Marco Teruggi es un argentino nacido en París, periodista y cronista, como él mismo se define. Desde hace varios años vive en Venezuela, lugar desde donde ha conocido de primera mano la profundidad de la Revolución Bolivariana, su fuerte asidero popular, la organización comunal que junto al poder popular organizado se multiplica a lo largo y ancho de Venezuela a la sombra del comandante Chávez. Es autor de “Mañana será historia. Diario urgente de Venezuela”, publicado por la editorial argentina Sudestada, libro que condensa decenas de pequeñas crónicas sobre el proceso revolucionario venezolano.

En esta entrevista nos cuenta por qué es tan complejo para la izquierda latinoamericana y mundial comprender a la Revolución Bolivariana, así como los posibles escenarios en juego para Venezuela, América Latina y el Caribe, en medio del asedio imperialista a la patria de Bolívar y Chávez.

¿Por qué crees que es tan difícil para la izquierda latinoamericana y mundial entender que en Venezuela existe un proceso revolucionario sostenido por el pueblo?

Podríamos decir que en términos generales siempre ha habido un proceso complejo de ciertas incomprensiones entre parte de las izquierdas, la intelectualidad, y el proceso de la Revolución Bolivariana. Esas distancias se achicaron cuando Chávez estaba en el gobierno, sobre todo desde la mitad hasta el 2012, y volvieron a ensancharse en los últimos años.

Ha costado hacer una caracterización del tipo de conflicto que se vive en Venezuela, que en este momento está apareciendo a todas luces como un conflicto conducido desde los Estados Unidos. Un conflicto por fases, un conflicto que abarca un ataque a todas las dimensiones: la economía, la comunicación, la diplomacia, el territorio, la violencia en su expresión armada, y que ha venido desarrollándose en una lógica de crecimiento, hasta llegar hasta estos momentos de escalada en el que buscan lograr el desenlace, y es desde ese plano en el que debe entenderse gran parte de la estrategia anti-chavista de los últimos años.

Pero también ha habido una cierta reducción del proceso chavista como fenómeno, en su dimensión de gobierno, en su dimensión de presidencia, que era - si se quiere - más fácil de resolver estando Chávez y más difícil estando Maduro, porque la figura de Maduro no tiene evidentemente todas las potencias que tenía la de Chávez. En ese sentido, el chavismo siempre ha sido de alguna manera equiparado, así como lo hace la derecha, a la dirigencia del gobierno, y se ha dejado de lado toda la experiencia y la conformación del sujeto histórico, que es el que ha puesto en marcha un proceso de politización masiva, organización movilización, que ha tenido varias expresiones organizativas, desde las más urgentes para resolver los problemas más reivindicativos, hasta el proceso comunal y en la actualidad con el los Comités Locales de Abastecimiento y Producción (CLAP) por el tema de la comida.

Entonces, esa subestimación ha llevado a muchos falsos análisis y a dar muchas veces por caído al chavismo, y a no entender como algunos procesos se han logrado revertir, sobre todo en los últimos tiempos. Cómo se ha logrado hacer frente a cuadros muy complejos, por ejemplo, lograr ganar elecciones en condiciones muy adversas.

Se ha reducido la explicación a que el gobierno de Venezuela es un gobierno manipulador, controlador, populista, que tutela quitando todo tipo de posibilidades de existencia de este sujeto histórico. Este argumento se encuentra tanto en el discurso de derecha como en el de izquierda. Junto a eso hay también posiciones que están marcadas por cálculos electorales, comunicacionales y académicos.

Los intentos de situarse por encima de las partes, no están del lado de lo que podríamos llamar “los auténticos intereses del pueblo venezolano”, sino por fuera de todo lo que está sucediendo, y responden a matrices ideológicas de posicionarse en los conflictos, y también, ¿por qué no decirlo? a veces a ciertas cobardías.

Pese a todo el asedio que sufre la Revolución Bolivariana, ¿por qué esta no cae?

En este conflicto la experiencia de organización popular es una riqueza que suele quedar eclipsada. Si se quiere, lo más revolucionario en las revoluciones es lo menos conocido. Sin expresiones en el ámbito comunal, de los intentos de autogobierno, autogestión, los intentos de poner en pie espacios de propiedad social, de repensar y poner en práctica formas de democracia participativa, en fin, de romper con los límites que son los pilares del orden del capital, la Revolución Bolivariana no habría sobrevivido.

Evidentemente al interior del chavismo hay varias miradas y hay sectores que buscan avanzar en eso y sectores que no, incluso sectores que buscan restaurar  el antiguo orden y eso es parte de las disputas internas del chavismo, que explican, entre otras cosas, algunas tensiones muy fuertes hacia adentro, pero que en este momento de asalto así declarado, evidentemente se matizan y prima la unidad en la necesidad de enfrentar al enemigo común, que es lo que no aparece en estos análisis que estábamos evaluando.

Entonces, ahí hay una experiencia regada en el territorio, unas con más fuerza que otras, experiencias de milicia ligada muchas veces a las comunas, de movilización, de construcción de alternativas productivas, de mercados, de protagonismo, que son la riqueza que explica en parte que no haya caído la Revolución Bolivariana, en medio de una inmensa ofensiva en su contra y de una gran cantidad también de problemas internos, tanto de disputas en materia de orientación económica hasta las formas de reproducción a la vieja política e incluso la construcción de la correlación de fuerzas concretas en el momento del asedio.

La unidad del chavismo no ha tenido fracturas, o sea, el partido sigue unido, los movimientos sociales siguen dentro del chavismo, la organización popular, a pesar de que haya sectores más o menos críticos, hay una unidad que se ha mantenido.

¿Qué pasa con la Fuerza Armada Nacional Bolivariana?

También para explicar por qué no ha caído la Revolución Bolivariana, además de ese sujeto histórico, esa profundidad de la experiencia chavista en un sentido popular, hay que hablar sobre las Fuerzas Armadas, porque no se han quebrado a pesar de todos los llamados a que lo hagan, llamados que implican mucho dinero, muchas promesas.

Las Fuerzas Armadas hasta el momento no han tenido una partición, han tenido si evidentemente, espacios en los que han conspirado al interno para hacer un golpe de estado, pero no han logrado su cometido. Sabiendo que uno de los objetivos principales, es romperla, y hacer que se pliegue el golpe de estado o hacer que se transforme en una confrontación armada interna de tipo guerra civil.

¿Qué es lo que se juega en estos momentos en Venezuela y cuál es su posible desenlace?

La evidencia es demasiado clara, estamos ante un asalto, un intento de golpe de estado, con un gobierno paralelo conformado directamente desde los Estados Unidos, por lo tanto, no hay mucho más remedio que estar en alguna de las dos partes en conflicto, lo demás, es un deseo bien intencionado, lo que no quiere decir que haya que ser necesariamente partícipe del gobierno actual, de su gestión, pero sí entender lo que está en juego, las partes que están en disputa, y lo que puede suceder en uno u otro caso como desenlace.

Lo que estamos viendo en este momento es la decisión de los Estados Unidos de haber montado un gobierno paralelo, para lo cual no había condiciones internas, pero si en el plano internacional; van a intentar por todos los medios dar los pasos para derrocar al chavismo. Los Estados Unidos están dispuestos a ir mucho más lejos de lo que habían ido hasta ahora, dando pasos a que hasta hace unos años no podían, remitiéndose más a lógicas de conflicto como en Medio Oriente, a lo Siria o Libia, constituyendo un cuadro inédito para América Latina.

Hay situar bien cuáles son las partes en pugna y lo que implicaría que los Estados Unidos lograran derrocar al chavismo en términos de consecuencias para Venezuela y para el continente. Entonces en ese contexto donde evidentemente no quedan muchos espacios para las posiciones que quieren criticar a ambas partes y situarse por encima, porque eso en la realidad concreta de Venezuela no tiene asidero, y ese supuesto pueblo que se plantea defender desde afuera no entra en esas categorías que se desarrollan, lo que no quiere decir que la situación sea sencilla.

También, paradójicamente ante la avanzada tan fuerte del asalto conducido por los Estados Unidos existe una reacción interna, si se quiere, antinorteamericana, un resorte que se activa, que reafirma al chavismo e incluso gente opositora. La derecha volvió a plantear un cuadro catastrófico autoproclamando un presidente sin ninguna base, conducida por el mismo Donald Trump, lo que repolariza y le da una nueva vitalidad a la pelea.

Es difícil hoy arriesgar un posible pronóstico, lo que estamos es en pleno desarrollo de un tipo de asalto que hay que analizar con mucho detenimiento y sacarle muchas conclusiones porque lo que pasa no es una exclusividad de Venezuela, sino la forma por la cual están dispuestos los Estados Unidos a conducir los conflictos para derrocar a gobiernos en esta época histórica, con mucho protagonismo de las redes sociales, pero también con acciones de fuerzas muy concretas.

 

          

Fuente: Revista Crisis

Frases

Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia para plagar la América de miseria a nombre de la libertad
          Simón Bolívar  

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº93

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar