El director de Estados Unidos en el Ministerio de Relaciones Exteriores (Minrex) de Cuba, Carlos Fernández de Cossío, respondió preguntas vía Facebook Live sobre la Ley Helms-Burton, que “no es aplicable en Cuba”, subrayó. 

A continuación, el diálogo con la audiencia:

— ¿La Ley Helms-Burton es aplicable en Cuba?

— La Ley Helms-Burton no es aplicable en Cuba, en primer lugar, porque es una ley de Estados Unidos y por tanto su jurisdicción, su espacio de aplicación, es en Estados Unidos. Ningún país soberano que se respete permitiría la aplicación extraterritorial de una ley de Estados Unidos o de otro país en su territorio.

Además, en nuestro caso, Cuba tiene una ley aprobada en el año 1996, que declara nula y sin valor alguno a la Ley Helms-Burton. Por tanto, su aplicación en Cuba es nula.

— ¿Cuáles son las principales disposiciones de la Ley Helms-Burton?

— Es una ley muy amplia y muy compleja. Es bastante singular en ese sentido. Porque es una ley como probablemente existan pocas en Estados Unidos, si es que existe alguna, que pretende definir con categoría de ley cuál puede ser el comportamiento del Gobierno de Estados Unidos en un tema específico de política exterior, en este caso Cuba.

La ley persigue varios propósitos, en primer lugar, internacionalizar el bloqueo económico, tratar de que la comunidad internacional, lejos de repudiar el bloqueo económico como hace año tras año, se incorpore al sistema de sanciones contra Cuba. Tal es así, que la ley tiene incluso establecido que el Departamento de Estado debe reportar al Congreso cada año sobre cómo se vienen aplicando a nivel internacional, por otros países, las sanciones contra Cuba.

También persigue perpetuar el bloqueo. Lo codifica. El bloqueo existía con antelación sobre la base fundamentalmente de prerrogativas que tenía el presidente de Estados Unidos y lo que se hizo en el año 96 con la Ley Helms-Burton fue lo que se llamó «codificarla». Fue establecer que todas las medidas del bloqueo existentes hasta entonces, más las que se incorporan con la ley, se convierten en un acto legislativo que no se puede modificar sin un acto del Congreso. Lo que buscaba era tratar de perpetuar la hostilidad entre Cuba y Estados Unidos y maniatar cualquier perspectiva de que un futuro gobierno estadounidense optara, prefiriera o considerara que esta ley respondía solo a los intereses de Estados Unidos y, por tanto, buscara un acomodo distinto con Cuba.

La ley además perseguía disuadir, inhibir, la posibilidad de que capital extranjero llegara a Cuba en la modalidad de inversión extranjera, tratando de espantar al posible inversionista en nuestro país. Y por eso algunos aspectos de la ley buscan castigar al inversionista extranjero si este invierte en alguna de las propiedades que fueron nacionalizadas en Cuba al triunfo de la Revolución. Para eso se basa en la falsedad de que las nacionalizaciones llevadas a cabo por Cuba en los años 60 eran ilegítimas o eran indebidas.

Y finalmente la ley, de lograr cumplirse los propósitos de derrocar la Revolución, con los objetivos anteriores, lo que busca es establecer una especie de programa sobre cómo sería el futuro de Cuba carente totalmente de soberanía si llegara a ocurrir el derrocamiento del poder revolucionario en nuestro país.

Establece un período de transición, en el que habría un administrador, un estadounidense, por supuesto, designado por el Gobierno de Estados Unidos que se encargaría de garantizar que se fuera desmontando todo lo que hoy significa el poder revolucionario, el sistema de justicia social, el sistema socialista en nuestro país.

Pero que además tendría como tarea iniciar una de las ambiciones más importantes de la Ley Helms-Burton: que los antiguos reclamantes estadounidenses — o quienes no eran estadounidenses en ese momento — dueños de propiedades que en Cuba fueron nacionalizadas o que fueron abandonadas por personas que se marcharon de Cuba, sean devueltas a esos reclamantes o que el pago por el valor que ellos decidan por esas propiedades sea dado, lo cual quiere decir que prácticamente todo cubano, si se cumpliera ese propósito, vería que la casa donde vive, la comunidad donde está su edificio, la escuela a la que van sus hijos, los hospitales, su centro de trabajo, el lugar donde tiene su negocio privado, el terreno donde cultiva, si es un agricultor pequeño, todo eso podía ser reclamado materialmente o se reclamaría una indemnización.

Hasta que se produzca, según dice la ley, la totalidad de la devolución, o la totalidad de la indemnización, quiere decir pago por esas propiedades y bienes, no podría levantarse el bloqueo económico en la manera en que lo concibe la ley. Esos son los propósitos de la Ley Helms Burton.

— ¿Está el Gobierno de Cuba dispuesto a pagar indemnizaciones a los estadounidenses cuyas propiedades fueron confiscadas después de 1959?

— Lo que Cuba está dispuesta a hacer lo planteó en los años 60 cuando se hicieron las nacionalizaciones, y lo ratificó cuando se adoptó la Ley de reafirmación de la dignidad y la soberanía cubanas, en diciembre de 1996, es entrar en un proceso de negociación con el Gobierno de Estados Unidos en la búsqueda de un acuerdo de suma total para que puedan ser compensados los antiguos reclamantes. Y me estoy refiriendo a los reclamantes que fueron reconocidos por la Comisión de reclamaciones extranjeras de Estados Unidos. Son unas 5 903. Pero la ley también dice que esa negociación se haría conjuntamente con un proceso de discusión sobre la indemnización a la que tiene derecho el Estado y el pueblo cubanos por los daños materiales, sentimentales y personales ocasionados por los años de agresión militar, el terrorismo, las sanciones económicas y privaciones de diversos tipos provocadas por el Gobierno de Estados Unidos. En un proceso como ese, Cuba está dispuesta a llegar con el Gobierno de Estados Unidos a un acomodo de compensaciones mutuas.

— ¿Se puede decir que el bloqueo de Estados Unidos comenzaría de verdad cuando se aplique la Helms-Burton?

— Hay una presunción de que el bloqueo económico comenzó con la aplicación de la Ley Helms-Burton en el año 1996, que no es correcta. El bloqueo comenzó a inicios del triunfo de la Revolución. Oficialmente con una orden ejecutiva del presidente Kennedy que se basó en una ley de 1917, emitida en la época de la Primera Guerra Mundial y con órdenes ejecutivas de ese momento, es que el presidente, con sucesivas órdenes ejecutivas, estableció la prohibición de comercio con Cuba, la prohibición de que barcos estadounidenses vinieran a Cuba, la prohibición de transacciones financieras etc., que se fueron incrementando a lo largo de los años antes de llegar a la Ley Helms-Burton. Incluso puede decirse que el bloqueo comenzó, que las sanciones comenzaron, antes de eso. Porque el Gobierno de Estados Unidos lo primero que hizo fue reducir la cuota azucarera en el mercado de Estados Unidos de la que dependía la economía cubana. Ese fue el primer acto de agresión y de sanción, y se concibió desde entonces como acto dirigido a generar escasez, privaciones, hambre, penuria en Cuba, con el objetivo de doblegar la voluntad política del pueblo cubano y que eso diera pie a un derrocamiento del Gobierno revolucionario.

— ¿Qué desafíos impone la aplicación de la Helms-Burton a las relaciones entre Cuba y Estados Unidos?

— El desafío para las relaciones entre Cuba y Estados Unidos históricamente ha sido la incapacidad del Gobierno de Estados Unidos de aceptar que Cuba es un país soberano y que tiene derecho a ser un país soberano y de aceptar que el pueblo cubano tiene una voluntad firme, sostenida, de defender ese derecho soberano a construir su propio futuro. Eso es un desafío puesto que la asimetría entre los dos países hace pensar a muchos políticos de Estados Unidos que tienen la capacidad y el poder de someter al pueblo cubano y, mediante sanciones, mediante presiones, tratar de doblegar la voluntad de los cubanos. La historia ha demostrado que no es así. La Ley Helms-Burton se propuso eso en 1996. Hay que escuchar los discursos que se hicieron en esa época, los argumentos que presentaron varios políticos de Estados Unidos del porqué hacía falta esta ley. Si cualquier persona desinformada hubiera estado escuchando esos debates hubiera pensado que le faltaban meses, o semanas, a la supervivencia de la Revolución Cubana. La historia demostró que no es así y nuevamente ahora, cuando se tratan de instrumentar algunos atributos adicionales de la ley, el resultado va a ser el mismo que en 1996.

El desafío para Cuba va a ser continuar resistiendo como hemos hecho hasta ahora, siendo creativos, como en nuestro pueblo, procurando seguir desarrollando nuestro país, progresando, tratando de mejorar el bienestar de la población, con un claro sentido de justicia social y dándoles las garantías a nuestros socios extranjeros, a los países de otras partes del mundo, de que sus inversiones en Cuba cuentan con la garantía de las leyes cubanas, del derecho internacional, de las leyes de su país, y que es totalmente legítimo interactuar con Cuba y desarrollar negocios con nuestro país.

El pueblo cubano ha demostrado que está comprometido con el proceso revolucionario y ha demostrado también históricamente que tiene una firme conducta de rechazo a cualquier pretensión de sometimiento por parte de una potencia extranjera, como es el caso de Estados Unidos. Nuestro país lleva 60 años de Revolución sin haber tenido un día de descanso en cuanto a la agresividad de Estados Unidos. Con independencia de que en algunos momentos ha sido más agresivo y en otros ha sido menos agresivo, nuestro pueblo está preparado, tiene experiencia, tiene la experiencia de haber vivido los duros momentos del período especial, y hoy nosotros no estamos ni siquiera en las condiciones tan difíciles que pasamos en aquellos momentos. Hemos logrado vencer dificultades y períodos duros del pasado y seremos capaces de hacerlo en estos momentos.

Este es un tema importante, un tema sobre el que todos los cubanos debemos estar informados y que debemos comprender, como deben estar informados los latinoamericanos. Es muy importante que compartamos información, que nos unamos y que denunciemos a la Ley Helms-Burton como un acto del imperialismo contra toda nuestra América.


Also in english :

Remarks by Carlos Fernández de Cossío, director general of United States affairs at the Ministry of Foreign Affairs of Cuba, on the Helms-Burton Act.

Law Helms-Burton has no impact whatsoever, practical impact in Cuba. It’s a US Law with no jurisdiction whatsoever in Cuba and cannot be applied in any sovereign country that respects its sovereignty. Its jurisdiction is limited to the United States. In addition to that, Cuba passed a law in 1996 that defined that Helms-Burton was null and void of any meaning or impact in our country so in practical terms it has no effect whatsoever in Cuba.

Helms-Burton is a lengthy and very comprehensive law. It’s a unique law in some sense because it tries to…, perhaps unique in the US legislative system, it tries to coerce the executive power, the government, into definitions in executing its foreign policy for a specific country, in this case Cuba. I don’t know if there is a similar case in US foreign policy of a comprehensive law to guide that. It’s a law that follows several aims. One of them is to strangulate the Cuban economy by attempting to take the US economic blockade and making it an international blockade. In other words, coercing other governments to also apply sanctions and an economic blockade against Cuba. It goes to the point that in the law it defines that the Department of State should report every year to Congress on the advances taken on how are third countries applying sanctions or applying any form of blockade against Cuba.

The law also tries to codify the economic blockade. The economic blockade was mostly up to 1996, when Helms-Burton was approved, based on executive orders by the President. It wasn’t an act of Congress. What the promoters of Helms-Burton did was to codify all the sanctions against Cuba existing until then into one piece of law that could not be changed without an act of Congress. The aim was to try to avoid any future government of the United States to move in the direction of improving relations with Cuba or removing the economic blockade, so it tries…, it attempts to perpetuate the system of economic sanctions and therefore, the hostility between our two countries. And the law also was aiming at preventing foreign investors in coming to Cuba, trying to scare away foreign investors from investing capital in Cuba’s economy by saying that former claimants of the properties that were nationalized in Cuba at the beginning of the 1960’s would have the right to put demands in courts against those that trafficked or that were involved in investment in Cuba in properties that were nationalized.

The whole law is based on the false premise that those nationalizations that occurred in Cuba at the beginning of the Revolution were wrongful nationalizations or were illegitimate or illegal, which is totally untrue. Cuba’s nationalizations were done, are done according to law, according to the Cuban constitution of the time and according to what was the practice of international law at the time. In other words, they were totally legitimate. And finally what the law looks for or tries to achieve is that in the case that if the previous parts of the law were able to achieve the defeat of revolutionary power in Cuba, the overthrow of revolutionary government in Cuba, and they would then describe which would be the Cuba post-revolutionary, which would be the Cuba of the future after revolutionary power was overthrown. It establishes a period of transition with an American administrator in charge of Cuba for a specific period and which has several tasks, among them to try to dismantle anything that resembles the Revolution in Cuba, social justice, socialism in our country. But it also has, this administration, administrator also has the task of beginning the process of returning to any claimant in the United States, US claimant, or people that were not US at the beginning of the Cuban Revolution, to the possib…, to have the possibility of claiming and having a return of the property that they owned in Cuba, property that could have been nationalized or property that could have been simply abandoned and left in Cuba because they left for the United States. And until all those properties are either returned to whoever are the claimants or they are paid, those claimants are paid in the value of the property, then the economic blockade will continue.

This implies that any Cuban would face the possibility of having someone claim the home where they live today, the school where their children attend, the neighborhood where their building is constructed, where their community is, the hospital where they go, their place of work, the private business that they might have, the private plot of land where they cultivate, all of that could be claimed by someone in the United States. And it says, something one cannot conceive would happen, but what the law pretends is that the economic blockade will remain in place until all those properties are returned or those people are paid, the claimants are paid for the value of their properties. It’s truly a colonial piece of legislation that does not recognize in any way whatsoever, ignores the sovereignty of the people of Cuba and the right of the people of Cuba to be masters of their own land.

What Cuba is ready to do and what Cuba has been ready to do since the beginning of the Revolution when the nationalizations took place is to enter into negotiation with the US government to achieve a settlement for compensation, what’s called in international law a lump sum agreement that would allow for the former claimants to be compensated. The laws that applied the nationalization were also accompanied by laws that established how the compensation would happen. The US government simply refused to negotiate or to sit down with Cuba to try to look for a solution or an agreement for those claimants that were nationalized. Now, what Cuba has said since then is that we are ready to sit down with the United States and negotiate, and there is a law passed in Cuba in 1996 that ratifies that principle, saying that the Cuban government is ready to sit down still in 1996 and still today with the US government to enter into a negotiation to compensate to a lump sum agreement those former claimants that were recognized by the Foreign Claims Commission, that in this negotiation Cuba would also have to entertain the compensation due to the people of Cuba and to Cuban state for the damages done by the US government in invasions, military aggression, terrorism, the economic sanctions.

All the pain, suffering and damages caused by US hostility towards Cuba would also need to be compensated and therefore it would be part of the same negotiation. The law, by the way, also says that, in the case of the Helms-Burton law being applied, those that would try to benefit from the law and would try to cause harm to others through the Helms-Burton law would need to be excluded, would be excluded from any negotiation for compensation.

The perception that the economic blockade began with Helms-Burton is wrong. It’s a mistake in perception. The economic blockade began almost in the early years of the Cuban Revolution. Officially it was established by President John F. Kennedy through an executive action based on a law dating back to 1917, to the First World War, and during the years after that it was reinforced without having a piece of law specifically aimed at the blockade until 1992, when the Torricelli Law was passed, and then 1996 with the Helms-Burton which what it did was to codify all the sanctions existing until then and to make them a piece of law that could not be changed without an act of Congress.

The challenges for the relationship between Cuba and the United States are immense and are old and basically they are…, they are due to the failure of the US government to accept that Cuba is a sovereign nation and that the people of Cuba have the right to defend the possibility of building our own future on our terms and the type of society that we will.

They cannot accept that Cuba is sovereign and that it is our right to be sovereign. That’s a main challenge between Cuba and the United States. Now, you add to that that there is a group of politicians that have made their job to try to put enough obstacles between our two nations and Helms-Burton is one of them. The implementation of Helms-Burton allows people to pretend or to attempt to take to courts their grievances with Cuba and to try to make claims so that there is a sentence by the courts that would need to be solved before there is an improvement in the relationship between the two countries. The people who passed Helms-Burton did not have in their minds the wellbeing of the claimants. Their single and their fundamental aim, I would say, was to put in place enough obstacles so that there is no future chance for Cuba and the United States to overcome the differences and to try to work for a better relationship for the two countries.

Helms-Burton is a law aimed at subjugating the people of Cuba and to cause pain in order to bend the willingness of the people of Cuba. It’s wrong. It’s a wrong law and it’s wrong for any nation to attempt to do that. The people of the United States as the people of Cuba and the people of Latin America should be aware of what this law implies. I’m sure that people, if they are informed, if they share information, would not support for the US government to act in the way it does.

March 21, 2019

 

          

Fuente: Dominio Cuba

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