Tremenda batalla geopolítica la que se ha librado esta semana pasada, en el seno de las Naciones Unidas. El discurso de Donald Trump, mostrando al desnudo el mesianismo religioso que sustenta el accionar imperialista de la élite fundamentalista de los Estados Unidos de América, ha dejado claro que hemos entrado en una peligrosa etapa donde la diversidad cultural y la paz del mundo están seriamente amenazadas por el patrioterismo de los cowboys (vaqueros). Ninguna nación puede estar tranquila.

Quienes controlan el poder del Estado generalmente operan al margen de la opinión de la gente, es decir, sin su consenso y sin tomar en cuenta sus decisiones y sus posibles deliberaciones, a la cual asigna un papel siempre secundario y accesorio, sólo útil a la hora de requerir su legitimación a través del voto. La soberanía popular así "delegada" se convierte en un arma a esgrimir en contra de su depositario originario, no importa cuánto se afirme en constituciones y leyes, y cuán grande resulte la reacción negativa de los ciudadanos ante lo que estiman injusto o, en su defecto, necesario. Esto tiende a agudizarse y a generar mayores contradicciones, a medida que la lógica capitalista supera toda expectativa democrática de los sectores subalternos o subordinados.

El calendario electoral latinoamericano de 2018 incluía disputas importantes que podrían cambiar la fisonomía política del continente. El año empezaba en el marco de la contraofensiva conservadora, con esa tendencia siendo confirmada o cuestionada según los resultados electorales, por lo que representaría de continuidad o de cambio de gobiernos en países muy importantes del continente.

Formalmente, a partir del 1 de diciembre de 2018 el gobierno mexicano  regirá de nuevo sus relaciones exteriores por los principios de no intervención, libre autodeterminación de los pueblos y solución pacífica de las controversias.

Por primera vez escuchamos al presidente Nicolás Maduro haciendo un llamado a la defensa nacional; se supone que lo hizo amenazados como se supone están los principios universales de autodeterminación de los pueblos y de la no injerencia en los asuntos internos, y en el fondo, nuestra soberanía. Nos hace suponer que sus servicios de inteligencia, así como las conclusiones de la sala situacional del mas alto nivel, y la propia convicción del Presidente, han coincidido en que tales peligros están más cerca que en ningún otro momento. Y aunque no se han percibido los efectos de ese llamamiento, no significa que no hayan sido atendidos, y en primer lugar por la estructura organizativa del PSUV y de los partidos del Polo Patriótico, y naturalmente, en los mandos de la Fuerza Armada Nacional Bolivariana en especial después de la incorporación de Colombia a la OTAN, una alianza militar que en este caso tiene nombre propio: Venezuela. Lo que es particularmente preocupante si se sabe que desde hace cuatro años Estados Unidos gestionaba apoyo de Alemania y otros países europeos para el ingreso colombiano.

Frases

“No es entonces mera retórica nuestra bolivarianidad. No. Es una necesidad imperiosa para todos los venezolanos, para todos los latinoamericanos y los caribeños fundamentalmente, buscar atrás, buscar en las llaves o en las raíces de nuestra propia existencia, la fórmula para salir de este laberinto”.

Hugo Chávez Frias

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº85

 

Descargar

 

 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

Descargar