Internacionalista. Analista. Guerrillero de la palabra y la acción. Exembajador de Venezuela en Nicaragua. Ensayista. Con varios libros escritos, entre ellos Globalización e intereses hegemónicos de Estados Unidos en América Latina.

—¿Es la “crisis humanitaria” la nueva “arma de destrucción masiva” que busca Estados Unidos para invadirnos?

—A través de la historia, Estados Unidos ha utilizado distintos procedimientos y diferentes instrumentos para subvertir el orden interno de los países de América Latina y el Caribe. En el caso de Venezuela, la oposición interna subordinada a los dictados imperiales ha inventado variadas “profesiones” a fin de ser usadas como herramientas para el acoso a Venezuela, en la preparación de la única manera que parece quedarle para derrocar al Gobierno constitucional del país: la invasión militar. Entre estas “profesiones” están las de “raspa cupos”,”bachaqueros”, “guarimberos” y ahora existe la de migrantes. Por otro lado, nadie puede negar la existencia de difíciles condiciones de vida en el país, sobre todo en el terreno económico, que hacen comprensible la migración, pero hacer uso político interesado, manipular cifras, magnificar hechos y hacer de todo esto el tema fundamental de los medios transnacionales de desinformación tiene como objetivo indudable crear condiciones que justifiquen dicha intervención militar en el país.

—¿Bolivia, Cuba, Nicaragua y Venezuela, ¿son amenazas para el gobierno de Trump?

—Esto no resiste mayor análisis. A través de la historia, a Estados Unidos jamás le ha preocupado la opinión de los demás, solo justificar sus acciones ante su embrutecida opinión pública. Hay decenas de hechos a través de la historia que permiten asegurar que esto de la amenaza a Estados Unidos es una nueva falacia nacida en sus laboratorios de guerra psicológica.

—¿Cuál es el fundamento de la política exterior de Venezuela?

—La política exterior de Venezuela se ha construido a partir de principios fundacionales legados por el Padre de la Patria, Simón Bolívar, quien hizo de la aspiración integracionista el sustento de dicha política. Bolívar siempre bregó por la integración americana sin Estados Unidos, lo cual no significa que esta debe ser contra Estados Unidos, y a ello agregó la solidaridad y la responsabilidad de Venezuela con aquellos pueblos de la región con los que estábamos separados por fronteras que no decidimos, sino que fueron impuestas por mandato colonial. Mientras Bolívar fue jefe supremo de Venezuela, la política exterior se condujo a partir de principios que no deberían dejar de enarbolarse como: honor, dignidad, exigencia del respeto a la soberanía y autodeterminación.

—¿Por qué después de que Chávez nos unió a través de organizaciones como Unasur, ahora estamos más divididos?

—La historia de las relaciones internacionales de América Latina y el Caribe es la historia de la confrontación entre dos modelos de integración: el panamericano, sustentado en la Doctrina Monroe, que supone una integración subordinada bajo hegemonía estadounidense, y el bolivariano, que ya desde el Congreso de Panamá de 1826 fue pensado como una alianza de países que buscarían su participación en el sistema internacional a partir de criterios de equidad, participación igualitaria, solidaridad y ayuda mutua sin hegemonías. Tras la muerte de Bolívar, este modelo parecía haberse sumergido en el olvido, Chávez vino a rescatar y darle forma nuevamente al pensamiento bolivariano a través de la fundación de nuevas estructuras que recuperasen tal ideario, pero nuevamente Estados Unidos conspiró con las oligarquías locales para retrotraer transitoriamente los avances logrados. Es verdad que las oligarquías han logrado dividir a nuestros países en los últimos tres años, pero la conciencia integracionista de los pueblos ha avanzado y está en mejor posición que en 1998.

—¿El gobierno de Trump volverá a controlar su patio trasero?

—Está haciendo esfuerzos extraordinarios para lograrlo y es indudable que desde 2015 ha cosechado algunas victorias tácticas que parecieran hacer imposible el rumbo democrático y revolucionario de los pueblos, pero la historia es dialéctica y progresa permanentemente. Hoy, es 11 de septiembre, se conmemora la caída en combate del presidente Allende. Desde ese 1973 hasta 1998, año de la victoria del Comandante Chávez, pasaron 25 años. No pasarán 25 años, serán mucho menos los que necesiten los pueblos para retomar la conducción como sujetos de la historia.

 

          

Fuente: Ciudad Ccs

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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Número Especial  1. Junio 2018.

 

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