El nuevo presidente de Colombia, Iván Duque, ha manifestado que no está dispuesto a seguir acudiendo a las rondas de negociaciones de la Alianza del Pacífico. Por su parte, Argentina ha solicitado la anulación de la decisión 32/00 del Mercosur que prohíbe a sus países miembros firmar nuevos acuerdos comerciales por sí solos. Si gana Bolsonaro, seguramente Brasil tomará el mismo camino: salirse de Mercosur. Y otro caso parecido es el de Ecuador, que ha abandonado hace muy poco el ALBA. No son situaciones aisladas. Se trata de un fenómeno cada vez más robusto que está teniendo lugar en Latinoamérica en esta nueva época. Cada quien abandona la vía de integrarse a través de un bloque y, por el contrario, transita hacia una nueva forma de relacionarse con el mundo: una suerte de “sálvese quien pueda”, de modo individual.

No hace falta repetir que Jair Bolsonaro es apologista de la dictadura, ultra neoliberal y fascista, ni que, tras su prematura baja como capitán, por 25 años fue apenas un diputado mediocre. La cuestión de fondo es por qué en la primera vuelta los electores lo tuvieron a 4 décimas de ser electo y le regalaron la mayoría parlamentaria. Y qué hacer.

La polarización en Brasil, después de veinticinco años y seis elecciones disputadas entre el PSDB de Fernando Henrique Cardoso y el PT de Lula, terminó con el golpe contra de Dilma Rousseff y el gobierno de Michel Temer.

El auge de figuras como Jair Bolsonaro en Brasil no responde a una situación estrictamente brasileña. La polarización entre sectores nacionalistas, tildados de neofascistas, y progresistas inclinados hacia la socialdemocracia y la izquierda, reafirma una cruda realidad: la dependencia de Latinoamérica con Estados Unidos, más allá de ser económica o productiva, es espiritual.

El fenómeno Bolsonaro en Brasil ha desatado un gran debate entre los sectores progresistas y las “izquierdas” de América Latina. Hay que avanzar en el análisis sin caer en justificaciones, negaciones, ánimos revanchistas o espíritus moralistas, que no sirven para nada. Claro, hay que profundizar en las causas particulares y generales de todo lo ocurrido para poder reaccionar pronto y de la mejor manera. Pero, hay que recordar que “nada es perfecto en el mundo”, “sorpresas nos da la vida” y “la vida no acaba aquí” [1].

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº81

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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