Hace ya casi diez años, en agosto de 2009, las Jefas y Jefes de Estado de Unasur reunidos en la ciudad de San Carlos de Bariloche se propusieron “fortalecer a Sudamérica como Zona de Paz, comprometiéndonos a establecer un mecanismo de confianza mutua en materia de defensa y seguridad”. Eran momentos convulsionados: el presidente colombiano Álvaro Uribe Vélez confrontada en simultáneo con Venezuela y Ecuador, pero Unasur servía como un bálsamo en el intento de frenar cualquier tipo de beligerancia. El propio cambio de gobierno en Colombia, tras la llegada de Santos, modificó el escenario: Néstor Kirchner, a la cabeza de Unasur, logró el acuerdo de Santa Marta entre Chávez y Santos. Selló la paz, que no sólo era una declaración de intenciones, sino un acuerdo efectivo.