Entrevistamos para Sputnik a Jorge Ladera, politólogo y especialista en guerra de cuarta generación, para ahondar en esta doctrina y así entender el basamento filosófico que le sirve de soporte.

Recientemente culminaron en Venezuela los ejercicios cívico-militares Ana Karina Rote. En palabras de Jorge Rodríguez, ministro de Comunicación e Información del Gobierno de Nicolás Maduro, los mismos tenían como tarea desarrollar un plan de respuesta inmediata para "fortalecer el aseguramiento de las instalaciones eléctricas e hídricas del país".

Esta clase de ejercicios forman parte de la nueva doctrina militar venezolana, influida por la tesis de 'la guerra de todo el pueblo', puesta en práctica por Vietnam durante las guerras que libró contra Francia y Estados Unidos y que le permitieron la victoria en ambas confrontaciones.

— ¿Cómo fue posible que Vietnam, un país militar y económicamente más débil que su rival, lograse expulsar a Estados Unidos de su territorio?

— La base del éxito del pueblo vietnamita contra Estados Unidos se fundamenta en dos elementos claves. El primero consiste en el aprendizaje que se desprendió de la guerra con Japón a principios de los 40 y la guerra con Francia a mediados de los 50. Estos conflictos sirvieron como escuela para afianzar el sentimiento nacional de independencia y soberanía, además de obligar a la nación indochina al desarrollo de un Ejército más fuerte y a una economía de guerra para poder avanzar en el desarrollo del país.

El segundo elemento vital fue la unidad orgánica del pueblo con el partido y las fuerzas armadas. En este proceso, el partido asume el papel de vanguardia diseñando la política entendida como 'la guerra de todo el pueblo': las fuerzas armadas desarrollan un nuevo concepto de defensa popular incorporando al pueblo en unidades especiales de combate desde los centros de trabajo, universidades, campos y la ciudad. Esta estrategia de amplio espectro sentó las bases para la guerra popular prolongada, ya que garantizó que todo ciudadano pasara a ser un combatiente y que todo el territorio nacional se convirtiera en el teatro de operaciones para la defensa de la soberanía, logrando que todos los esfuerzos nacionales se conjuguen en la guerra.

Esta doctrina la tenía bien clara el general Giap al decir en su obra 'Armar las masas revolucionarias' lo siguiente: "Las fuerzas armadas de nuestro pueblo, que engloban las Fuerzas Armadas de las masas y el Ejército revolucionario, organizados y dirigidos por el partido constituyen el modelo de organización de las fuerzas militares de nuestro país".

— ¿Podría ampliarnos estos preceptos del general Vo Nguyen Giap y comentarnos si en Venezuela se cumplen estas doctrinas?

— El texto al que me refería previamente es un tratado que expresa lo más avanzado del pensamiento político-militar del general Giap. Esta obra da cuenta del proceso histórico que derivó en la conformación de una forma de organización que conjugó al pueblo y a las Fuerzas Armadas en una unidad monolítica que garantizó la victoria contra tres grandes potencias (Japón, Francia y Estados Unidos).

En la obra, el general Giap plantea: "En la época actual, por muy pequeño que sea un pueblo, por muy reducido que sea su territorio, por poco numerosa que sea su población y poca desarrollada que sea su economía, si se mantiene unido y decidido, si sigue una línea revolucionaria justa, si sabe aplicar en forma creadora los principios marxistas-leninistas sobre la insurrección popular y la guerra de todo el pueblo a sus condiciones propias y si goza, además, de la ayuda del campo socialista y de la humanidad progresista, entonces es perfectamente capaz de vencer a agresores varias veces más poderosos que él".

— Es una frase que parece calzar bastante bien para el contexto venezolano…

— Claro que sí. Allí vemos cinco elementos que fueron claves para los vietnamitas y que podrían ser decisivos para Venezuela: la unidad popular, la determinación a la libertad, la dirección revolucionaria clara, la creatividad y el apoyo internacional.

En el caso venezolano contamos con una rica herencia de resistencia y lucha contra intentos de intervención, ejemplos de esto lo vemos con el bloqueo naval impuesto a Venezuela durante el Gobierno de Cipriano Castro entre 1902 y 1903, el golpe de Estado contra el comandante Chávez en abril de 2002 y los que vemos hoy contra el presidente Nicolás Maduro. A diferencia de Cipriano Castro, el comandante Chávez y Nicolás Maduro han logrado mantener la unidad nacional estimulada por el derecho a la soberanía y libertad como resultado de un programa revolucionario que apunta al desarrollo integral de la nación, además de contribuir en la construcción de un mundo pluripolar y multicéntrico que ha permitido contar con el apoyo internacional necesario desde las grandes potencias, como China y Rusia, hasta de pequeñas naciones como El Salvador o Nicaragua.

— ¿Qué debería copiar Venezuela de la actuación del Ejército, partido y pueblo de Vietnam? ¿Cuáles son las lecciones y qué debería evitar?

— En principio, ningún modelo es copiable, todo se desarrolla según las condiciones políticas e históricas que rigen el momento donde se desarrollan los fenómenos. Vietnam ha sido un gran ejemplo para la humanidad y creo que Venezuela ha aprendido de sus lecciones, lo vemos en el esfuerzo del comandante Chávez, en la construcción de la unión cívico militar, una estrategia poderosa que permite conjugar todos los esfuerzos nacionales para la defensa integral de la nación.

Por otra parte creo que Venezuela tiene como tarea pendiente el desarrollo de una economía de guerra. Nuestra dependencia con las importaciones y el sistema financiero mundial nos hacen muy vulnerables y lo hemos visto con las recientes sanciones impuestas por Trump a PDVSA. En ese sentido se debe orientar el esfuerzo a la economía productiva que sería la base más importante para resistir la agresión.

— Y en ese aspecto, ¿cuál debería ser la dinámica del pueblo, Ejército y partido en Venezuela ante una posible agresión militar?

— Por la asimetría con nuestro oponente, nos corresponde aplicar el principio de 'guerra de todo el pueblo' como estrategia de resistencia y de defensa, entendiendo que podría ser un conflicto de larga duración, por lo que es vital avanzar en la formación, adiestramiento y concientización de nuestro pueblo.

La defensa se debe desarrollar desde todos los ámbitos de la vida cotidiana de la población. Se deben aumentar los esfuerzos del partido en los campos de la agitación política, movilización y organización popular para que se consoliden aún más las condiciones que se han construido hasta ahora.

— El investigador Carlos Lazo considera que la 'guerra de cuarta generación', propuesta por Estados Unidos a través de William Lind, no es más que la traducción que ellos hacen de la 'guerra de todo el pueblo' que los vietnamitas le aplicaron durante la guerra. ¿Cuál es su consideración al respecto?

— El concepto de 'guerra de cuarta generación' representa la puesta en escena de una nueva doctrina militar impulsada por los intelectuales norteamericanos luego de estudiar la evolución de los conflictos bélicos desde la paz de Westfalia de 1648 hasta la Guerra Fría en 1989. En efecto, es una interpretación que hacen a nuevos escenarios como la guerra popular prolongada desarrollada por los vietnamitas y la guerra de espionaje, así como los múltiples escenarios de combate que empiezan a surgir a finales de los 80.

Pero es también una nueva modalidad que se va introduciendo en el pensamiento anglosajón de cara al desarrollo económico y al avance tecnológico con la industria militar, esta visión de una nueva generación de la guerra apunta a la disminución progresiva de la participación directa del estado en la ejecución de los conflictos cediendo mayor espacio a las corporaciones privadas y los ejércitos mercenarios. En este sentido, el sistema político disminuye el impacto negativo que generan las consecuencias directas de la guerra en su población cuando logra que lo asuman estructuras no públicas o estatales.

Esta nueva doctrina le permite a Estados Unidos desarrollar ofensivas fuera de su territorio contra actores estatales y no estatales como el ISIS o Al Qaeda en Oriente Medio utilizando como excusa la lucha contra el terrorismo y la garantía de la seguridad nacional promovida luego de los sucesos del 11 de septiembre de 2001.

— ¿El fortalecimiento de la Milicia Bolivariana, anunciada por el presidente Maduro, blinda al país en un escenario de guerra de cuarta generación?

— Las milicias han sido uno de los logros más grandes de la revolución en los últimos 20 años porque ha permitido la incorporación masiva del pueblo en el campo de la defensa nacional y si entendemos que una guerra en Venezuela se desarrollará en condiciones asimétricas, requeriremos del máximo esfuerzo popular desde la concepción de la guerra de todo el pueblo. Su papel será diverso: desde unidades de batalla directa hasta unidades logísticas, de inteligencia y contrainteligencia, pero eso lo definirá el calor del conflicto con las necesidades que se vengan presentando.

 

          

Fuente: José Negrón Valera/Sputnik News

 

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