A las 8:45 am (hora local), la explosión combinada de ocho bombas, en tres ciudades de Sri Lanka, incluida Colombo, su capital, han vuelto a erizar la piel del mundo. No es para menos, a las pocas horas de los ataques las autoridades esrilanquesas ya han informado de 220 muertos, de ellos cerca de 40 extranjeros y más de 500 heridos, que han hecho colapsar el sistema de salud y seguridad de la isla.

El reciente acercamiento de Bolivia a países como India, Turquía o Emiratos Árabes Unidos refleja la búsqueda de adaptarse a una geopolítica de multipolaridad relativa y de crecientes tensiones regionales y mundiales. Bolivia teje alianzas con países de creciente peso en el sistema internacional, sin descuidar los vínculos más clásicos con las naciones europeas y, hasta cierta medida, con los EE. UU. Va trazando, así, relaciones menos asimétricas, más complementarias y menos dependientes, construyendo un nuevo lugar para Bolivia en la geopolítica mundial.

Mientras entre 15 y 25 mil hombres del Ejército Nacional Libio (ENL) que responden al auto ungido “mariscal de campo” Khalifa Hafther, se encuentran a unos 25 kilómetros de la ciudad de Trípoli, con 2 millones de habitantes, el último enclave en posesión del Gobierno de Unidad Nacional (GNA)impuesto por Naciones Unidas y encabezado por el Primer Ministro, Fayez al-Sarraj, a quien el jueves 11 el fiscal militar del ENL dictó una orden de arresto junto a otras 22 personas por “cometer crímenes y apoyar el terrorismo en Libia”, se prepara para el asalto final a la embestida que ya cumplió diez días (Ver: Libia: La incertidumbre como hoja de ruta.), Naciones Unidas estima que cerca de 12 mil personas ya han abandonado la ciudad.

Las fuerzas políticas y económicas conservadoras, xenófobas y neoliberales de Europa, que tienen pleno dominio sobre las estructuras financieras, comerciales, bancarias, ideológicas e institucionales, han ingresado a un pozo profundo con la controvertida salida del Reino Unido de la Unión Europea (UE), el llamado Brexit, que ha desatado las cualidades manipuladoras y politiqueras de sus líderes y partidos para defender los intereses de las grandes corporaciones transnacionales.

Una vez más Libia debate su futuro entre facciones que carecen de toda representatividad, por un lado las tropas del mariscal Khalifa Haftar, jefe del Ejército Nacional Libio (ENL), la organización armada más poderosa que quedo en pie desde la debacle que vive ese país tras la entente occidental contra el Coronel Mohamed Gadaffi, que contrala más del setenta por ciento del país, cuyo basamento político está instalado en la ciudad de Tobruk al este del país, donde funciona un parlamento acorde a los intereses de Haftar, y que entre respaldos internacionales cuentan Egipto, Emiratos Árabes Unidos (EAU) y nada menos que Rusia. Hafther rivaliza con el Gobierno de Unidad Nacional (GNA), un esperpento armado por las Naciones Unidas, cuya figura más importante es el “Primer Ministro” Fayez al-Sarraj, con un paupérrimo control territorial menor al 25 %, pero que cuenta con el importante apoyo de Estados Unidos, Francia, Reino Unido e Italia, y cuya capacidad de fuego la brinda las poderosas milicias de la ciudad de Misrata a unos 200 kilómetros al oeste de Trípoli y otros grupos menores vinculados a movimientos religiosos integristas. Testigos informan que son cientos los camiones cargados de combatientes de diferentes milicias salieron de Misrata y la ciudad de Zintán, el sábado, rumbo Tajura, en los suburbios del este tripolitano, para neutralizar la presencia del ENL de Hafther.

Frases

"Creo en los poderes creadores del pueblo"
          Aquiles Nazoa

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº99

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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