Con los progresos de la investigación histórica conocemos que, entre las culturas aborígenes y los imperios anteriores a la colonización europea de América Latina, hubo conflictos y enfrentamientos que explican sus dinámicas sociales. En la época colonial, asimismo, se registraron constantes choques entre las distintas castas o clases que formaron parte de una jerarquizada estructura, expresamente diferenciada por las leyes y las instituciones impuestas por las potencias colonialistas.

Hoy cuando vivimos épocas de completa dictadura imperialista, cuando el fascismo se pavonea en el mundo al amparo de sus miles de artefactos atómicos y sus bandas paramilitares (come carnes humanas) y en el que los genocidios incluso se anuncian de forma descarada desde las más altas tribunas internacionales como lo hizo el presidente estadounidense, Donald Trump, desde la ONU el 19 de septiembre de 2017 con la destrucción total de la RPDC, bravatas ni más ni menos igual a las que proferían Hitler y Mussolini en los años 40 del siglo pasado, ha llegado el momento preciso y exacto de decirle al mundo que la filosofía comunista es universal.

En los últimos artículos de este mes de marzo hemos venido analizando los últimos mandatos de nuestro comandante Chávez para mantener el rumbo victorioso de la Revolución Bolivariana, aquel 8 de diciembre de 2012. Uno de ellos: la vía venezolana al socialismo.

En un período político en que se combinan el fracaso del modelo neoliberal y sus desastrosas consecuencias sociales por todo el mundo, con fuerte ofensiva de la derecha, queda un enorme desafío para la izquierda. ¿Cómo es posible que en un período en que el gran modelo propuesto y asumido por la derecha a escala mundial se haya agotado y demuestre fehacientemente su carácter antisocial, sea la derecha quien lleva la voz cantante en gran parte del mundo?

En los últimos años, América Latina y el Caribe ha sido una región con enorme dinamismo, originalidad  en bregar contra políticas neoliberales y ajustes políticos y sociales regresivos, aun en un mundo con notorios retrocesos globalizadores, y sufriendo la negativa y desmoralizadora influencia de radicalismos superficiales enunciativos que, al frustrase, configuran un escenario sin salida, sin otra alternativa que resignarse.

Frases

“La integración caribeña latinoamericana es la única manera de salvar a nuestros pueblos de la hegemonía imperialista”

Hugo Rafael Chávez Frías

Correos del Sur Nº73

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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