Discurso pronunciado por Miguel M. Díaz-Canel Bermúdez, Presidente de los Consejos de Estado y de Ministros de la República de Cuba, ante la Asamblea Nacional Constituyente de la República Bolivariana de Venezuela, en ocasión de su visita oficial a ese país. Caracas, 30 de mayo de 2018, “Año 60 de la Revolución”.

Parece que el lacayismo y la sumisión a los intereses estadounidenses es una fiebre contagiosa para algunos gobiernos suramericanos. Tanto es así, que los presidentes de Argentina, Brasil, Colombia, Perú, Chile y Paraguay, quienes decidieron retirarse de la UNASUR, olvidan los objetivos geopolíticos de dominación global y de las miserias esparcidas por toda la geografía de nuestra Patria Grande, por los representantes de la guerrerista Administración yanqui.

En América Latina, tras una acumulación de fuerza social y política iniciada en los años ochenta con la lucha de los movimientos populares contra el neoliberalismo, incrementada en los noventa con la ocupación de espacios en gobiernos locales y legislaturas nacionales, que alcanza el clímax en la década de 2000 con el ejercicio del gobierno nacional en una decena de países, desde finales de esta última, la correlación de fuerzas comienza a cambiar a favor de los sectores oligárquicos proimperialistas y, en apenas cinco años, la pérdida de capacidad de movilización popular, la falta de estrategias, medios y métodos adecuados para derrotar la desestabilización de espectro completo,[1] los reveses electorales y los golpes de Estado “de nuevo tipo”, llegan a tal punto que la derecha se ufana en proclamar el “fin del ciclo progresista”.

La región latinoamericana y caribeña presenta en su devenir histórico una profunda vocación integracionista que proviene, fundamentalmente, del legado de todos y cada uno de los héroes y libertadores que forjaron la independencia y el nacimiento de las Repúblicas que la conforman, y así lo demuestran las diversas iniciativas y mecanismos de integración que existen en la actualidad; sin embargo, la mayoría de estos esquemas de integración no han avanzado al ritmo esperado ni tampoco han alcanzado plenamente los objetivos para los cuales fueron creados.

Fortalecer la unidad en la diversidad de los pueblos de nuestra América, de sus fuerzas de izquierda y progresistas y sus movimientos sociales frente a la arremetida imperial, fue consenso central de la XVI Cumbre de la Alianza Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América-Tratado de Comercio de los Pueblos(ALBA-TCP), La Habana, Cuba, 14 de diciembre.

Frases

"Escuchad mi última voz... Os pido... Os ruego, que permanezcan unidos para que no seáis los asesinos de la patria y vuestros propios verdugos..."
          Simón Bolívar

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº96

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  1. Junio 2018.

 

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