1. La ofensiva imperialista contra Venezuela va tomando cada vez mayor dimensión. Para quienes pensaban que la confrontación con el gobierno estadounidense sería nada más que un mero intercambio de acusaciones y declaraciones, la cruda realidad lo desmiente.

El imperialismo, como fase superior del capitalismo, existe sometiendo y explotando a pueblos y naciones enteras. Por ende, todo proceso de liberación nacional que se desarrolle en cualquiera de los países bajo su órbita, es considerado como un atentado contra sus intereses. Estados Unidos, como mayor potencia imperialista del planeta, entiende que el gobierno venezolano y la revolución bolivariana es un enemigo irreconciliable.  De allí la ofensiva norteamericana –y de sus diferentes socios y aliados–, contra la Venezuela que desde hace 18 años intenta liberarse de esa opresión.

Pero el poder imperialista de Estados Unidos se va debilitando; otros países emergen cuestionando su hegemonía, siendo Donald Trump, precisamente, producto de esa decadencia. De allí la peligrosidad del gobernante yanqui, que más allá de su particular estilo, es consecuencia inevitable del momento histórico que atraviesa el país del norte y el sistema capitalista en la hora actual. La “locura” atribuida a Trump, es más bien la locura del capitalismo en su declinante fase imperialista.

2. ¿Tiene capacidad Venezuela para enfrentar la ofensiva imperialista? Todo dependerá del poder de conciencia y movilización de su pueblo, como también de la voluntad de sus dirigentes para confrontar contra el gobierno estadounidense y sus aliados nativos. En la esfera internacional las fuerzas en pugna están desplegadas, Estados Unidos y sus aliados europeos pretenden asfixiar a Venezuela aplicando, en un primer momento, un poderoso torniquete financiero y económico. El gobierno revolucionario incrementa sus alianzas internacionales con Rusia y China, más allá de buscar apoyo con otros países amigos más los gobiernos progresistas nuestramericanos. En el plano interno, el bolivarianismo apuesta a impulsar la producción soberana, a fin de alcanzar su independencia económica y romper con el modelo rentista del capitalismo dependiente impuesto hace ya un siglo atrás.

Mientras tanto la oligarquía venezolana, socia menor de los Estados Unidos y representada políticamente por los partidos nucleados en el MUD, arrecian contra el gobierno y su pueblo a través de métodos legales e ilegales, constitucionales y anticonstitucionales, pacíficos en algunos casos pero primordialmente violentos.

Económicamente, la burguesía comercial e importadora venezolana, principal componente del frente contrarrevolucionario y fundamental eslabón en la cadena de opresión imperialista, embate cada vez más contra el pueblo, generando alzas indiscriminadas de precios, acaparamiento, especulación, contrabando y corrupción, siendo la banca privada, a su vez, parte de ese perverso mecanismo de estrangulamiento.

Como si esto fuera poco, y a nivel ideológico y cultural, un aluvión de mensajes desinformativos, mentirosos  y manipuladores, bombardea cotidianamente el cerebro y alma de los venezolanos/as, con un altísimo y destructor poder de fuego.

3. ¿Cómo asumir la defensa del pueblo y de la Patria ante este cuadro de situación? La respuesta no puede ser una sola. Una batería de medidas y decisiones serán necesarias para poner freno a la embestida imperialista /oligárquica.

Y entre esas medidas y decisiones que se deberán tomar, debe estar aquella que apunte a la nacionalización del comercio exterior, con el objeto de quitar base de sustento al principal componente del bloque contrarrevolucionario, la burguesía comercial importadora.

4. A esta altura de las circunstancias y concientes que el problema más grave que sufre la población es el tema de los alimentos y medicinas, acompañado del alza indiscriminada de los precios en general, afirmamos que se hace insoslayable que la Asamblea Nacional Constituyente se pronuncie categóricamente por la nacionalización del comercio exterior.

De esa manera se acabará con la fuga de capitales,  las empresas de maletín, la salvaje especulación y toda  la intermediación parasitaria que tanto mal le ha hecho y le hace  al país. Es la forma correcta de cuidar cada una de nuestras divisas, controlar lo que se importa en base a las necesidades de las mayorías populares y la Agenda Económica Bolivariana, como asimismo deslastrarnos de esa burguesía importadora que sigue usufructuando de la renta petrolera.

5. La burguesía comercial importadora, como clase parásita de la sociedad, nunca ha aportado nada positivo al país. No genera mano de obra, no produce nada, impide el desarrollo de la industria nacional al importar indiscriminadamente y sin criterio alguno –más allá del de su propio beneficio–, es especialista en sobrefacturar a través de sus agentes en el exterior (que normalmente son ellos mismos), es el ente corruptor por excelencia en el país, invierte sus ganancias en el extranjero y es el principal eslabón en la cadena de dependencia entre el país y el imperialismo.

El pueblo debe darse cuenta que este sector parasitario, a través de la corrupción, ha penetrado a ciertos sectores de la burocracia estatal, cooptándolos a través de “comisiones”, “retornos” y cuando no haciéndolos participar como socios en sus pingües negocios.

6. La burguesía industrial tiene fábricas, la burguesía agraria tiene tierras, la burguesía comercial minorista tiene establecimientos y locales, todos elementos materiales que se verifican y están presentes a la luz del sol.  La burguesía importadora no, ella está realmente invisibilizada.

En lujosas oficinas, generalmente con nombres en inglés, estas empresas se quedan con una sustanciosa tajada de las riquezas de los venezolanos/as con solo comunicarse con su vasta red de proveedores extranjeros o con sus mismas oficinas radicadas en Miami o Panamá. La llamada “triangulación” es un hecho más que comprobado. Inclusive el propio Estado “contrata” sus servicios a la hora de importar maquinarias, materias primas, alimentos, medicinas, etcétera.

El mero decreto de nacionalización del comercio exterior, sin necesidad de ninguna expropiación, terminará con ese sector parasitario de la sociedad venezolana, encargándose el Estado de todas las importaciones necesarias para el cumplimiento de la Agenda Económica Bolivariana y sus 15 motores productivos.

Vale destacar que al tener la Nación el control de las importaciones, se podrá calcular, con absoluta certeza, los reales costos de producción de las mercancías más necesarias (alimentos, medicinas, maquinarias e insumos), a fin de determinar con propiedad los precios máximos de cada producto de venta al público.

7. ¿Y la banca privada? Es otro sector  adosado a los mecanismos de estrangulamiento de la economía nacional (como la califica Orlando Araujo), que asociado a la burguesía importadora sigue saqueando al país. Los banqueros no aportan al crédito destinado para la producción y ni al desarrollo de la industria nacional, nada de eso. Sus fabulosas ganancias –entre otros “negocios”–, se materializan al facilitar cuantiosas sumas de dinero a la burguesía importadora a fin de adquirir divisas, ya sea mediante subasta o en el mercado paralelo, abriendo así el juego a la especulación y garantizando exorbitantes negocios, cuyos dividendos, normalmente, terminan en el exterior o en la adquisición de bienes suntuarios.

Burguesía importadora y banca privada constituyen los principales componentes que usufructúan del capitalismo dependiente y rentístico venezolano. Romper con ese modelo, entonces, impone las medidas de nacionalizar la banca y el comercio exterior.

8. La pregunta que debemos hacernos es la siguiente: ¿Puede convivir un modelo productivo, soberano y con justicia social con los mecanismos que sustentan el modelo capitalista rentístico y dependiente?

El imperialismo norteamericano está claro en que los dos modelos no pueden convivir. O es el modelo capitalista rentista y dependiente o es el modelo productivo, soberano e igualitario. De ahí que el imperialismo y sus socios y aliados intentarán hacer todo lo posible para evitar que Venezuela alcance la independencia integral, vale decir, sumar a la independencia política ya lograda, la independencia económica, tecnológica y cultural.

Escapa de este artículo evaluar si existe correlación de fuerzas favorable a la Revolución para tomar dichas medidas, como también escapa a estas breves líneas analizar los mecanismos de su implementación, pero al menos la intención ha sido poner en el debate de los constituyentistas y del pueblo mismo un tema que considero no podemos de dejar evaluar en este momento, tras el triunfo de las fuerzas revolucionarias del 15 de octubre. 

 

           

Fuente: Portal Alba

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46