Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

“Liberación de Alepo fue una gran victoria del pueblo sirio”

El portal analítico de Alwaght ha entrevistado con el periodista cubano residente en Damasco, Hugo Vidal, para analizar y profundizar la situación siria después de la liberación de Alepo.

Alwaght: ¿Qué significa la recuperación de Alepo para la lucha contra el terrorismo en Siria?

Hugo Vidal: Aunque se pueden mencionar muchos factores, yo prefiero resaltar la enorme importancia que tiene la liberación de Alepo en el plano moral, tanto ante el mundo entero como para la propia opinión pública siria, ya que demuestra que la República Árabe Siria y sus aliados cuentan con el empuje suficiente –incluso en el plano material– para ganar esta guerra. Demuestra que todos los medios financieros que se pusieron en juego para arrancar a la República un pedazo de Alepo, que todo el armamento enviado a los terroristas y que toda la maquinaria de propaganda mediática, respaldada por las innumerables intrigas diplomáticas orquestadas en la ONU por las cancillerías occidentales, se estrellaron contra la decisión y el coraje del pueblo sirio y de sus aliados en la defensa de la República.

Las emocionantes muestras de júbilo popular que se han visto en Alepo –y que la prensa occidental se ha empeñado en esconder a la opinión internacional– demuestran también que la derrota de los yihadistas en Alepo y la liberación total de los barrios que estos ocupaban en el este de la segunda ciudad en importancia de Siria son mucho más que un triunfo “del régimen”, o “de Putin” o incluso “un logro de Irán”, como afirma la propaganda occidental. Es, en primer lugar, una gran victoria del pueblo sirio, que, con su esfuerzo cotidiano y su sangre, está defendiendo su Patria, su Estado, sus instituciones e incluso su propio modo de vida y su cultura –una cultura de tolerancia y convivencia multiétnica y multiconfesional.

Aunque se trata de algo que puede parecer muy subjetivo, esta dimensión moral de la liberación de Alepo es importantísima para todos, tanto aquí en Siria, como en los países que participan en esta batalla junto al pueblo y al Estado sirio, y también para los anticolonialistas de todo el mundo.

El grave problema de esta lucha contra el terrorismo es que Siria, Rusia, Irán y los combatientes de la resistencia libanesa (Hezbolá) están luchando en Siria contra un terrorismo de Estado, y esta última palabra hay que subrayarla. No se está combatiendo aquí contra grupos de locos aislados en cuevas y pobremente armados sino contra verdaderos ejércitos de mercenarios extranjeros.

Y no es excesivo hablar de “ejércitos” porque esos elementos están a veces muy bien entrenados y la dirección de sus movimientos y acciones combativas está en manos de oficiales de muy alto nivel, tanto occidentales (estadounidenses, franceses y británicos) como israelíes o de las monarquías del Golfo, militares vinculados todos a la OTAN. Estos terroristas están además casi siempre muy bien equipados porque cuentan con el mejor armamento que se puede comprar con los petrodólares de Arabia Saudita.

Pero la liberación de Alepo demuestra al mundo que la unión de voluntades, energías y medios de los pueblos permite enfrentar con éxito el terrorismo de Estado, a pesar de ser este último –por disponer de financiamiento y material de guerra garantizados por varios gobiernos– mucho más peligroso y poderoso que ese otro terrorismo que ya hoy pudiéramos llamar “artesanal”.

Alwaght: ¿Cómo repercute esto en la región y en los propios grupos terroristas que operan en Oriente Medio?

Hugo Vidal: Hay que tener en cuenta que la ocupación de varios barrios del este de Alepo era hasta ahora el mayor logro de los terroristas en Siria. Incluso era parte fundamental de la propaganda de estos grupos y de la propaganda occidental que los respalda.

Para tener una idea de lo importante que era para esos grupos conservar su enclave en Alepo, basta con mirar hacia Nueva York y comprobar la intensidad de las maniobras diplomáticas que Francia, Gran Bretaña, Estados Unidos y sus aliados desplegaron en la ONU, en su desesperación por evitar que el Estado sirio liberara totalmente Alepo. Basta también con recordar el intenso bombardeo mediático de Occidente y las monarquías del Golfo sobre esa batalla, tratando de presentar a los grupos terroristas como “rebeldes moderados” a punto de ser masacrados en Alepo… y comprobar que ahora en cuestión de días han pasado a observar el mayor silencio sobre la ciudad siria ya totalmente liberada.

Con la liberación de Alepo los terroristas pierden lo que había sido hasta ahora su mayor logro militar en Siria. Esto ya mina la moral de esos elementos y los ha llevado a aceptar el acuerdo de alto al fuego negociado por Rusia, Irán y Turquía –acuerdo que tiene a Moscú y Ankara como garantes. Es probable que esa derrota haya influido también en la decisión de Turquía de renunciar a sus aspiraciones en Siria y unirse a los esfuerzos de Rusia e Irán por favorecer el inicio de una negociación política inter-siria en Astaná.

En el plano militar, la liberación de Alepo permite ahora al Ejército Árabe Sirio fijarse otras tareas –como la liberación de Idlib y Raqqa, ciudades sirias que aún están en manos de los terroristas.

En el plano regional, comienza a verse gran preocupación –sobre todo en Arabia Saudita, Jordania y Turquía– sobre las consecuencias que puede tener el movimiento de reflujo hacia sus territorios de origen que ha podido notarse entre los terroristas reclutados, a veces entre lo peor de la sociedad, y enviados a pelear en Siria.  

Esa preocupación va incluso más allá de la región, extendiéndose a Europa, donde países como Francia, Reino Unido, Bélgica y Alemania ven con creciente inquietud el posible regreso de numerosos terroristas, que ostentan las nacionalidades de esos países europeos. Ese fenómeno puede llegar a poner en crisis el principio de libre circulación entre los Estados de la Unión Europea, ya bastante erosionado últimamente por las sucesivas oleadas de migrantes.

 

Alwaght: ¿Cómo evalúa el papel de Rusia e Irán en Siria? Cree usted que Teherán y Moscú puedan lograr una solución a la crisis siria lo más pronto posible?

Hugo Vidal: Sin la contribución de Rusia e Irán, y el valiosísimo aporte de la resistencia libanesa, la República Árabe Siria se habría desangrado mucho más en esta lucha. Hay que tener en cuenta, que Siria está enfrentando una guerra no declarada de agresión en la que participan más de 100 Estados y organizaciones internacionales. La historia de la Humanidad no registra el caso de ningún Estado que haya tenido que enfrentarse una coalición de tamaña envergadura.
Rusia e Irán están haciendo mucho, en todos los sentidos, por cooperar con la República Árabe Siria en la lucha contra el terrorismo, porque Siria es un componente primordial del Eje de la Resistencia contra el sionismo. Y sobre este punto es interesante resaltar como la embestida terrorista contra Siria sirve a la perfección los intereses de Israel y sus aliados, ya que debilita a Siria ante el poderío militar israelí –exactamente como sucedió antes con la invasión de Irak.

Hay también una razón estratégica por la que Moscú y Teherán tienen que estar absolutamente comprometidos con la ayuda a Siria frente al terrorismo. Esa razón es que tienen que ganar esa guerra en suelo sirio para evitar que se extienda a sus propios territorios.

En cuanto a si Moscú y Teherán podrán o no implementar una solución rápida, creo que están muy interesados en lograrlo. En este momento parecen existir buenas posibilidades de establecer un diálogo inter-sirio, pero esa parte –digamos “política”– de la crisis ya está siendo manipulada nuevamente por los padrinos de los grupos armados y vemos que, después de haber firmado los acuerdos, estos elementos ceden de nuevo a las presiones externas en busca de pretextos para torpedear el diálogo.

La conclusión es que, como ya ha podido verse antes –por ejemplo, en la Conferencia Ginebra 2– la solución no está sólo dentro de Siria y la continuación o no de esta guerra depende en gran parte de que se mantenga o se corte definitivamente la ayuda que los grupos armados reciben desde el extranjero.

Hay actores externos –regionales y occidentales– que comienzan a retirarse del juego, como parece ser el caso de Turquía y Qatar, ahora asociados a Rusia por razones de interés comercial –en el caso de Qatar– o de interés político personal del presidente turco Erdogan, hoy muy necesitado de un socio poderoso.

Arabia Saudita parece estar bastante agotada en el plano financiero y lo más inteligente sería para ella “tirar la toalla” en Siria y resignarse a aceptar una negociación. ¿Tendrán o no los príncipes sauditas suficiente sentido común para hacerlo? Quizás tengamos que esperar aún para saberlo.

En cuanto a los actores occidentales, el presidente electo de Estados Unidos, Donald Trump, ha reiterado que su prioridad es acabar con Daesh, precisando incluso que para eso hay que aliarse contra quienes ya lo combaten eficazmente. ¿Y quiénes han demostrado ser esos “combatientes eficaces? Nuestra respuesta: Siria, Rusia, Irán y la resistencia libanesa. Queda por ver si el establishment estadounidense permitirá a Trump guiarse por el sentido común.

En cuanto Gran Bretaña, resulta difícil imaginar a Londres siguiendo una política completamente diferente a la de Washington. Y Francia, por sí sola, no está en condiciones de decidir gran cosa en este “juego de ligas mayores”.

Fuente: Alwaght

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº28