Se acabaron las emociones de los Juegos Olímpicos. Pocos pueden escapar al influjo del extraordinario acontecimiento deportivo cuatrienal. Durante 17 días nos mantuvo en vilo; festejando grandes actuaciones, rumiando duros reveses. Toca la hora del recuento y las valoraciones.

Cuando escribo estas líneas nuestra juventud deportiva ha cosechado tres medallas y 11 diplomas olímpicos, otro tanto de ellos y ellas se han metido entre los veintes mejores del mundo, en sus distintas disciplinas. Los más de 80 deportistas venezolanos y venezolanas participantes en los Juegos Olímpicos 2016, como se dice en la jerga deportiva, han dado el todo por el todo en cada una de sus disciplinas frente a las grandes potencias mundiales del deporte.

Durante diez años olvidamos una gesta de esas que jamás deberíamos olvidar. Lo recordó el año pasado el escritor italiano Riccardo Gazzaniga y ahora, en plenos Juegos Olímpicos de Río de Janeiro 2016, es el momento de refrescar la memoria, no vaya a ser que despertemos del letargo y no sepamos ni quiénes somos.

Pasada la noticia derivada del Brexit, es fundamental seguir los procesos de geopoder que se desarrollan en el mundo y las incidencias básicas que derivan de ellas. Una de éstas es la utilización del deporte como arma, especialmente referida al problema del dopaje, razón por la cual hay que comenzar con preguntas esenciales: ¿es factible que en la competencia deportiva planetaria sólo un país sea malévolo, deshonesto, compulsivo, extremo, utilizando sustancias prohibidas…mientras el resto son simplemente atletas llenos de pureza?¿Es posible que en el mundo neoliberal no exista el dopaje, la ambición, el fraude, la codicia, si son sus criterios esenciales de actuación?

El cínico y descarado propietario y dictador de la mafiosa Federación Internacional de Fútbol Asociación, FIFA, JOSEPH BLATTER, el emperador suizo del fútbol, ante las fuertes críticas sobre el emporio de riqueza generada por esta corporación futbolera, explotando a los Estados, a la juventud y a los pueblos ignorantes del mundo, dijo la frase que encabeza este escrito: LA FIFA, ES UNA ONG SIN FINES DE LUCRO. ¡Vaya descaro!

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46