Latinoamérica encara hoy una embestida de los llamados golpes suaves, que no son tan suaves, vive un golpismo permanente, por lo que la unidad es más imprescindible que nunca, advirtió la destacada intelectual argentina Stella Calloni.

"Nunca hemos necesitado estar más claros y conscientes del momento histórico que estamos viviendo por los acontecimientos que nos rodean", consideró la investigadora, periodista y escritora.

Calloni abordó la actualidad internacional, en especial latinoamericana, en una charla que presidió junto al primer secretario de Asuntos Internos de la embajada de Venezuela en Argentina, Arnoldo Olivares, en la taberna social La Dignidad.

"Estamos ante una ofensiva expansionista global por parte del gobierno norteamericano y su brazo armado de la OTAN; quieren dominar el mundo y no se ocultaron para admitirlo; quieren imponer un nuevo mapa en el Oriente Medio en sintonía con Israel a la cabeza", explicó.

Lo que está sucediendo en Siria e Iraq es un "genocidio real de esos pueblos, incluido el kurdo; hoy el pueblo árabe vive un holocausto", denunció Calloni.

Expresó que la agrupación "surgida de la nada" llamada Estado Islámico, como reveló el exanalista de la CIA Edward Snowden fue concebida por el servicio de inteligencia israelí Mossad en coordinación con Estados Unidos, Turquía, Arabia Saudita y Catar.

"Es el pretexto para intervenir en Siria y mantener la presencia bélica en Iraq", sostuvo la prestigiosa politóloga, quien preguntó: "¿Y cómo se manifiesta toda esta ofensiva colonial en América Latina?"

En una escalada golpista -respondió- que se concretó en Honduras y Paraguay y en una creciente contrainsurgencia antipopular que se materializa en golpes suaves, cargados también de violencia como en Venezuela, para derribar los procesos revolucionarios y populares como insisten en hacer, además, en Ecuador y Bolivia.

Los pueblos sufren lo que definió como "golpismo mediático para condicionar sus mentes, crearles confusión, enajenación", señaló y aseveró que "las derechas hoy en Latinoamérica están guiadas y financiadas por las fundaciones dirigidas por Washington". Han dejado de ser autónomas, añadió.

Esa combinación de ofensiva mediática y accionar de organismos norteamericanos se refleja, por ejemplo, en Argentina, donde toda la oposición, incluidos sectores de izquierda, apoyan a los fondos buitre y a Estados Unidos ante las políticas soberanas que adopta el Ejecutivo de la presidenta Cristina Fernández.

Toda Latinoamérica está bajo amenaza proveniente de un mismo centro de poder, "por eso la unidad es más imprescindible que nunca", convocó Calloni.

Por su parte, el diplomático Olivares argumentó que el establecimiento los últimos años por Estados Unidos de siete bases militares en Colombia y otras dos en Curazao y Aruba tiene dos objetivos.

Uno, señaló, es golpear al movimiento revolucionario y guerrillero colombiano, y disipar las aspiraciones de progreso soberano e independiente de ese pueblo.

Y el segundo es agredir a la revolución bolivariana en Venezuela y tratar de dar al traste con sus programas de desarrollo social y popular, y a la vez tratar de desarticular los procesos de integración que se han ido forjando.

Fuente: Prensa Latina

La triple necesidad de enfrentar a Rusia, a China y de impedir la unificación estratégica de la UE lleva a que el accionar de EEUU en esos frentes provoque efectos no deseados en los otros.

Relación Rusia-Unión Europea

La política estadounidense hacia Europa estuvo signada en los últimos meses por el “affaire Ucrania”. Más allá del objetivo obvio de restar Ucrania a la recomposición rusa llevada adelante por el presidente Vladimir Putin, otro de los objetivos, menos visible, es crear cortocircuitos entre Rusia y Europa, y muy principalmente con Alemania.

En la última década y media, Alemania y Rusia se fueron acercando de manera creciente. El eje de la relación es el gasoducto Nord Strem que sale de Vyborg en Rusia, recorre el mar Báltico e inyecta gas directamente en Alemania, haciendo un bypass a Ucrania y Polonia. Ese gasoducto comenzó a funcionar en 2011 y crea una dependencia de Berlín a Moscú, más que en sentido inverso. Además debilita el valor geoestratégico de Ucrania y Polonia. Es la obra de infraestructura con mayor impacto geopolítico en muchos años.

La concreción de esa alianza invierte el eje de las dos guerras mundiales, principalmente de la segunda, en la que la Unión Soviética resultó el factor clave de la derrota alemana. Su concreción de una manera consistente y sostenida (algo que en opinión de quién escribe, aún no se puede afirmar) y más aún si se suma China, supondría para Estados Unidos dejar de ser árbitro en el continente euroasiático, lo cual equivale a resignarse a su creciente pérdida de relevancia.

Las diferencias tácticas de Berlín con Washington se están desarrollando desde la caída de la Unión Soviética; y son la consecuencia lógica de la transición de un ordenamiento geopolítico bipolar a uno multipolar, con un primer (y falso) momento unipolar.

Debemos recordar que Alemania comenzó contra Washington la implosión de Yugoslavia (luego Estados Unidos se sumó desde un ángulo propio)[1]; se opuso a la invasión a Irak, mantuvo una actitud distante respecto a la intervención en Libia y no tuvo una intervención activa en la agresión “tercerizada” contra Siria.

Relaciones intra Unión Europea (Transatlántico)

El “liderazgo en la retaguardia” fue la fórmula con que la ex secretaria de Estado, Hillary Clinton, definió el papel de Estados Unidos en el mundo, en contraposición a lo que habría sido un “liderazgo en la vanguardia” durante el gobierno de George W. Bush, y que culminó en fracaso estrepitoso. Para que esa fórmula funcione y la Casa Blanca pueda permanecer en la retaguardia, alguien debía asumir la vanguardia. Ese papel lo tomaron gustosos, el cusquito faldero que orilla el Támesis y Francia (realineada desde Nicolas Sarkozy con la continuación de Francois Hollande, enterrando así sus mejores tradiciones). Gran Bretaña, Francia y el financiamiento de Qatar, se encargaron primero del líder libio Muammar Al Gadaffi y luego fueron por el mandatario sirio Bashar Al Assad. Allí se sumaron Turquía y Arabia Saudita.

Francia y Gran Bretaña asumieron ese papel para obtener beneficios en una nueva redistribución del poder y la influencia en el norte de África y Medio Oriente. Estados Unidos evitó un lugar de mayor exposición y descargó parte del financiamiento de esas operaciones en sus aliados.

Al mismo tiempo, el Departamento de Estado obtuvo algo más: dando protagonismo y prometiendo beneficios a París y Londres, mantiene la tensión al interior de la UE, con los que se quedan afuera en la redistribución de poder y de recursos ajenos. Sostener las contradicciones internas de ese bloque es fundamental para impedir que la UE tenga una línea estratégica propia, compartida al menos por sus principales integrantes y que eventualmente pueda disputar con Estados Unidos. En dos áreas, esa posibilidad sería particularmente sensible: en la constitución de un sistema de defensa europeo que relegue a la OTAN; y en la asunción de una política energética unificada. Más aún cuando el continente europeo se encuentra próximo a agotar sus escasas reservas de gas y petróleo.

Las aventuras de sus socios-competidores por el mediterráneo (Francia-Gran Bretaña), llevó a Alemania a equilibrar sus relaciones de poder inclinándose al eje Rusia-China. En ese punto arrancamos este artículo y esa es una de las utilidades del affaire Ucrania: poner en el freezer esa dinámica.

Montado ese escenario, analistas y aún “decisores” en Washington comenzaron a alentar una hipérbole: si Rusia cierra el grifo del gas ¡bienvenido!, así Estados Unidos comenzará a exportar shale-gas a Europa que, a su vez, se verá obligada a inclinarse al otro lado del Atlántico y dejará de cortejar a Rusia. Se trata de un absurdo, irrealizable en el presente y probablemente también en el futuro. La consecuencia de ese escenario onírico que embelesa a la Casa Blanca sería poder aislar a Moscú y hacerle pagar sus irreverencias en la arena internacional.

A ese curso respondió Putin tres meses atrás con su viaje a China y con la consolidación, en este caso sí, de una alianza sólida de carácter estratégico. La magnitud de los acuerdos alcanzados no permiten suponer que allí existan fisuras relevantes sobre las cuales Estados Unidos pueda operar obteniendo resultados significativos. Rusia tiene un nuevo mercado para vender su gas a precios similares a los europeos y así diversifica sus clientes. Los acuerdos tocan otros dos terrenos súper sensibles: el financiero, impulsando el comercio bilateral por fuera del dólar, y la tecnología militar.

La respuesta rusa a la ofensiva estadounidense continuó con los acuerdos para la creación de un Banco y un Fondo de los BRICS; la recorrida de Putin por Latinoamérica cerrando acuerdos con Argentina, Brasil, Cuba y Nicaragua; y finalmente las sanciones a productos provenientes de la UE y Estados Unidos. Estas sanciones permiten redoblar las relaciones rusas con los países que reemplazarán esas importaciones y amplía el arco de alianzas del Kremlin.

El pivote en Asia-Pacífico (Transpacífico)

Introducimos un nuevo elemento: la principal línea de intervención geoestratégica de los Estados Unidos para las próximas décadas es la denominada estrategia del pivote en Asia-Pacifico, anunciada también por Hillary Clinton en un artículo publicado en Foreing Policy. Se trata de reequilibrar sus fuerzas (militares, pero no solo) hacia la región Asia-Pacífico, zona económicamente más dinámica, donde se concentra la mayoría de la población y donde está situada China, su principal contrincante-socio.

Los resultados de la política europea de Estados Unidos, plasmados a través de Ucrania, provocaron este giro de Rusia al lejano oriente, complementado con todo el marco de relaciones internacionales descriptas arriba.

Este giro de Rusia (insistimos, redoblado por el affaire Ucrania), va en contra de la principal línea de intervención estratégica estadounidense, el pivote en Asia-Pacifico. ¿Por qué? La estrategia del pivote trata de establecer una trama de acuerdos en Asia-Pacifico, bilaterales y multilaterales, económicos y militares, tendientes a crear un equilibrio de fuerza que impida la hegemonía China en la región. Si Rusia gira al Oriente más que a Europa, y solidifica su alianza con China, fortalece la posición de Beijing.

La política del pivote asiático necesita imperiosamente una Rusia que mire a Europa. Sobre esa Rusia volcada a Occidente debería actuar el socio-contrincante (Europa) mediante el palo y la zanahoria para debilitar a Moscú. China quedaría así mirando al sur, sin un socio que cubra su espalda, y sin posibilidad de construir un corredor terrestre con Europa.

El efecto dominó disparado por Ucrania es el contrario: una Rusia que mira a Oriente, se fortalece en su alianza con China, pero no abandonará Europa. Por el contrario, con sus espaldas cubiertas intentará proyectarse en Europa con más fuerza. Cuenta para hacerlo con la palanca clave de la dependencia europea de su gas. Por su parte, China gana un socio que le garantiza el acceso al territorio continental para reconstruir una nueva ruta de la seda que la comunique con Europa. Esa reconstrucción implica incrementar la seguridad de sus abastecimientos, actualmente muy dependientes de la ruta marítima que une el Índico con el Pacífico a través del estrecho de Malaca, dominado por la Armada estadounidense.

El debilitamiento de Washington y la velocidad con la que debe responder a desafíos en todos los frentes, es el origen de las inconsistencias en su estrategia. Buscar al mismo tiempo aislar a Rusia y a China parece un objetivo imposible. Se debe elegir uno u otro. Si sumamos la necesidad de mantener contradicciones internas en la UE e impedir la constitución de una visión estratégica unificada, agregamos una dificultad extra en la consecución de cualquiera de los dos objetivos anteriores.

Es el debilitamiento objetivo (y no la incapacidad de sus estrategas) la causa última de que su política transatlántica provoque efectos contradictorios con su política transpacífica.

Notas:

[1] Proceso magistralmente estudiado por Michel Collon en sus libros “El Juego de la Mentira” y “Monopoly”.

Fuente: Resumen Latinoamericano

Una de las principales consecuencias que ha tenido la crisis actual de Ucrania es que ha recentrado cuestiones que se consideraban perimidas y aun superadas en las relaciones internacionales, por caso, la geopolítica. Si bien antes de esta crisis otras situaciones importantes expusieron la vigencia de la disciplina, Ucrania es categórica en cuanto a la exposición de intereses políticos de poderes preeminentes volcados sobre un espacio geográfico con fines asociados a lograr posiciones favorables de poder.

Pocas situaciones son tan terminantes como dicha crisis para corroborar el enfoque realista que sentencia que la geopolítica concierne a intenciones 'non sanctas' de (y entre) los Estados, es decir, para expresarlo en palabras de Kissinger, que "trata acerca de intereses de Estados, no de sus buenas intenciones".
 
Desde estos términos, lo que acontece en Ucrania ha dejado en claro que el final de la Guerra Fría ha implicado efectivamente el final de la contienda entre Estados Unidos y la antigua Unión Soviética, aunque no el inicio de relaciones nuevas basadas en la confianza y la cooperación. Dicho de otra manera, el fin del bipolarismo no significó que Estados Unidos dejara de ejercer políticas de poder frente al "Estado continuador" de aquella, la Federación Rusa, políticas que se vieron  facilitadas por una concepción exterior de naturaleza "emotiva" que llevó adelante por entonces una Rusia inédita, que prácticamente subordinó los intereses nacionales a preservación de la "asociación estratégica" con el "ex rival".
 
Una de esas políticas de poder destinadas a mantener débil a Rusia e impedir cualquier emergencia que, una vez más, pudiera significar un desafío internacional, fue el mantenimiento de la OTAN, aun cuando había acabado el contexto que hizo necesaria su creación y el contrincante se había derrumbado.
 
La preservación del instrumento político-militar occidental implicó una anomalía internacional, pues la experiencia prácticamente no registraba casos similares; por el contrario, ha sido una "regularidad" que las formaciones o alianzas interestatales con fines militares cesaran una vez que dejaba de existir la situación internacional para la que fueron impulsadas.
 
Por caso, hacia mediados del siglo XIX la alianza entre Francia, Gran Bretaña y Turquía se formó para frenar la proyección de Rusia y preservar el equilibrio en el sureste de Europa; pero tras la Guerra de Crimea la alianza no se propuso mantener políticas de poder que debilitaran a la derrotada Rusia. Las coaliciones surgidas en la segunda mitad de ese siglo, por ejemplo, la Liga de los Tres Emperadores de 1873 o la alianza franco-rusa de 1893 respondieron a diferentes situaciones (solidaridad monárquica en un caso, compromiso de ayuda mutua en caso de enfrentamiento militar con Alemania en otro), pero no fueron ligas "a perpetuidad".
 
Existen otros casos que tal vez pueden considerarse más análogos en relación con la continuidad de la OTAN tras el fin del contexto o condición internacional que le dio origen: la Santa Alianza a partir de 1815 o el sistema francés de alianzas entre 1935 y 1939. Sin embargo, se trata de analogías muy relativas, pues, por ejemplo, a partir de 1818 la Cuádruple Alianza (uno de los tratados en los que se basaba la Santa Alianza) dejó de excluir al actor que había perturbado el orden europeo, la Francia de Napoleón, y la incluyó en su sistema de poder; en cuanto a las alianzas que llevó adelante Francia, ellas fueron el reflejo de una política que desde 1919 persiguió mantener postrada a Alemania para que no volviera a desafiar a Francia.
En breve, la teoría respecto de las alianzas político-militares nos dice que son formaciones que tienden a mantener el balance de poder o a restaurarlo.
 
En el caso de la OTAN, su continuidad después del desplome de la Unión Soviética así como sus "ondas" de expansión, primero al Este de Europa (Polonia, República Checa, Hungría), luego al Noreste y Sureste (Lituania, Letonia, Estonia, Eslovenia, Bulgaria, Eslovaquia, Rumania, Croacia, Albania) y, eventualmente, al Este del Este de Europa y más allá también (Ucrania, Georgia, etc.), no entrañaron la búsqueda o reposición de equilibrio alguno, sino que se trató de una estrategia o técnica de poder utilizada no ya para mantener a Rusia "fuera de Europa", sino para fijarla a una condición de lateralidad e inferioridad en el sistema estratégico global y de vulnerabilidad en el plano regional y local.  
 
Desde estos términos, que no solamente en Rusia son así considerados, pues en una reciente publicación en la revista 'Foreign Affairs' el estadounidenses John Mearsheimer, por citar a un facultado experto insospechado de idealismo alguno, afirma que "la raíz principal del problema en Ucrania es la ampliación de la OTAN", podemos concluir que la política de poder que sustentó Occidente a través de la Alianza Atlántica ha ido más allá de lo admisible, creando una comprometida situación para la propia estabilidad del orden interestatal.
 
La experiencia enseña que el estado de debilidad de un actor de condición preeminente para el orden interestatal no dura por siempre, sobre todo si esa condición se debe en buena medida a políticas deliberadas por parte de otro u otros actores. Durante los últimos quince años Rusia ha construido poder y, sin embargo, Occidente continuó desplegando políticas de poder con el fin de afectar sus capacidades, menospreciando lo que aporta la experiencia: el equilibrio como meta y "ganancia para todos".
 
Por otra parte, las instancias que desde la misma OTAN fueron creadas para "incluir" a Rusia en el orden estratégico de pos-Guerra Fría, como el "Consejo Conjunto Permanente OTAN+Rusia", la "Asociación para la Paz", etc., no funcionaron como espacios de auténtica consulta Este-Oeste frente a crisis mayores, por ejemplo, la de Yugoslavia, sino que resultaron ocasionales ámbitos de consulta en los que las observaciones de Moscú recibieron una deferencia apenas formal.
 
En breve, ante la situación de tensión actual quizá resulte pertinente recordar que, según el exembajador estadounidense en Moscú, Jack Matlock, en 1990 la entonces Unión Soviética no cuestionó que una Alemania unificada perteneciera a la OTAN (hecho que bien puede ser considerado la primera expansión de la Alianza), recibiendo a cambio de ello garantías (no escritas) de que la OTAN no ampliaría su jurisdicción hacia el Este "ni una sola pulgada".  
 
A principios de los años noventa el entonces primer ministro británico John Major afirmó que no existían condiciones entonces y en el futuro para que los países del Este ingresaran en la OTAN; por su parte, el ministro de Relaciones Exteriores Douglas Hurd comunicó a su par soviético que la OTAN carecía de planes para incluir a dichos países en la organización.
 
¿Por qué entonces la OTAN sucesivamente se amplió y hoy delimita con Rusia y ambiciona más? Básicamente, por razones de "prevención geopolítica"; es decir, antes de que una recobrada Rusia volviera a constituir una amenaza, Occidente debía lograr un posicionamiento territorialmente ventajoso que redujera al mínimo los alcances del "nuevo desafío", que, efectivamente, no era considerado entonces inminente pero sí irremediable.
 
No es discutible la preservación de la OTAN más allá del desafío internacional para el que fue creada. La Alianza Atlántica proveía a Occidente de las capacidades suficientes para afrontar nuevos retos en el escenario de pos-Guerra Fría. Lo que no deja de ser objetable es que su continuidad obedeció casi únicamente a una percepción de enemigo venidero, una Rusia revanchista o ideológica. Ello hizo de la Alianza una anomalía en relación a la experiencia y un factor de inevitable desequilibrio internacional.

Fuente: RT

Tras el escándalo del primer fragmento del video de Lorent Gómez Saleh y Gabriel Valles, el Gobierno venezolano presentó nuevas evidencias de la vinculación entre el uribismo y los integrantes de la llamada “Operación Libertad”. Bajo la pantalla de una ONG de “lucha por la democracia”, los líderes estudiantiles realizaban entrenamiento paramilitar en Colombia y planeaban realizar atentados en Venezuela, como un capítulo de la lucha contra la izquierda de América Latina.

En una entrevista realizada el miércoles 17 por el canal privado Venevisión -uno de los principales medios opositores al gobierno chavista-, el ministro de Relaciones Interiores, Justicia y Paz, Miguel Rodríguez Torres presentó varias fotos donde se puede ver a Gómez Saleh y a Valles en diferentes actividades, que son identificadas por ellos mismos como “de defensa de la Patria”; además de otro fragmento del video donde se ofrecen más detalles de la operación terrorista que estaban organizando.

En el material se puede ver a los directores de Operación Libertad y conocidos referentes de la derecha juvenil venezolana, hablando de los preparativos para realizar atentados con explosivos C4, junto a “fuerzas especiales” colombianas. De acuerdo a las propias palabras de Saleh, entre los objetivos del plan se encontraban “una aseguradora, un estacionamiento de gandolas (camiones) con gasolina, la gobernación de Táchira -identificada como ‘la gober’- y un banco público”.

​“Te voy a hablar claro, marico. Tenemos la plastilina (el C4). Ya la compramos, están en nuestras manos. Nos hacía falta el interruptor y estábamos pariendo para poder conseguir y activarlo vía telefónica. Íbamos a movilizar un combo que está acá para la frontera pa pasarlo con una fuerza especial para que nos ayudara ahí con la jugada, con otros men”, explica con tono confiado y alegre. “Son profesionales”, acota Valles, a su lado.

Saleh da claros indicios del apoyo paramilitar al otro lado de la frontera: “Después saco al equipo de San Cristóbal y lo tengo activo metido en Colombia dos meses congelándose. Ellos están cuadrando todo para activar y cuando se dé la jugada ya estén fuera de peligro, o sea, que ya estén en territorio seguro”.

Según lo que puede inferirse de la conversación, los atentados se demoraron esperando que el candidato uribista, Oscar Iván Zuluaga, ganara las elecciones en el ballotage contra el presidente Juan Manuel Santos.

“Yo quiero esperar que pasen las elecciones, porque no es lo mismo a tirarse ese juego con Zuluaga que estando Santos, ¿me entiendes?”, continúa Gómez Saleh, “mira, hermano, yo voy a tratar de correr la jugada de la plastilina para octubre pero si no es el lunes, es el jueves”.

    Yo quiero esperar que pasen las elecciones, porque no es lo mismo a tirarse ese juego con Zuluaga que estando Santos, ¿me entiendes?

La segunda vuelta entre Santos y Zuluaga fue el 25 de mayo. El lunes o el jueves al que se refiere sería entonces el 26 o el 29 de mayo. O en octubre de este año.

Haciendo gala de calificativos estigmatizantes hacia los sectores populares, los jóvenes reconocen que no están en capacidad “todavía” de alcanzar objetivos importantes dentro del gobierno bolivariano. Por eso apuntan a asesinar a los cuadros intermedios del chavismo. “A los cuadros altos todavía no estamos en capacidad de llegarles. Nosotros tenemos que darle a los cuadros que son los que coordinan los malandros. ¿Por qué? Porque son fáciles de llegar, son boletas, son brutos y si tú le das a esos manes, los tipos pierden la fuerza de calle y los colectivos se les desarticulan”, explica a su interlocutor, que lo graba desde la cámara en su computadora.

“Porque decir ‘no, mira, nos vamos a bajar a Diosdado, a estos tales’, llegarle a ese nivel ahorita, no. En cambio uno se les va a los que coordinan, no se hace tanta bulla y ellos no pueden reemplazarlo así por así. Limpieza social, compadre”.

    Porque decir ‘no, mira, nos vamos a bajar a Diosdado, a estos tales’, llegarle a ese nivel ahorita, no

“Intentan reactivar la guarimba”

Como informáramos en un artículo anterior, el viernes 12 de septiembre, con una sincronización llamativa, se activaron en varios puntos del país nuevas protestas “estudiantiles”. En Barquisimeto, estado Lara, y en los municipios del este de Caracas fue donde alcanzaron el mayor grado de violencia. En todos los casos, sectores de altos ingresos. Casualidad o no, distritos donde gobierna la derecha.

Por las acciones de Lara fueron detenidos más de 40 personas. Según informó la Fiscalía este jueves, uno de los apresados, Didier Trejo Salazar, era buscado por un homicidio en el estado Zulia. Trejo Salazar, quien en Lara participó de la quema de la sede del Servicio de Migración (SAIME), fue procesado por posesión de artefacto explosivo, daño a edificaciones, incendio intencional y uso de prendas militares, entre otros delitos.

El ministro de Relaciones Interiores señaló que en los próximos días se van a dar más detalles del funcionamiento de los grupos irregulares. “Estamos armando todo el rompecabezas de la acción insurreccional conspirativa que vimos en la guarimba y que ahora están intentando reactivar”. Sobre este punto, señaló que difundirán información sobre los apoyos internacionales, aunque adelantó que “Uribe Vélez está clarito que los financia”.

“Hay mucho más. Quedan como siete videos más”, aseguró Rodríguez Torres. “Lo importante del video es que se trata de la palabra de él [NdA: por Gómez Saleh]. Inclusive hay uno sobre las líneas que le ha dado Uribe para organizar grupos como ese para luchar contra la izquierda en todo el continente americano”.

Uribe y “Operación Libertad Internacional”

En su perfil de Facebook, Lorent Gómez Saleh se presenta como “asesor en Asuntos Latinoamericanos, promotor de la Libertad, la Seguridad y los Derechos Humanos y presidente de la ONG Operación Libertad Internacional”.

El jueves, en su programa “Con el mazo dando”, el presidente de la Asamblea Nacional, Diosdado Cabello, mostró una fotografía de Saleh con Gene Sharp, el principal teórico de los llamados “golpes de Estado suaves”, o con participación paramilitar encubierta, para diferenciarlos de los golpes clásicos, con protagonismo directo de las Fuerzas Armadas.

También aparece con legisladores uribistas, el ex presidente costarricense Oscar Arias y dirigentes venezolanos de la extrema derecha, como María Corina Machado, el alcalde metropolitano de Caracas, Antonio Ledezma y Leopoldo López, líder de #LaSalida, hoy en la cárcel. Como para hacerla completa, además tiene su foto con Pedro Carmona, el efímero presidente entre el 11 y el 13 de abril de 2002, tras el golpe de Estado contra Chávez.

En sus redes sociales se lo puede ver junto con Uribe en Colombia, con la descripción: “Acompañamos a Álvaro Uribe Vélez en la Convención del Centro Democrático. Eternamente agradecidos por el apoyo que siempre le brinda a nuestro pueblo”. Allí también publicó fotos de la “Casa Libertaria” ubicada en la frontera entre Colombia y Venezuela, equipada con computadoras con calcomanías de Zuluaga.

En Colombia los jóvenes mantuvieron diversos contactos de alto nivel, como una visita a la Embajada de EE.UU., informada por ellos mismos el 11 de julio. Pocos días después participaron en el acto del “Día del Héroe de la Nación”, donde se fotografiaron con integrantes del Ejército colombiano.

A fines de agosto se infiltraron en la Escuela de Guerra de Colombia. En Bogotá se alojaban en la sede de la Fundación “Colombia Herida”, que agrupa a “los miembros de la Fuerza Pública heridos en combates, sus familias y las familias de los caídos”.

Por esos días, Gómez Saleh publicó imágenes con una descripción inquietante: “Hoy, luego de años de trabajo y sacrificios, nuestra organización Operación Libertad Internacional cuenta con cuatro de sus miembros de Colombia y Venezuela, preparándose para la Seguridad y la Defensa de nuestra querida América”.

*@FVicentePrieto

Fuente: TeleSur

Los bombardeos de Estados Unidos y la “nueva coalición” destruyendo refinerías y todo tipo de infraestructura en Siria, para supuestamente combatir a los terroristas del Estado Islámico (ISIS) que ellos mismos crearon, no es sino una invasión encubierta por la guerra psicológica, la perversidad de la desinformación y la debilidad de un mundo ante una amenaza universal que nos alcanza a todos.

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº77

 

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 Cuadernos para la Emancipación

Número Especial  1. Junio 2018.

 

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