Le hice varias entrevistas, trabajamos desde el principio en el diario, nos cruzamos en numerosas reuniones de amigos y hemos conversado mucho. Pero nunca olvidé la impresión que me causó la primera vez que leí La Patagonia Rebelde y la saga de los anarquistas. Recuerdo la estruendosa frase de Kurt Gustav Wilkens, “un anarquista alemán de tendencia tolstoiana, enemigo de la violencia”. Cuando es detenido, destrozado por la bomba que llevaba, alcanza a gritar: “¡He vengado a mis hermanos!”.