Ahora el fascismo está aquí. Como esta columna señala desde hace dos años, y más allá de resistencias de compañer@s que sugirieron apresuramiento e inconveniencia, ya está a la vista y en la piel del país. Sólo faltaba su despertar, porque desde el vamos se insinuaba en decisiones, modos y actitudes del gobierno macrista, toleradas por la cómplice aceptación de esa entelequia llamada “peronismo bueno, moderno, federal o gobernabilista” que mantiene enferma, aún hoy, a gran parte de las dirigencias políticas.