En Brasilia, hace unos días, tuvo lugar uno de los desayunos más repugnantes de los que tengamos noticias. Fue una reunión para tratar un tema sobre el que seguramente ya se habrá profundizado mucho más, públicamente (como dos semanas atrás en Lima) y también de manera clandestina: el diseño de la Venezuela posterior al derrocamiento del chavismo.

Con una morosidad pasmosa, porque los incendios no empezaron ni ayer ni hoy, Mauricio Macri ofreció a Jair Bolsonaro ayuda para apagar el fuego sobre la foresta amazónica. Evo Morales, que tiene sintonía política igual a cero con el presidente brasileño, no solo habló sino que ya alquiló dos aviones supertanques para colaborar en la atenuación de la tragedia. Son dos visiones de la integración. Una, la visión de Macri, privilegia la identidad ideológica pero no actúa a tiempo según los intereses del Estado argentino. Otra, la postura de Evo, pone por delante los intereses del Estado boliviano: a Bolivia le cuesta más subsistir si además de la guerra internacional de monedas aumenta el peso de la carga brasileña. En el caso de Sudamérica, además, la generosidad fortalece los intereses propios y viceversa. Así pasa también que la ideologización de la política exterior típica del macrismo debilita los lazos de solidaridad entre los pueblos y la propia posición nacional.

Como fiel seguidor de las orientaciones del mandatario estadounidense Donald Trump, quien se retiro del Acuerdo de París para el cambio climático, el presidente Jair Bolsonaro se ha lanzado a destruir la Amazonía para, según afirma, impulsar la economía.

El régimen neoliberal de Mauricio Macri consumó una de las mayores transferencias de recursos en la historia argentina desde los sectores populares al capital financiero transnacional, incluidos los miembros de su gabinete. El cinismo de la restauración neoliberal macrista es ilimitado. Macri y su gobierno de magnates no tardaron en aprovecharse del gran éxito económico y social heredado del kirchnerismo para ir gradualmente a la restauración neoliberal.Las robustas redes de protección social creadas por el gobierno anterior propiciaron que muchos argentinos no se dieran cuenta al principio del hoyo negro a que los empujaban. Los nuevos gobernantes, con la mayor impudicia, argumentaban que la supuesta “pesada herencia” dejada por el kirchnerismo los forzaba a aumentar hasta en 2000 por ciento las tarifas de los servicios públicos para “equilibrar” las cuentas fiscales. Dos años aproximadamente pudieron sostener esta ficción, al extremo de lograr el posicionamiento de Cambiemos como primera fuerza política en las elecciones legislativas de 2017, lo que parecía afirmar sólidamente su proyecto de contrarreformas sociales.

Mentiras y chivos expiatorios son las dos palancas fundamentales de hacer política del trumpismo. Ya se ha calculado que el presidente norteamericano emite 20 mentiras al día, con una casi insuperable productividad. El chivo expiatorio mayor para Trump son los mexicanos, responsables de todos los males de EE.UU.

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº104

 

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 Cuadernos para la Emancipación 

 

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