El sueño americano es a lo mejor la frase de mercado más “dulce” jamás vendida para predicar sobre la prosperidad material del ser humano. Encierra su sola mención la búsqueda de la dignidad como valor más puro de la libertad personal y se hace simbolizar por la imponente y poderosa figura del Águila Real, del señorial flameo de la majestuosa bandera de las 52 estrellas y su melódico y pegajoso himno que al hacerse escuchar diera la impresión que son las notas del planeta y no exclusivamente el himno de los Estados Unidos de América.

Indudablemente en cada uno de nuestros ciclos críticos Estados Unidos siempre tuvo y tiene algo que ver con lo que nos pasa y a lo mejor pudiéramos endosar las culpas directamente a ellos, pero no, los culpables siempre fueron malos nicaragüenses por haberlos traído al centro de nuestras controversias y dejar que se metieran de cabeza en los asuntos íntimos de nuestra casa.

Nuestra historia en la búsqueda de su libertad tiene capítulos trágicos y sangrientos que han surgido de la imposición geopolítica de los arrogantes caprichos de Estados Unidos. Otra realidad es que en gran medida nuestro sub-desarrollo lo debemos enteramente a que gobiernos pasados han sido cómplices de las humillaciones que nos ha proferido la garra imperial cuya pretensión siempre es enredarnos y de ahí lo que vemos en la última resolución de la Organización de Estados Americanos en contra de esta Nicaragua a la que se le quiere prohibir vivir en paz porque el Tío Sam no le perdonará jamás haber expulsado y humillado a Willian Walker ciudadano mercenario norteamericano que se nos impuso como presidente, que nos quiso esclavizar y que incendió nuestra querida Granada.

Los nicaragüenses hemos sido pasto de la ocupación física de los norteamericanos y aunque fueron expulsados por esa piedra en el zapato que les representó Zeledón y Sandino, lo cierto es que tras irse nos negaron la paz viciando desde sus raíces la composición de una guardia nacional que fue contaminada por una familia dinástica que nos gobernó durante 45 años con el OK del imperio y cuyo derrocamiento conmemoramos precisamente ayer 19 de Julio, con la expresión impresionante de un sandinismo vivo, activo y orgulloso de explotar nacionalistamente contra la descarada injerencia imperial, que, junto a sus acólitos hemisféricos y los sirvientes nacionales que se le ofrecieron aquí, se les ocurrió que pueden despedazar nuestra constitución y descarrilar, solo por un capricho de venganza, el recorrido exitoso del país a lo largo de los últimos 11 años.

Desde que a Estados Unidos se le ocurrió ser el policía del mundo, mientras decidió su retiro de las instituciones que hacen valer el derecho internacional, pero a las que usa y financia para desequilibrar a otros estados, el mundo y los países que lo componen vive una gran inestabilidad y es así que se convirtió en una medicina mucho más letal que enfermedades que aquejaban a naciones como Egipto, se acuerdan de la primavera árabe, de Irak, se acuerdan de los laboratorios de armas de destrucción masiva, se acuerdan de Mel Zalaya en Honduras con el asunto de la no reelección y su último presidente la terminó logrando, se acuerdan de Brasil que destituyó a Dilma Rouselft acusada de corrupción y al final terminó absuelta, solo por mencionar algunos.

Quien no recuerda en los tiempos posteriores a 1990 al omnipresente Pancho Villa, Oliver Garza, dictando cómo debía hacerse política en Nicaragua o como obviar los niveles de influencia de la embajadora Bárbara Calandra Moore, q.e.p.d, sobre Enrique Bolaños. Cómo olvidar al indigerible de Paul Trivelli, tan absurdo, neófito y de tan extrema brutalidad que de diplomático lo único que tenía era la delicadeza de un elefante entrando a una tienda de bacará o quien se olvida Roberto Callahan que jochó tanto que tuvo que salir despavorido un día de la Universidad Centroamericana cuando creyó que aquí estaba en Washington.

Hoy Estados Unidos dice estar preocupado por los acontecimientos en Nicaragua, pero solo de la boca al labio pues es el autor intelectual y financiero de este pretendido golpe porque lo que vivimos aquí es un guion escrito en el “Situation room” del departamento de estado en el 2015 y todo lo que de él ha salido es un baño de sangre imperdonable y solo para poner en el poder a sus “muchachos” que no saben ni donde están parados. Para ellos el problema es que internamente la tranquilidad está volviendo a Nicaragua y su pueblo se prepara a retomar el camino del recomienzo.

Prácticamente ya no hay tranques, las marchas merman como consecuencia de que la gente se supo usada y los pequeños y medianos empresarios, que tienen responsabilidades bancarias y negocios qué atender saben que la politiquería que está detrás de toda esta infamia no los van a venir a salvar y por eso ahora el imperio presiona desde la OEA sobre temas que ya están siendo atendidos pero que prefirieron revestirlos de una sanción moral en beneficio del terrorismo y de la anti democracia. De todas formas, para desplegar un gran mensaje, pero en suscito, el presidente Daniel Ortega dijo claramente en plaza llena que las decisiones sobre Nicaragua se toman aquí y no en Washington.

QUE DIOS BENDIGA A NICARAGUA.

 

          

Fuente: El19Digital

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº80

 

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