Como lo manifestamos en la Editorial anterior se comienza a verificar un repunte de las fuerzas populares antiimperialistas en la región. Nadie puede negar que aparecen síntomas concretos de recomposición, o al menos de toma de iniciativa propia ante la tremenda ofensiva desatada por la reacción.

El triunfo de Lenin Moreno en Ecuador no es un dato menor. La Revolución Ciudadana pudo derrotar en las urnas, en segunda vuelta, al candidato banquero de la derecha. Unos meses antes, no hay que olvidar, Daniel Ortega había ganado contundentemente en Nicaragua.

Las encuestas señalan a Lula da Silva como el candidato mejor posicionado en el Brasil para elecciones presidenciales, y el usurpador Michel Temer, cada vez más, se diluye entre una vorágine de corrupción, fraude, mentiras y engaños. En Paraguay, Fernando Lugo también encabeza las encuestas para retomar la presidencia que ilegítimamente le fue arrebatada en el 2012. En México, las elecciones presidenciales del 2018 ubican al candidato de Morena, Andrés Manuel López Obrador, con muchas posibilidades de triunfo. Y en Argentina las elecciones de octubre del presente año, para legisladores nacionales, pueden ser el preludio de una caída  estrepitosa del vendepatria gobierno de Mauricio Macri.

Por otra parte el gobierno bolivariano de Venezuela resiste heroicamente la más brutal agresión del imperialismo yanqui que haya conocido su historia. El Pentágono, todos los gobiernos oligárquicos de la región, la OEA, la derecha europea y la banca internacional, todos complotados para voltear al legítimo gobierno de Nicolás Maduro, no han podido cumplir con su objetivo. La imponente movilización popular del 19 de abril último, convocada en defensa de la soberanía y la paz, demostró que el chavismo sigue contando con el respaldo de los sectores más humildes de la sociedad, como así también que la unidad pueblo-ejército sigue incólume. La derecha venezolana, muy preocupada por ciertos signos de recuperación de la economía, está apelando a acciones terroristas para provocar caos y angustia en la sociedad. Frente a esa agresión, el gobierno revolucionario viene respondiendo con firmeza, apegado a la ley y con la fuerza de la movilización ganando la calle. La lucha entre revolución y contrarrevolución, la lucha de clases, está en pleno curso, sin resultado previsible, pese al diagnóstico agorero de algunos “analistas” de diferente signo ideológico que, desde que asumió Maduro la presidencia en abril de 2013, le vaticinaban apenas unos pocos meses de gobierno.

Bolivia y Cuba, por otro lado, siguen gozando de muy buena salud. El Alba y Petrocaribe no dan síntomas de debilitamiento. Tal vez no podamos afirmar que avanza a pasos acelerados, pero sí sigue manteniéndose como un faro en el proyecto de integración soberana.

En un mundo cada vez más conflictivo, con graves y nuevas amenazas de confrontación atómica, con escenarios de guerras, miseria y otras calamidades en diferentes regiones del planeta, sin respuestas mínimas a los grandes padecimientos de las mayorías  y con una suerte de criminales de la peor ralea ocupando los gobiernos de los países metropolitanos, los pueblos latinoamericanos caribeños avanzan, se mantienen con los gobiernos populares alcanzados, resisten donde se han perdido intentando también ganar nuevos espacios. Montándose sobre las contradicciones inherentes a un capitalismo que muestra síntomas concretos de senectud y defendiendo los logros obtenidos en la ofensiva unionista e independentista que comenzó Hugo Chávez junto a otros grandes líderes de la región, las fuerzas antiimperialistas nuestramericanas no cesan en dar la pelea.

El bloque o alianza entre Rusia, China e Irán –más allá de signos ideológicos–, en tanto y en cuanto confrontan contra nuestros enemigos históricos y respetan nuestra soberanía, es un elemento central a tener en cuenta para los tiempos que se avecinan.

América Latina y el Caribe aún tienen mucho que decir en la esfera política mundial, ya que nuestra región no está al margen de la puja actual que se da entre la barbarie imperialista y quienes se oponen a ella para transitar caminos de emancipación. Como decía el gran revolucionario panameño Victoriano Lorenzo, “la pelea es peleando”.

Fuente: Portal Alba

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46