Un dicho popular asegura que la historia tiende a repetirse. Esto se observa en la constante ofensiva militar, económica y mediática contra Venezuela por parte de Estados Unidos, promoviendo desesperadamente a Juan Guaidó como el “mesías de la democracia” y reconociéndolo como presidente legítimo. O en las medidas antipopulares del gobierno de Mauricio Macri en Argentina,  en las constantes amenazas y atropellos al Tratado de Paz por parte Duque en Colombia, que recuerdan a las épocas sangrientas de Álvaro Uribe, solo para nombrar unos pocos ejemplos. En el contexto ecuatoriano, la llegada de los préstamos por parte de entidades internacionales como el FMI representan, simultáneamente, la llegada de medidas neoliberales, un fenómeno ya conocido en el país tras el feriado bancario de 1999.

Tras meses de negociación, el gobierno de Lenín Moreno, con el Ministro de Economía Richard Martinez como su principal negociador, llegó a una serie de acuerdos bilaterales con 8 entidades financieras internacionales. En los próximos años, el Banco Mundial, el Banco de Desarrollo de América Latina, el Fondo Latinoamericano de Reservas, el Banco Europeo de Inversiones y la Agencia Francesa de Desarrollo, junto al Fondo Monetario Internacional (FMI), entregarán al país un monto total de aproximadamente de 10 mil doscientos millones de dólares. 6 mil millones llegan por parte de dichos organismos, mientras que 4.200 millones serán entregados por parte del FMI. El acuerdo alcanzado con el FMI entró en vigor con la llegada de 652 millones de dólares, dinero que según el mismo organismo fue desembolsado al Estado ecuatoriano de manera inmediata la semana pasada. La cláusula central versa un plazo de hasta 30 años para retribuir el dinero prestado. Mientras que el FMI glorifica su intervención, asegurando su imperante deseo de impulsar una economía “dinámica e inclusiva”, el Gobierno con Lenín Moreno a la cabeza, sonríen para la foto, justificando su vínculo con las 8 entidades financieras en nombre del futuro de los más vulnerables y pobres del país, y por supuesto, manteniendo y profundizando su celebre lema de “prosperidad”. Moreno, de esta manera consolida al FMI como su primer escudo en el impulso y desarrollo de medidas neoliberales, es decir, del neoliberalismo en el país.

Su segundo escudo no es extranjero, sino más bien de carácter interno. El pasado 7 de Marzo, en la Asamblea Nacional, el asambleísta Ronny Aleaga proponía un cambio del orden del día programado, aclamando la necesidad de conformar una comisión de investigación hacia Lenín Moreno, por su presunta implicación con la empresa offshore: Ina Investment Corporation, en Belice, un paraíso fiscal. La empresa, que fue constituida en el año 2012, fue finalmente disuelta en el 2018. Recordemos que, en la última Consulta Popular, la implicación de capitales o bienes provenientes de servidores públicos en paraísos fiscales se planteó como una medida anticorrupción.

La petición de Aleaga fue finalmente rechazada, pero no sin un claro accionar por parte de la Presidenta de la Asamblea, Elizabeth Cabezas. Al no percatarse de que su micrófono se encontraba encendido, Cabezas, evidentemente indignada por el supuesto apoyo de la bancada socialcristiana a la propuesta hecha por Aleaga, manifestaba haberles dicho que se pronunciaran con un “abstención y en contra”. Tras una breve conversación con la Ministra del Interior, María Paula Romo, el resultado se volvía evidente: el decreto final no contó con los votos suficientes para tratar de forma primordial las denuncias de corrupción contra Moreno, quien personalmente manifestó que se trataba de un intento de desestabilización de su gobierno, en permanente alusión a las denuncias hechas hacia Rafael Correa por corrupción. Cabezas, por su parte, fue denunciada por Ronny Aleaga ante la Fiscalía por el delito de tráfico de influencias. En su defensa, la Presidenta de la Asamblea asegura que se trataba de un acto cotidiano en el pleno de la Asamblea, alegando que era una conversación “totalmente legal”, legitima, y que lo mencionado en el audio “no compromete a nadie”, poniendo más bien énfasis que resulta preocupante el nivel de espionaje dentro de la institución.

Hoy por hoy, los dos escudos que sostienen y blindan a Moreno, sea en el ámbito de medidas económicas, como lo es el FMI, o en el de frenar una investigación en su contra, como se hizo evidente en la Asamblea Nacional, representan no solo un acercamiento cada vez más conciso con el neoliberalismo y sus repercusiones, sino también un claro indicio del interés de distintos actores políticos por impulsar medidas antipopulares desde otro foco. Una pregunta central, clave para entender la coyuntura actual, la hace la misma Elizabeth Cabezas cuestionando:"¿En serio? El socialcristianismo?”.

Hoy, esta pregunta se torna fundamental para todos, no solo por encontrarnos en vísperas electorales, sino para no ser participes en que en el Ecuador, la historia del neoliberalismo se repita.

 

          

Fuente: Revista Crisis

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº96

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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