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La Isla Europea da muestras que su monarquía Constitucional, el gobierno presidido por el conservador Boris Johnson y esta monserga de supuesta defensa del modelo occidental de la democracia, el respeto a la legalidad internacional tiene comportamientos similares e incluso superiores, en niveles de delincuencia, que su primo estadounidense.

Solo la derecha apátrida y fascista (mal nacida en este país) puede celebrar con gozo el burdo robo del oro y demás activos pertenecientes a la República. Hay evidencia de que están complotados hasta los tuétanos en la ilegal expoliación de los recursos de todos los venezolanos. La incautación del oro del BCV, en custodia en las bóvedas del Banco de Inglaterra, es una perversa maquinación política del gobierno inglés, que viola el derecho internacional y vulnera la relación contractual cliente-banco. Ningún país o institución financiera mundial tendrá confianza de utilizar los servicios del Banco de Inglaterra, frente a los evidentes niveles de altísimo riesgo, producto de la discreción y arbitrariedad del dueño del banco (el gobierno Británico) frente a sus desprotegidos clientes.

Tanto la impunidad con que actúan los extremistas, como la reacción ausente de la administración de Donald Trump ante la gravedad de un asalto armado a una sede diplomática extranjera, responden silenciosamente la interrogante mayor: ¿Quién realmente patrocina al terrorismo?

Una forma de entender la historia universal es concebirla como la historia de la lucha entre las potencias marítimas contra las terrestres, la ballena, el Leviatán; contra el oso, Behemot, según relata Job. Desde los griegos, pasando por Venecia, Holanda, España hasta llegar a Inglaterra, todas naciones/símbolos del dominio del mar y de la riqueza fundada en el comercio marítimo. “Espumadores de toda laya, piratas, corsarios aventureros, filibusteros y brutales bucaneros atraídos por el comercio marítimo, constituyeron, junto a balleneros y navegantes a vela, la avanzada del giro hacia el mar, que tiene lugar entre los siglos XVI y XVII” (Schmitt).

La decisión de un Tribunal Supremo del Reino Unido de negarse a devolver 30 toneladas de oro valoradas en 1.2 billones de dólares depositadas en el Banco de Inglaterra, a su verdadero propietario, el gobierno de la República Bolivariana de Venezuela; y, en cambio, entregárselas a Juan Guaidó, el falso “presidente” marioneta de EE.UU., es un acto de piratería como el que practicaban los piratas Francis Drake y Henry Morgan cuando saqueaban tesoros en el Caribe en la época de las viejas colonias.

Frases

 

“Tenemos que unirnos porque el mundo lo acelera todo y sino aceleramos nuestra unidad, ese mundo se viene contra nosotros”

Hugo Chávez
 
 

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº126

 

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Xi Jinping: Tres discursos

 

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