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Celac: pasado, presente y futuro de la integración regional

Los avances de los gobiernos de derecha en América Latina y el Caribe en los últimos años trajeron consigo el desmantelamiento del proyecto integracionista autónomo en tanto que las experiencias alcanzadas se convirtieron en los focos centrales de la ofensiva de las clases dominantes con claras intenciones de cercar los procesos integracionistas hasta llevarlos a su destrucción.

En un escenario de triunfo, la derecha pensó que lo tenía todo listo para usurpar a los pueblos las soberanías nacionales y así arremeter el golpe final. Sin embargo, muy a pesar de estos ataques, los pueblos van develando los designios que persiguen, abriendo brechas para reconquistar los espacios sociales y salir de la emboscada que pretende detener su camino.

En México, Argentina y Bolivia derrotaron a la derecha neoliberal oligárquica en condiciones democráticas, las protestas y movilizaciones del pueblo Mapuche, los estudiantes y las mujeres en Chile, y también en  Ecuador, hacen renacer las esperanzas de una nueva etapa para nuestra Región;  resurgen también las voluntades del espíritu integracionista, para retomar los caminos hacia la construcción de espacios con sentido regional, de agendas multilaterales, con temas de cooperación, concertación política y una voz común para una fragmentada Región.

En un periodo de contradicciones, confrontaciones y hegemonías que cambian, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (Celac) es hasta ahora uno de los proyectos que se  perfila para retomar la impronta de la integración y  ofrecer nuevas expectativas de diálogo, concertación y cooperación entre los países, reagrupando fuerzas que agrieten propuestas contrarias a los intereses de los pueblos y construir propósitos comunes de autonomía y donde la vinculación de México con América Latina y el Caribe es sin duda  de suma trascendencia.

En diciembre de 2011, con la “Declaración de Caracas” quedaba formalmente constituida la Celac como la más importante plataforma de diálogo y concertación política, de correlación de fuerzas y de consensos  sin la presencia de  Estados Unidos  y de Canadá. Los gobiernos latinoamericanos y caribeños se reunieron por autoconvocatoria, detonando un proceso histórico inédito, un hecho y experiencia de gran impacto en la que las 33 naciones se comprometían a fortalecer la unidad, la cooperación y la integración multidimensional, además de considerar la participación de socios extrarregionales.

En enero de 2020, México asumió la Presidencia Pro Tempore de la Celac en presencia de 29 países presentes en la ceremonia de este organismo. El presidente Andrés Manuel López Obrador expresó: “Buscamos la cooperación para el desarrollo de nuestros pueblos cuyos ejes rectores deben ser la cooperación internacional, la relación con socios extraregionales, la agricultura familiar, seguridad alimentaria, nutrición y erradicación del hambre y la pobreza”.

Por su parte, el canciller Marcelo Ebrard planteó fortalecer la Celac y constituirla en  el espacio donde se posicionen las coincidencias, señalando: “Hace tiempo que no nos reuníamos, era muy difícil reunirse por la polarización política y creo que el solo hecho de reunirnos y escucharnos fue un gran avance (…) ¿Qué se quiere hacer en esta comunidad? Se quiere hacer el instrumento de cooperación más poderoso de América Latina y el Caribe”.

La Presidencia Pro Tempore propuso un plan de 14 proyectos, entre los cuales destaca la creación de una metodología para erradicar la corrupción, promoción al turismo y la cooperación en el espacio aeronáutico y espacial. Sin imaginar la proximidad de la pandemia, desde octubre de 2019 se priorizó un plan para el monitoreo y detección de virus o bacterias que pudiesen derivar en pandemias, el cual fue aprobado en enero de 2020. De igual manera, se ha planteado y desarrollado una serie de acciones para hacer frente a la pandemia y sus efectos.

López Obrador no solo ha proyectado la revitalización de la Celac, sino que ha abierto posibilidades para “un nuevo capítulo en la historia de la integración latinoamericana y caribeña” de “unidad en la diversidad”, vislumbrando la existencia de condiciones (aun débiles) para la recreación y renovación de una integración alternativa y junto a Argentina y Bolivia ejercer el liderazgo para conducir un camino regional más autónomo. Antes, es fundamental cuestionar y debatir sobre los límites de las experiencias vividas en la integración autónoma, dar cuenta de las razones que impidieron su materialización y reconocer los errores cometidos.  Tal vez un primer elemento sería pensar en la ruptura de la lógica estructural subordinada de inserción mundial.

Estados Unidos se ha encargado de sembrar discordia entre los países mediante sus acuerdos y sus condicionamientos y coincidencias políticas, imponiendo sus lesivos designios. Devienen tiempos complejos “la Celac es la mejor vía para conquistar la noble e histórica causa de unidad de los pueblos latinoamericanos y caribeños”. Necesitamos caminar juntos hacia la construcción de una unión emancipadora.

 

Ximena Roncal Vattuone Doctora en Economía Política del Desarrollo

 

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Fuente: Correo del Alba

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ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº145

 

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Resumen Latinoamericano: Enero

 

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