Con una dinámica fulgurante le hemos dado la vuelta entera a Miranda varias veces en los últimos meses. Hemos acompañado a Héctor Rodríguez en la aplicación de un novedoso método de hacer política: sentarse a escuchar a la gente en lo más profundo de las comunidades, sobre el territorio, adentro de sus casas. De primera mano ha logrado escuchar sus problemas, dificultades, anhelos y palpar el esfuerzo de este pueblo mirandino, que es por lo demás abnegado, trabajador y estudioso. Solo en esta interacción directa y afectuosa se puede ver el brillo de los rostros, el ánimo de la gente que con gallardía va resistiendo y resolviendo todas las dificultades.

Solo con la juventud y energía de Héctor se pudo lograr la meta de abarcar la totalidad de nuestro extenso territorio, conformado por más de 3.000 comunidades en los distantes ejes de Barlovento, Guarenas-Guatire, Altos Mirandinos, Valles del Tuy y el Área Metropolitana. Tremenda cruzada.

De este intenso despliegue territorial quedó claro que estamos frente a dos modelos disímiles, antagónicos, irreconciliables. Del lado de la extrema derecha, están los yupis neoliberales, el sifrinaje criollo, los hijos de los mantuanos y la burguesía a los cuales les dio como de antojo meterse a la política solo para copar espacios y para ensayar su modelo liberal, privatizador, donde el estado mínimo apenas se ocupa de garantizar la preservación de sus privilegios de clase. Nada de ocuparse de la gente. La indolencia es la marca de la derecha.

En cada campaña electoral regional o local, la derecha prometió a los mirandinos el paraíso, la atención de las necesidades cotidianas de la gente, de las comunidades, tal como está establecido en sus competencias constitucionales (policía, salud, agua, vialidad, etc.). Pero nada de esto cumplieron en su más de 8 tortuosos años ostentando el poder. La derecha amarilla (Capriles y Ocariz) hace rato que abandonó a la gente entre cerros de basura, huecos e inseguridad. La frase más célebre que puede sacarse de la gestión de Capriles es eso no es conmigo.

Esta derecha mezquina, terminó atragantada en la intrascendencia y la inocuidad, incapaz de solucionar los problemas de la gente, de escucharla. Desatendieron descaradamente al pueblo mirandino, "distraídos" en sus frenéticas luchas intestinas, en sus negocios, sus golpes y guarimbas, y en el psicótico deseo de tomar por la fuerza la silla presidencial. La derecha amarilla abandonó a los mirandinos a su suerte.

La documentación y registro exhaustivo de este desastre en la gestión regional y local (por ejemplo, el mayor chiquero de Venezuela lo tenemos en el municipio Sucre, de donde sale reprobado Ocariz), lo realizaron las propias comunidades, cansadas del abandono, maltrato y desaparición de las instituciones regionales y locales que deben resolver sus problemas cotidianos.

Con todas las propuestas de las comunidades, Héctor construyó un Plan de Gobierno que aprovecha todas las potencialidades de nuestra región (industrial, agrícola, pesquera, turística, etc.) y da máxima prioridad a las propias capacidades de la gente, preservando nuestra idiosincrasia y rescatando nuestros ricos valores culturales y educativos. De allí destacan cuatro dimensiones que recogen los máximos anhelos del pueblo mirandino: 1) Seguridad y Paz Ciudadana, con énfasis en las políticas de prevención, convivencia y combate a la delincuencia organizada; 2) Economía Productiva, con la creación de Zonas Económicas Especiales y el apoyo a la innovación y el emprendimiento; 3) Desarrollo Social y las Misiones del Comandante Chávez, protegiendo a los mirandinos con mecanismos de inclusión para los adultos mayores, niños y jóvenes, privilegiando las áreas de salud, educación, deportes y cultura; y 4) el Derecho a la Ciudad, rescatando y transformando los espacios urbanos y los servicios públicos en beneficio de la gente.

Estas propuestas del Plan de Gobierno contarán de lleno con la energía y experiencia de Héctor. Lo apoyamos porque soñamos y queremos una mejor Miranda, un territorio lleno de equidad, igualdad y solidaridad. Una comunidad donde crezcan en paz y tranquilidad nuestros hijos.

Contra las fuerzas agoreras y derrotistas de la derecha se levanta un pueblo lleno de esperanza. Miranda da el ejemplo. Tenemos historia y conciencia. La fuerza de nuestros indígenas caribes, de nuestra sangre afrodescendiente, de la rebeldía que nos legaron nuestros libertadores. Con esa mágica fuerza podremos enfrentar cualquier dificultad, resistir las adversidades y derrotar a los que quieren vender nuestra patria, a los que quieren sembrar el odio y la desesperanza.

Este 15 de octubre vamos con Héctor Rodríguez a recuperar Miranda.

 

Fuente: Portal Alba

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº41