Tomo el título de esta novela del mexicano Mariano Azuela para hablar de los que no tenían voz. Pudiese haber sido también “Los ojos de los enterrados” de Miguel Ángel Asturias; “Garabombo el Invisible” de Manuel Scorza o las “Lanzas Coloradas” de Arturo Uslar Pietri, para mencionar algunos.

Podría ser igualmente, un poema de Pablo Neruda, una canción de Víctor Jara o Alí Primera, una acción heroica como La Batalla de Araure, La Victoria, La Sierra Maestrao el 4 de Febrero.

Una voz, un ejemplo, una vida: Simón Bolívar, Zamora, Eliécer Gaitán, el Ché, Fidel Castro, Fabricio Ojeda o Hugo Chávez.

El Pueblo, humilde, trabajador, campesino, el del barrio o del campo abandonado, sea joven o viejo, el que nunca tuvo voz, habla a través de sus grandes líderes, poetas, escritores, su música popular, cultura, religión, gentilicio, sus manos, trabajo, lealtad.

El Pueblo es el alma de una Nación, su expresión más genuina, custodio de nuestra razón de ser como país, es la savia y el cuerpo, en una especie de misterio de la Santísima Trinidad. Es uno y el otro, y es todo a la vez.

Cuando inició la Revolución Bolivariana nuestro país estaba signado por la exclusión y la desigualdad. El Comandante Chávez, que venía del corazón de nuestra Patria humilde, formado en la Academia Militar bajo el pensamiento de Bolívar, era expresión genuina y honesta del Pueblo, convirtiéndose en su voz.

Por eso, creo que trabajó con la urgencia del que no tiene tiempo, en una especie de premonición desesperada. El Presidente Chávezse dio cuenta que los pueblos, tal como decía Neruda en aquel hermoso canto a Bolívar, despiertan cada cien años. Por eso había que darle voz propia, conciencia, poder, la posibilidad de andar con sus propios pies, para no repetir esa amarga expresión acuñada por nuestro Libertador Simón Bolívar, ya al borde de la muerte desde Santa Marta a su amada prima Fanny Du Villars: “…Me tocó la misión del relámpago; rasgar un instante las tinieblas; fulgurar apenas sobre el abismo y perderme en el vacío”.

Luego del golpe de estado del 11 de abril del 2002 estaban claras al menos dos cosas en el país: Chávez avanzaría a favor del Pueblo Pobre y el Pueblo Pobre defendería a Chávez hasta sus últimas consecuencias. La oligarquía venezolana, esa mezcla extraña de sectores económicos atrofiados o deformados por el rentismo petrolero, junto a los intereses transnacionales, habían sentenciado el fin de nuestra Revolución y comenzaron a trabajar de manera sistemática para que todo saliera mal en el país, en una cíclica agresión, con su carga de violencia, en una apuesta de perderlo todo antes de que se consolidara y siguiera echando raíces en nuestra Patria.

En este combate contra la exclusión el Pueblo se sumó de manera entusiasta y decidida. El primer obstáculo era el Estado burgués, el marco legal e institucional estaba diseñado para mantener al Pueblo al margen de todo, concentrados en sus guetos de pobreza, como depósitos de mano de obra barata en un país, sin producción, solo viviendo de lo que quedaba de la renta petrolera.

Por ello se promulgónuestra Constitución de 1999. Luego, para que no quedara como letra muerta, el conjunto de leyes habilitantes, muchas de ellas definitorias del futuro, como la Ley Orgánica de Hidrocarburos, Ley General de Bancos y otras instituciones financierasy la Ley de Tierras. La respuesta fue el golpe de Estado.

La derecha Venezolana no estaba dispuesta a perder sus privilegios, a superar el modelo rentista petrolero, impuesto por las transnacionales y al que ellos se acomodaron. Modelo que nos condenaba a ser una economía satélite de los EEUU, como decía Maza Zabala, un país sin posibilidad alguna de desarrollarse.

Los terratenientes rompían las leyes recién promulgadas; el presidente de PDVSA de entonces criticaba abiertamente la Ley de Hidrocarburos, hablaba por las transnacionales, quienes conspiraban en defensa dela apertura petrolera; el sector de la banca exigía mantener los llamados créditos “balón” para seguir expropiando a la clase media; los medios de comunicación instigaban al golpe de estado, a la violencia y luego los altos mandos traidores consumaron el zarpazo.

El 13 de abril puso las cosas en su sitio. No solo porque se restableció el hilo constitucional, Chávez volvió de la muerte, sino porque quedaba claro que esta sería una batalla entre la oligarquía y el Pueblo venezolano. Ellos, la derecha,desde el inicio polarizaron y abusaron de las libertades del país para conspirar una y otra vez,  haciendo un uso brutal de la violencia.

El golpe de estado, los francotiradores, Puente Llaguno y las mentiras de las televisoras, la proclamación de Carmona y la celebración de los espantos de la cuarta república, despachándose en una algarabíaa todas las instituciones creadas por la nueva Constitución. La ola de arrebatos fascistas de alcaldes y gobernadores del este de la Capital, el asalto a la embajada de Cuba, la persecución de dirigentes populares, la prepotencia de las elites venezolanas, el aplauso de la administración norteamericana, el silencio de la OEA y la complicidad de la oligarquía latinoamericana. Todo quedaba al descubierto. El país pudo ver la verdadera cara de las elites venezolanas, incluidos los obispos, quienes no estaban dispuestos a permitir que el Pueblo hablara, que tuviese ni siquiera un poco de poder. No, ellos creen que este país es su patio, su hacienda, su mina, su relajo.

Luego, con el sabotaje petrolero, el Pueblo les propinó otra derrota, la más aplastante a la elite de la elite, la “meritocracia” de la vieja PDVSA, el sector más reaccionario y comprometido con las transnacionales petroleras, quienes decidieron detener el flujo de petróleo, la economía, destruir PDVSA, con tal de que Chávez se fuera. Se volvieron a equivocar, junto a los trabajadores y fuerzas armadas los derrotamos, allí en el corazón de su prepotencia, fuimos capaces de recuperar la producción de petróleo de 23 mil barriles días a tres millones de barriles días en apenas tres meses, rescatar nuestros buques, restablecer nuestras operaciones en las refinerías saboteadas y recuperar toda nuestra industria después de sabotaje criminal. No podían creerlo, todavía no lo aceptan.

Pregunto:¿Saben los jóvenes, que hoy tienen 18 o 20 años, de lo que estoy hablando? Probablemente no, porque eran solo unos niños. Tampoco lo saben, porque ninguno de los responsables de estos delitos, han rendido cuentas o han pagado por ello. Son los MISMOS de hoy. Existe mucha impunidad. Si lo hicieron una vez y no les pasó nada, lo vuelven a hacer con la certeza de que no les pasará nada, ya se “arreglarán”. Esto solo pasa en nuestro país, extraño juego político.

Luego vino la contraofensiva de Chávez. La prioridad: la inclusión social, la reconstrucción del país. Para eso usamos la renta petrolera. Es decir, luego de fortalecer a la OPEP y recuperar el precio del petróleo, rescatar la industria, crear la Nueva PDVSA Roja Rojita, cobrar impuestos y regalías, luego de nacionalizar y recuperar lo que se había entregado a las transnacionales, la Faja Petrolífera del Orinoco, comenzamos a obtener ingresos petroleros. Vuelvo a preguntar: ¿Saben los jóvenes cómo recuperamos el petróleo, cómo creamos la Nueva PDVSA,cómose usó ese dinero? Probablemente no. Otra vez, eran casi unos niños, tampoco lo hemos explicado y han vivido en un país que tuvo más de diez años de crecimiento económico, lo que tenemos parece que siempre lo hubiésemos tenido. No, no ha sido así, ha costado mucho, se hizo y está allí.

Ahora los de abajo tienen voz propia, tienen poder, fueron incluidos por la Revolución. Cuando en el 2004 hicimos el censo de la Misión Ribas, aparecieron un millón cuatrocientos mil venezolanos que habían abandonado los estudios en la cuarta república. Yo me preguntaba, ¿dónde estaban? Al 2014 había un millón cuatrocientos mil vencedores y vencedoras graduados, incluidos a la sociedad, al conocimiento. Cuando se inició la Misión Robinson, aparecieron un millón quinientos milanalfabetas, ¿dónde estaban, invisibles? Ahora están todos incluidos, se les abrió la puerta al mundo, ¡pueden leer y estudiar! Cuando se inició la Misión Barrio Adentro, y los médicos cubanosfueron por miles allá arriba, adentro, en los sitios más olvidados, pobres, recónditos, a llevar salud, vida, prevención, uno se preguntaba, ¿dónde estaban? ¿a quién les importaban? ¿Por qué morían los niños? ¿De “mal de ojo” o de pobres? Se han salvado1 millón 700 mil vidas, incorporadas al futuro.

La Misión Milagro, 2 millones 700 milseres humanos con problemas visuales, nos dimos cuenta porque tenían dificultades para leer, cuando ya estudiaban en las Misiones. ¿Dónde estaban? ¿Qué clase de sociedad era esta donde la gente quedaba ciega, porque no tenían dinero para hacerse una operación sencilla? Ahora ven, ¡están incorporados a la vida con todos sus sentidos! Cuando iniciamos PDVSA La Estancia después de derrotado el sabotaje, por allá en el2003, La Estancia era usada por la vieja PDVSA para hacer eventos sociales de la alta sociedad o de embajadas extranjeras. Se transformó, se convirtió en la casa de todos, del Pueblo, de nuestros artistas plásticos, músicos populares, los jóvenes, ya para el 2011se había recuperado todo el boulevard de Sabana Grande, Plaza Venezuela y su Fuente, sus obras de arte, la Esfera de Soto, los espacios públicos, en Caracas, Paraguaná, Maracaibo. Al ver los niños y familias pobres disfrutando de estos espacios maravillosos uno se preguntaba, ¿a dónde iba el pueblo, Los habitantes de esta ciudad? ¿Es que no tenían derecho al disfrute de la cultura o recreación? Ahora están allí esos espacios abiertos y recuperados para todos.

Cuando iniciamos la Gran Misión Vivienda Venezuela, en el 2010, en el Órgano Superior de la Vivienda verificábamos la ejecución, para reportar al Comandante Chávez y desplegarnos junto a él a entregar viviendas todos los jueves. Cada jueves era una historia, particular, pero colectiva a la vez, era un acto de justicia social, un día del Pueblo. Una vez, una señora en Lagunillas, en la COL, al entregarle su vivienda nueva me llevóde la mano a mostrarme el baño y abriendo la regadera me dijo: “mira, agua”, yo creía que había algún problema, acostumbrados a buscarlos siempre, pendiente de la gestión, no entendía. Me dijo: “tenía 40 años bañándome con un tobo en este infierno, en un rancho de zinc”; yo le dije, como siempre hacía: “es Chávez y la Revolución”. Ella estaba feliz, pero yo pensaba, cuánto nos falta por hacer. Cuando yo entregué la Coordinación de la Gran Misión Vivienda Venezuela, en el 2013, habíamos adjudicado más de 550 mil viviendas en escasos tres años, más de dos millones de seres humanos que venían del infierno de la pobreza y la exclusión, ahora tenían un espacio digno para asentar sus familias, sus niños, el futuro de la Patria.

Todo esto era petróleo, petróleo para el Pueblo. Era lo que teníamos que hacer y lo hicimos, con Chávez siempre. Era la palabra de Chávez, la voz del pueblo, los de abajo.

Así muchas otras batallas: Misiones, hospitales, escuelas, universidades, carreteras, tierras, fábricas, viviendas, Consejos Comunales. Era la fuerza del Estado Revolucionario desplegado con sus nuevas instituciones, nuestras Fuerzas Armadas, nuestra Nueva PDVSA, la Roja Rojita, eran tiempos de ofensiva, de Revolución. Quien desde el campo revolucionario lo niegue, no lo quiera ver, no lo defienda, quien lo ataque utilizando palangristas o tarifados, usando la mentira y el linchamiento moral es un insensato o un desleal a Chávez. La derecha no lo quiere ver, no lo acepta, su odio al Pueblo, a los de abajo, su prepotencia no los deja pensar, han dado golpes de estado, sabotaje, guarimbas, violencia, han pedido intervención extranjera, agresión militar.

Hoy domingo, estoy desde la ONU cumpliendo mis tareas, pero si estuviese en la Patria, seguro estaría desde la madrugada ayudando a movilizar al Pueblo, al más pobre, los de abajo, los que no tienen como desplazarse, como sostenerse en la jornada, los que trabajan. Desde la Batalla de Santa Inés,allá por el 2004 hasta la victoria del 2012, siempre estuve en el Comando de Chávez, me empeñaba junto a los trabajadores petroleros y a la militancia del PSUV, en la maquinaria perfecta, Roja Rojita, a movilizar al Pueblo en defensa de su Revolución. Nos movilizaba la pasión, razones sagradas para luchar, la Diana de Carabobo.

Si estuviese en mi Patria estaría junto al Pueblo, con su esperanza, su amor y lealtad a Chávez. ¡Vamos todos! Hoy es un día de Patria, ¡a defender nuestros espacios! Cualquier problema lo resolveremos juntos, en Revolución. Llamo a todo el Pueblo, a la Patria a votar. ¡Con Chávez!¡Venceremos!

 

Fuente: Últimas Noticias

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46