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De la Bolivia de Sucre a la de Evo

Tiempos de volcanes sociales. Cada cierto tiempo los pueblos vuelven a remover sus entrañas sociales y ahora le toca a los pueblos andinos sacudirse como terremotos sociales para desmontarse las inquinas que imponen gobiernos cipayos bajo la égida del capitalismo central imperialista, con el lastre de deudas impagables a una periferia dominada por unas minorías organizadas ante miles de millones que ahora se conectan, se ven las caras, se organizan y se movilizan para sacudir las trabas de sus propios desarrollos soberanos e independientes. Es Bolivia ahora la protagonista; allí está el epicentro de una experiencia de transformación social en desarrollo, con una elección popular luego de un golpe de Estado fascista que como plomo en el ala, soporta el pueblo boliviano.

Creo que fue el viejo guerrillero venezolano Fernando Soto Rojas, quien le preguntó a Evo Morales en presencia de Chávez, cuando vino a Venezuela antes de asumir la presidencia: ¿Con cuántos generales cuenta Usted para controlar el poder? Evo le respondió: “Tenemos un general en Jefe, se llama Bolívar”. Muy bien. Ahora le preguntamos a Arce, postulado ganador por el pueblo bolivariano boliviano y al mismo Evo Morales con todo respeto ¿Con cuántos militares patriotas y con cuánta tropa cuenta Usted para controlar el poder además del general en jefe Simón Bolívar?

Solo para hacer análisis comparativo muestro un fragmento de una carta del Mariscal Antonio José de Sucre al Libertador Simón Bolívar en julio de 1926: “….entiendo que el Perú va a sufrir un trastorno más fuerte que el que se teme en Colombia, y del que es probable que Riva Agüero venga a encargarse de los negocios de ese país. De otro lado la República Argentina, desorganizada y entregada a la más grande incertidumbre, presenta un cuadro triste, y más triste para el porvenir. Bolivia, en medio, ¿Qué será? Naturalmente debe envolverse en el desorden y yo arrastrado por él sin saber cómo, y sin tener ya arbitrio para remediarlo. Hasta ahora Bolivia se presenta con un orden y una tranquilidad la más completa; los pocos descontentos bochincheros no pasan de una docena; el Congreso y el Gobierno están unidos de la mejor buena fe, pues acaso no exceden de cuatro diputados partidarios de la anarquía y el trastorno. Con todo esto yo no me atrevo a asegurar que Bolivia continúe así, desde que en el Perú haya novedade s” [1]. Esto fue escrito hace 194 años.

Los comentarios sobran pero los enemigos de la patria grande entonces y ahora hicieron lo imposible por generar ese caos que Sucre advertía a Bolívar y lo van a seguir haciendo, después que se repongan del ejemplo que el pueblo originario boliviano dio como muestra de unidad y organización. Ahora es más importante que nunca sostener la organización y la unidad con la razón y fuerza.

Las reservas que tiene el pueblo boliviano como se lo señaló Evo Morales a Fernando Soto Rojas, tienen un fuerte carácter simbólico, que resulta de una plataforma espiritual de una fortaleza inexpugnable, pero ella debe ir acompañada de una práctica de poder real. La razón se aplica al tiempo que Evo y su equipo cuenta con un grupo de pensadores de altísimo nivel: como Fernando Huanacuni Mamani, quien teorizó sobre el buen vivir como alternativa al capitalismo depredador.

“Mientras otros discutían sobre quién sería el candidato, nosotros estábamos hablando de generar empleo, industrializar, de la inversión pública, y el crecimiento económico es objetivo”, dijo Adriana Salvatierra, dirigente del MAS y ex líder del senado. Esa es la contraparte de la fuerza que debe asociarse a un sistema de seguridad policial y militar nuevo, que le asegure al equipo de Arce el control del poder, porque hasta ahora no hay señalamiento al respecto y lo más probable es que los contrarios ya tengan pensado hacerse del poder por la fuerza como lo hicieron antes. Creemos que esto lo debe considerar Evo y su equipo que ya tuvo la experiencia del primer gobierno de mayorías indígenas en la historia de América.

Pero volvamos a 1826 y a Sucre, en tanto que Bolivia como Estado – Nación fue su gran creación por vía de una temeraria campaña militar. Y luego por la obra de estadistas de Bolívar y Sucre en la confección de su Constitución como Estado republicano.

Sucre escribió a Bolívar ese mismo año 1826, en septiembre: “Por fortuna cuanto puedo decir a Ud. hasta ahora es bueno. Bolivia se mantiene en la más profunda tranquilidad; y a las investigaciones que secretamente he mandado hacer de la opinión pública en todos los departamentos, me responden que todo el país está contento y unido al Gobierno; que apenas sobre la contribución directa se habla un poco y que todavía no la quieren; pero que la repugnancia es menos que antes; que sin embargo, no hay que temer nada de novedades porque muy pocos de los emigrados, que todavía son bochincheros, tienen crédito. Por buena suerte un corifeo, que se creía de ellos, está tan desconceptuado por lo mucho que bebe, que no tendría ningún séquito” [2]. Cuanto parecido a la Bolivia de hoy.

Aquellos bochincheros son los inmigrantes blancos terratenientes de Santa Cruz donde se fraguó el golpe de Estado contra Evo Morales en estos tiempos. Hoy la derrota embriaga de desaliento a esos mismos bochincheros que alude Sucre, son los mismos que vendrán por la revancha violenta una vez se levanten del not down electoral del 18 de octubre de 2020.

Arce debe preguntarse cómo lo expresaba Antonio José de Sucre en esa misma misiva al Libertador: “…en cuanto a las tropas, no dudo asegurar que todas están conmigo. Las hago tratar bien y las limito a sus deberes; les hago dar consideración a la alta clase y pienso que el establecimiento de la escuela Militar nos proveerá de oficiales de buena moral y de instrucción”. En este caso del nuevo militar boliviano de una nueva moral y de una nueva doctrina bolivariana sucrense, donde están los más altos valores de la soberanía, independencia y la dignidad militar patriota.

Pero dejemos que sea Sucre el que nos hable a través del tiempo, con una extraordinaria capacidad de estadista que perfiló la necesidad de la unidad patriota, en una carta dirigida al General Carlos María de Avear, líder político y militar argentino: “Se queja usted de que los demás estados de América hayan estado tranquilos al observar la lucha de ustedes; pero no me parece esta queja tan bien fundada, a lo menos por las Repúblicas de que yo tengo conocimiento. El gobierno de Colombia, me pide noticias del estado de la guerra argentina, porque me dice que ustedes no se han entendido por él para nada, ni él sabe otra cosa más que lo que dicen las gacetas….”.

Y más adelante añade Sucre: “Agradezco infinitamente las complacencias que Usted me hace al hablar de mi admisión del mando de Bolivia. Usted habrá visto una ley que ha resuelto se haga la elección de presidente del Estado popularmente; esta elección popular se verificará el 25 de este mes; y sus resultados, se sabrán el 28 de octubre. El elegido estará garantido de la opinión pública, porque tendrá los votos de todos los pueblos; y como se verifica en todas partes en un mismo día, no habrá ya intrigas, y el presidente de Bolivia apoyado en la fuerza moral no necesitará ni fuerzas militares ni papeles sediciosos, ni intrigas ministeriales para sostener su puesto”.

Hoy Arce, como ayer Sucre, debe mirar que ya no es Bolivia sola el objetivo del imperio, que es toda la región; como ayer fue para España, hoy es para Estados Unidos. Se dice sencillo, pero ayer como hoy la diplomacia norteamericana está haciendo maniobras, intrigas, amenazas, infiltraciones; provocaciones de todo género, abiertas, secretas, desplegadas desde los bastiones que hoy constituyen en Perú o Ecuador, Colombia o Brasil. Son 24 horas por siete días sin descansar, pero no podrán contra millones organizados y armados con la fuerza de la justicia.

 

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Fuente: MPPRE

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Correos del Sur Nº137

 

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