–A pesar de que ya se lo esperaba, ¿cómo analiza su condena?

–Es una muestra más del plan de Morales para perseguirme y perseguir a mis compañeros, para dejarnos afuera de todo, para imponer en Jujuy lo que finalmente terminó pasando en el resto del país. Siempre digo que Jujuy fue el laboratorio de las políticas de persecución y ajuste que Cambiemos terminó implementando en todo el país. Lo que pasa es que acá no cesa y el nivel de ensañamiento es muy duro. A pesar de que mi compañero no está en buen estado de salud, no me considero la más perjudicada, hay compañeros que la están pasando muy mal. Mi pena más grande fue cuando ayer (por el lunes) vi irse al penal a Patricia Cabana, Iván Altamirano y Miguel Angel Sivila. Son sostenes de familia esos compañeros, Patricia es mamá de ocho hijos, ¿quién los va a criar, quién los va a cuidar, a alimentar? Ellos y nosotros somos inocentes, somos presos políticos de Morales. 

–En sus últimas palabras antes de recibir la sentencia le habló a las juezas del Tribunal Oral en lo Criminal 3, a quienes les dijo que pasarían a la historia. ¿Cómo cree que las recordará la historia?

–Ellas saben. Ellas saben que no actuaron bien, ellas saben que son cómplices del mal actuar del gobernador, que solo quiere continuar con sus negocios, que responde a otro poder aún mayor, que es el de Carlos Blaquier (el dueño de Ingenio Ledesma, empresario denunciado por organismos de derechos humanos locales y la Tupac por su responsabilidad en delitos de lesa humanidad cometidos durante la última dictadura en Jujuy), que siempre apoyó y sostuvo al poder político de turno. Pero ahora el Poder Judicial y el Poder Ejecutivo de Morales tienen negocios en común y actúan acorde les conviene. Y hoy les conviene que todos los que desde la Tupac luchamos por darle dignidad al pueblo jujeño estemos encerrados. 

–¿Por qué? 

–Porque tiene miedo, tiene miedo de perder poder, como dije antes. Tiene miedo de quedarse sin la cobertura que implica estar al mando del Gobierno, de tener la Justicia a su favor apuntando para donde él quiere menos hacia los delitos que él y sus cómplices cometen. Porque el verdadero delincuente es él. Con el narcotráfico, por ejemplo. Acá todos sabemos quién trafica droga. Y desde la Tupac lo hemos denunciado incontables veces. ¿Sabés cuántas veces cayó Ezequiel Aguilera por traficar droga? Y cada vez que cae es la gente de Morales la que ordena que lo liberen. Por eso yo le dije ayer (por el lunes) delante de todos los medios, lo desafié, a que me deje competir con él por la Gobernación. Hace todo esto, me llena de causas en mi contra, me inventa delitos, para que yo me apene, me entristezca y me rinda, pero no va a lograrlo. Esto alguna vez se va a terminar. 

–¿Y qué considera que tiene que pasar para que la situación cambie? 

–Es una pregunta que me hago a diario, todos los días. No sé qué tiene que pasar, porque esta gente no le teme a nada ni escucha las advertencias de nadie. Han venido a visitar Jujuy organismos internacionales para pedir explicaciones por lo que Morales hizo con nosotros, y ni se mosqueó, porque sigue haciéndolas. Es necesario que alguien ponga el freno para que Jujuy no siga sufriendo. Porque nosotros pocos somos encarcelados y perseguidos, pero es todo el pueblo el que sufre y sufrirá las consecuencias. Antes de que Morales fuera gobernador los niños se los veía en piletas, disfrutando del sol y de los juegos en verano, en nuestros parques. Ahora, luego de los convenios que el Gobierno ha firmado, los niños y niñas se los ve trabajando en plantaciones de tabaco. Eso tiene que dejar de ocurrir. Hay que trabajar para que las injusticias en la que nos sumió Morales y todo el gobierno de Cambiemos pase, para devolverle la democracia a esta provincia y al país. Porque esto que estamos viviendo no es democracia, esto es otra cosa.

 

         

Fuente: Tiempo Argentino