El pasado 11 de enero, una movilización llevada adelante por núcleos opositores al gobierno de Evo Morales colmó la plaza San Francisco con diversas consignas, entre ellas, la derogación del Código Penal aprobado en diciembre pasado, el ‘No al Dakar’ y por el fin del gobierno plurinacional.

El vicepresidente del Estado Plurinacional de Bolivia, Álvaro García Linera, recibió en exclusiva a Notas en el Salón de los Movimientos Sociales del Edificio de la Vicepresidencia, en un diálogo extendido que repasó los vaivenes del proceso de cambio en el país andino.

- El 11 de enero se vio una plaza oficialista y una opositora, ¿fue una demostración de fuerzas?

– No. Nosotros hemos movilizado hace diez días en Cochabamba y asistieron un millón de personas. El día de ayer [por el 11] fue un acto casi como administrativo, incentivado por los productores de coca. Los que sí hicieron esfuerzo en medir fuerza antes de que el Dakar se instalara fue la oposición, que no tenía sentido porque la gente de la ciudad se ha ‘dakarizado’, y sacar una marcha era una falta de sentido común.

- La oposición está fragmentada y no tiene líder,  ¿estas movilizaciones son parte de un desgaste para impedir un nuevo referéndum?

– La oposición está apostando desde tiempo atrás a desgastar y abrir fisuras al interior del gobierno, y es una estrategia sumamente comprensible. Yo no he devaluado el conflicto médico, sólo he explicado cuál es su condición objetiva, de dónde viene su causa profunda. Sobre esa causa del malestar de una clase media tradicional vienen los políticos, que agarran esa fuerza de movilización y la canalizan hacia objetivos.

Pero fíjate la otra parte de la fuerza que están intentando lograr mediante la estrategia del miedo, que tampoco es nueva. En el año 2008, cuando la Asamblea Constituyente, se decía ‘Evo te va a quitar tu casa’, ‘Evo te va a quitar el ahorro de tu cuenta bancaria’.

Se elaboró un texto constitucional muy progresista, pero que no te quitaba tu casa, no cerraba las iglesias, y tampoco expropiaba tu cuenta bancaria. Pues eso es miedo, y ha vuelto a ser promovido por sectores políticos para intentar jalar. Lo pueden hacer dos días, tres días, como en 2008, pero luego la mentira no puede sostenerse, y tienen que inventar otra.

Ahora estamos enfrentando una campaña agresiva y sistemática para despertar miedos. Están convocando a la gente diciendo que se penaliza pertenecer a una congregación religiosa. Mentira. Están movilizándose en las juntas de vecinos diciendo que a los pequeños comerciantes se los va a meter a la cárcel. Pero cuando uno revisa bien el Código, si tú antes defraudabas hasta 20 mil bolivianos te metían a la cárcel. Ahora, si tú defraudas por medio millón de bolivianos vas a la cárcel.

Los sectores concentrados están reclutando gente en base a la mentira. ¿Lo están logrando? Sí. ¿Dura mucho? No. Porque en la medida que son mentiras, se caen. Y la estamos enfrentando con la verdad.

- ¿El reclamo por la derogación del artículo 205 del Código Penal no es una cuestión de legislación?

– No es una cuestión de ley. Al contrario, el artículo 205 te protegía, fue mucho más benigno con los médicos. Y han pedido que lo abroguemos, y lo derogamos. Acuérdense, de aquí a seis u ocho meses, ellos mismos van a venir a pedir que este artículo se restablezca porque le colocaba tres protecciones. Hemos sacado ese artículo que decían que era malvado y hemos dejado el viejo, que ese sí es malvado porque no te da ninguna protección. Pero que pasen las emociones y que los hechos demuestren quién tenía razón.

Desconocieron el artículo porque hay otro malestar de fondo: el de los sectores medios que se han empezado a organizar gremialmente como profesionales, en colectivos ciudadanos, porque en verdad en estos diez años han ido perdiendo ciertos privilegios. Van a encontrar ustedes todo un segmento de clase media muy molesto con nosotros, que antes no nos aceptaban pero nos dejaban, pero ahora no nos aceptan y están molestos, porque ha llegado un 20% de arribistas de sector popular con quienes tienen que compartir ahora lo que antes era para esos pocos.

- ¿Qué balance hace de las políticas de gobierno en el año 2017 y cuáles son las perspectivas para 2018?

– Yo hago un balance positivo porque la economía ha funcionado bien. Por décimo año consecutivo estamos con un nivel de crecimiento económico entre el 3% y el 4%, que sigue redistribuyendo la riqueza. Al fin tenemos una industria del gas y convertirlo en petroquímica, un sueño colectivo que  hemos podido cumplir. Hemos resistido la crisis internacional, latinoamericana, con la tasa de crecimiento más alta del continente.

En la política se han dado las turbulencias. Estos sectores que decían “el 2019 regresamos a lo nuestro”, ahora van a tener que ver postergada al 2025 la posibilidad de recuperar lo que perdieron. Esto ha generado una turbulencia política que hay que saberla entender, explicarla bien y actuar, sin subestimar a nadie, dejando en pie que si este malestar irradia lo popular es complicado para nosotros.

- La estrategia opositora cuenta con los medios privados de comunicación para desgastar el proceso, ¿cómo da la batalla mediática el gobierno?

– Lo que hemos hecho en Bolivia es democratizar el acceso a los medios de comunicación, una estrategia que viene desde el movimiento obrero en tiempos de dictadura, cuando surgieron las radios mineras sostenidas por el mismo sindicato, y fueron bastiones de comunicación de lo popular. Nosotros hemos apoyado técnicamente eso para que surjan formas de comunicación alternativas propias que son la mejor manera para contraponer la información o desinformación de los grandes medios comunicacionales.

El Estado también ha modernizado, diversificado sus medios de comunicación estatales, y en los grandes medios de comunicación televisivos lo que hacemos es ir a dar nuestra contraparte, para enfrentar mentiras con verdades.

Pero donde estamos muy atrasados es en el tema de las redes sociales. Hay que entender la cualidad de este nuevo soporte técnico para dar la batalla ideológica. Tenemos un año y medio para intentar recuperar lo que hemos perdido en ese ámbito.

- El miércoles fue el aniversario de las Bartolinas (Confederación Nacional de Mujeres Campesinas Indígenas Originarias), ¿qué rol tienen las mujeres en este proceso de cambio?

– En el Parlamento constituyen el 51%, mientras que en los Parlamentos Departamentales más del 50%. En momentos han llegado a constituir el 50% del gabinete. Los órganos electorales de toda Bolivia están en manos de mujeres. En las presidencias de ambas Cámaras, que son niveles muy importantes, hay una mujer y un varón. En áreas claves del gobierno están mujeres, por ejemplo en planificación.

- ¿Y en materia de políticas públicas para combatir la violencia de géneros y la desigualdad?

– Hay legislación, pero no basta. Venimos de una sociedad culturalmente muy machista y violenta. Tenemos los índices de violencia familiar más altos de América Latina y no solamente en clases populares, también en clases medias y altas. Es un tema de pedagogía de largo aliento.

La legislación que tenemos es muy avanzada, lo mejor que hay en América Latina, y fue promulgada con el apoyo de todas las compañeras en contra de la violencia política, la violencia doméstica, para despatriarcalizar las instituciones del Estado.

No falta voluntad de asignar recursos, sino tú cuando ves violencia ¿la denuncias a la policía o te quedas en la casa porque piensas que capaz no va a haber alimentos para los hijos? Eso lo lleva la gente, y hay que combatirlo. Y que en reuniones, cuando estamos con amigos, la violencia no se premie, que no se vuelva broma o motivo de orgullo el comentario machista. Falta una reforma moral más ciudadana, esa transformación cultural de las personas para castigar, rechazar, y castigar a los violentos.

- En relación al panorama regional, ¿qué opinión le merece la senaduría de Cristina Fernández y la candidatura de Lula para la presidencia de Brasil?

– Si a Lula no lo inhabilitan con algún tipo de argucia judicial,  será presidente. Lleva tres veces más adhesiones que el resto de los candidatos. Estamos en un tiempo en el que se está judicializando la política, donde al adversario no lo derrotas con ideas, sino mediante la cárcel o algún invento judicial.

En Argentina, la victoria de Cristina abre un espacio de resistencia, de denuncia frente a cualquier arbitrariedad que quiera cometerse, pero no es suficiente. Está claro que Macri está llevando adelante un conjunto de reformas con el apoyo de ciertos sectores que le garantizan una estabilidad política. Hay que entender cómo lo está logrando para saber qué hacer desde los sectores progresistas para lograr la adhesión de la gente.

Se trata de saber cómo conquistas y cómo logras la adhesión social duradera, consciente y participativa. No hay victoria política duradera sin una victoria cultural previa. Nunca ha sido al revés: es la batalla de ideas, de la estructura cognitiva de las personas lo que genera las condiciones de una victoria política, electoral.

 

       

Fuente: Notas

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

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