipación de la clase obrera contra el capital y emancipación de la mujer contra la sociedad patriarcal y machista.

Y en el rescate de lo mejor de las tradiciones revolucionarias el Proyecto Emancipación recoge el legado latinoamericanista y unionista, entendiendo que la integración de Nuestra América es un capítulo insoslayable en la lucha por la revolución socialista mundial.

Allá en los años 60, siguiendo la tradición del socialista Manuel Ugarte, otro argentino, Jorge Abelardo Ramos, le dio madurez a la tesis del marxismo bolivariano. De allí una frondosa escuela surge en el Cono Sur defendiendo y uniendo el marxismo con la tradición histórica de luchas de nuestros pueblos. Y dicha tesis sostiene que las masas populares que combatieron junto a los Libertadores, hoy son representadas por las masas obreras latinoamericanas caribeñas. La tarea inconclusa de la primera ofensiva independentista y unionista deberá ser continuada y concluida por el proletariado, en el camino de la construcción del socialismo y con la ideología de la clase obrera: el marxismo. Pero no un marxismo de “copia y calco”, como decía José Carlos Mariátegui, sino un marxismo vivo, no mecanicista, no dogmático, no sectario. Para el encuentro de Bolívar y Marx, desde el sur, trabajaron hombres de la talla de Rodolfo Puigróss, José Hernández Arregui, John William Cooke, Vivián Trías, Sergio Almaráz, Luis Vitale, René Zabaleta Mercado, Ortega Peña, Andrés Solís Rada, entre otros.
Es así que la Escuela de Formación Política Emancipación tiene autoridad y experiencia para introducir a la militancia popular en el tema del Socialismo Bolivariano.  Porque precisamente la particularidad del Socialismo Bolivariano, es que ha sumado lo mejor del pensamiento impugnador de la cultura popular, al estilo que lo señalaba Lenin, para configurar un sistema de ideas de profundas raíces, donde converge el cristianismo igualitario del Jesús de los pobres; la praxis comunitarista de las culturas indígena y afroamericanas, el patriotismo latinoamericano caribeño antiimperialista y el socialismo científico de Marx, Engels y Lenin.

Esta “fórmula explosiva” es la que hoy nutre, en mayor o menor medida, los procesos revolucionarios latinoamericanos caribeños; con elementos dominantes en cada uno de ellos, pero en la confluencia necesaria para asumir con posibilidad de triunfo la lucha anticapitalista y antiimperialista de hoy. Marx y Martí fueron la fórmula en Cuba; Jesús, Sandino y Marx en Nicaragua; Bolívar, Zamora, Rodríguez, Marx, Guaicaipuro, Leo-nardo Chirinos y Jesucristo en Venezuela; Tupac Katari y el Che en Bolivia, por ejemplo.

Es que sin la fusión del pensamiento y las tradiciones reales y raizales de lucha del pueblo, la izquierda marxista, muchas veces eurocentrista, escolástica y dogmática, más allá de haber asumido en muchas oportunidades heroicas jornadas de lucha popular, no lograba constituirse como opción verdadera de poder. El marxismo en nuestra región, sin la debida comprensión del modelo capitalista dependiente y el rol del imperialismo en las semicolonias, ni siquiera lograba entrar con fuerza en la propia clase obrera latinoamericana y caribeña.
El patriotismo popular, por más antiimperialista que se presentara, sin incorporar el socialismo como base sustancial del programa de liberación nacional, sólo llegaba a los límites que, consciente o inconscientemente, le imponía su propio proyecto de capitalismo autónomo. Tal son los casos de Juan Velasco Alvarado en el Perú, Juan Domingo Perón en la Argentina, Lázaro Cárdenas en México, Omar Torrijos en Panamá o Getulio Vargas y Joao Goulart en Brasil.

El cristianismo de la Teología de la Liberación, si bien influía en un sector importante de las comunidades de base, nunca se planteó la toma del poder en ningún país de la región, ni aún hoy.

Y los poderosos movimientos indígenas y campesinos, si bien demostraron en los países con importante presencia originaria, que llegaban a derrocar gobiernos, nunca tuvieron capacidad para articular al resto de los sectores populares a fin de desplazar a las clases dominantes de los gobiernos de turno. Tal es el caso de Ecuador.

Fue sólo el movimiento bolivariano, en la estratégica alianza pueblo-ejército y en la fusión ideológica de corrientes revolucionarias de honda tradición en el pueblo venezolano, que se logra alcanzar el gobierno en Venezuela. Al “Árbol de las Tres Raíces”, expresión genuina del patriotismo revolucionario que inspiró a los militares nacionalistas del 4 de febrero, con el correr de los años y al calor de la misma lucha, se le sumó la praxis afroindígena, el cristianismo igualitario y posteriormente el socialismo científico. Y todo esto, esencialmente, bajo la conducción, inspiración y audacia del líder del proceso revolucionario, el comandante Hugo Chávez.

La Escuela de Formación Política Emancipación entonces, consecuente con sus más de 20 años de experiencia, ha dado formación a miles de revolucionarios en diferentes países de Nuestra América. En 1997 se sumó a la iniciativa lanzada por el comandante Chávez de conformar el Congreso Anfictiónico Bolivariano, idea que había nacido en 1995 pero que por diferentes motivos no se había podido cristalizar. De allí fue fundador del Congreso Bolivariano de los Pueblos y hoy de la Unión Bicentenaria de los Pueblos. Ha recogido la experiencia de miles de trabajadores del campo y la ciudad, como asimismo de profesionales e intelectuales comprometidos con la causa de los pueblos. Se aboca actualmente, conjuntamente con el dictado de diferentes cursos, a la investigación y producción de materiales didácticos y científicos que faciliten la comprensión y concientización de la clase trabajadora nuestramericana.

Dentro de los cursos que dicta la Escuela de Formación Política Emancipación destacamos: “Introducción al Socialismo Bolivariano”; “Buscando Nuestra América”; “¿Qué es el ALBA”?; “El origen de las clases sociales y el Estado”; “Doctrina de los Libertadores”; “Introducción a la Economía Política Marxista”; “El imperialismo, fase superior del Capitalismo”; “Los procesos revolucionarios en Nuestra América”; “Claves para la comprensión de la historia Latinoamericana Caribeña”, entre otros.

Nuestro lema, como decía el general San Martín es: “Libres o muertos, jamás esclavos”; que hoy se reproducen en Venezuela en “Independencia y Patria Socialista, Viviremos y Venceremos”.

Fernando Bossi



El fundador del Proyecto Emancipación

DENIS CONLES TIZADO

Denis Conles Tizado con el Comandante Hugo Chávez, Caracas, junio 1997.
Denis Conles Tizado con el Comandante Hugo Chávez, Caracas, junio 1997.

Descendiente de gallegos, nació en Buenos Aires el 7 de enero de 1932. Periodista, historiador, escritor, fue uno de los intelectuales más lúcidos y originales que conoció la Argentina y Nuestra América.  Radicado en Córdoba desde 1960 desarrolló su militancia política y sindical dentro de la corriente denominada de la Izquierda Nacional.

Militante activo, participó en el "Cordobazo", como asimismo en todo el proceso de lucha popular de las décadas de los 60 y 70. Encarcelado durante la dictadura militar oligárquica de 1976, su salud se fue menguando a consecuencia de las torturas recibidas.

"Distraído para la fama", como diría el historiador Norberto Galasso, Denís Conles Tizado fue expresión de un agudo y profundo pensamiento nacional-latinoamericano, socialista y humanista.

Fundador del Proyecto Emancipación en 1993, fue hasta su fallecimiento, el 27 de octubre de 2003, el director de la revista Cuadernos para la Emancipación.  

Dejó para las nuevas generaciones libros y escritos, pero más que nada, el ejemplo de una vida dedicada al servicio del pueblo, de la Patria y del Socialismo.

Frases


"Los hombres van en dos bandos: los que aman y fundan y los que odian y deshacen."

José Martí

Correos del Sur