Por ahí anda circulando un panfleto titulado “Llamado internacional urgente a detener la escalada de violencia de Venezuela”, firmado por una centena de intelectuales de diferentes países del mundo y que está reenviando Ana Elisa Osorio, ex ministra del gobierno bolivariano y publicada principalmente por medios de comunicación en manos de la derecha.

Llama la atención cómo, quienes se dicen “intelectuales de izquierda”, pueden mentir de forma tan descarada. Se supone que los firmantes, al denominarse intelectuales y académicos, son gente informada y con cierto nivel para analizar situaciones complejas. Se supone también, que antes de poner su firma, habrán evaluado el texto de referencia, habrán verificado que lo allí dicho se ajusta a la realidad. Puede que entre los firmantes haya ingenuos, que ante un llamado a la paz no dudaran en sumarse, sin analizar el texto de convocatoria… Pero más allá de los ingenuos, lo que hay en ese llamamiento no es otra cosa que mala intención y falsedad.

Quien escribió el texto miente. Y eso hace a los firmantes cómplices de la mentira. Así de simple.

Entre tantas inconsistencias ¿Por qué afirman el “desconocimiento por parte del ejecutivo” de la Asamblea Nacional cuando fue ésta la que se puso al margen de la Constitución al incorporar a tres diputados no reconocidos por el Poder Electoral y el Tribunal Supremo de Justicia por irregularidades en su elección? ¿Por qué no dicen que esa Asamblea Nacional entró en desacato según las leyes venezolanas? ¿Quién se puso al margen de la Constitución entonces? ¿Por qué afirman que la convocatoria a la Asamblea Nacional Constituyente es “claramente inconstitucional” si en la propia Constitución hay un artículo específico que habilita al ejecutivo a convocarla? ¿Por qué hablan de “consolidar un régimen totalitario” cuando nada de lo hecho por el gobierno ha estado al margen de la ley?

El texto es mal intencionado, absolutamente tendencioso y carente de objetividad.

Llama la atención también –y no es casual–, que dentro de los firmantes se incluye a varios personajes enemigos de los gobiernos progresistas latinoamericanos. La señora Beatriz Sarlo, por ejemplo, antikirchnerista declarada, amiga y preferida del diario oligárquico “La Nación” de Argentina; los nicaragüenses Mónica Baltodano y Alejandro Bendaña, enemigos del gobierno sandinista; el ecuatoriano Alberto Acosta, opositor al gobierno de Rafael Correa; Raúl Prada, acérrimo opositor a Evo Morales y su gobierno; diferentes personajes de la burocracia del Foro Social Mundial, ente financiado por diferentes ONGs de las multinacionales, etcétera, etcétera. Un conjunto de “despechados” pequeñoburgueses que sólo aceptan al pueblo como mero  “material de estudio antropológico”, nunca en su faceta real, con sus avances y retrocesos, sus contradicciones, con sus luchas, con sus líderes, con sus mártires.

Son los intelectuales de la “izquierda caviar”, como los llaman en Perú; devotos de la “santa democracia”, como democracia burguesa de  “igualdad entre desiguales”; pero enemigos acérrimos de la democracia revolucionaria, la que ejerce el pueblo defendiendo sus conquistas sociales y su Patria ante la embestida de la derecha nacional e internacional. Antes que nada, para estos intelectuales, está la “pureza de sus ideas”, el ajuste de la realidad a su pensamiento. Si a la realidad hay que torcerla, aunque sea apelando a la mentira, lo hacen, ya que primero está su “verdad” y tienen que defender su propio prestigio personal frente a los jueces del aparato cultural dominante.

Pero esto no es nuevo, siempre que llegan al gobierno fuerzas verdaderamente antiimperialistas, han aparecido “intelectuales de izquierda” al servicio de la contrarrevolución. Los ejemplos son tantos como gobiernos revolucionarios y progresistas han existido.

¿No les llama la atención a estos intelectuales que quienes se hicieron eco de su llamamiento fueran, fundamentalmente, los medios de comunicación de la más perversa derecha? ¿O tal vez es eso lo que querían? De ser así: ¡misión cumplida! Los Trump, Almagro, Santos, Macri, Temer, Peña Nieto, Capriles, Borges y todos los representantes de la derecha lo celebran.

Son, como lo decía hace unos días Alfredo Serrano en un artículo, los nuevos especialistas en Venezuela, profesionales en venezolología, sin conocer en lo más mínimo la realidad del país, su gente, su historia, su cultura, el desarrollo de la lucha de clases y mucho menos la gloriosa Revolución Bolivariana.

Fuente: Portal Alba

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41