La elección presidencial en Chile trajo sorpresas positivas para quienes vivimos la avanzada regional de la derecha con la convicción de que tarde o temprano los pueblos de América Latina darán vuelta la taba.

Es difícil desprenderse de vicios que vienen de muchos años. A veces nos sorprende que mientras los pueblos bregan por sus conquistas y sus futuros,  la dirigencia de partidos progresistas y de movimientos sociales asume otra agenda o, simplemente, se suma por mimetización o conveniencia a una agenda contraria.  

Quienes militamos en organizaciones de izquierda en las que se entregaba todo y no se buscaba nada material o personal, de ninguna manera nos resulta extraño el momento difícil por el que atraviesa la revolución. De allí venimos, y de circunstancias peores. En cambio, aquellos que conocieron el socialismo o se le acercaron con un barril de petróleo por sobre los 130 dólares, se declaran confundidos, entre otros súbitos estados del alma.

La diferencia cambiaria, producto del ataque sobre la moneda, transforma casi cualquier objeto en una mercancía que genera hiperganancia al ser vendida del otro lado.

Piñera arranca con mucha ventaja no tanto por los recuerdos de su mandato anterior (2010-2014) sino más bien por el desencanto que acumula el gobierno actual.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46