Derrocado el 11 de septiembre de 1973 mediante un cruento golpe militar que ni su gobierno ni los partidos populares estaban en condiciones de enfrentar, Salvador Allende entró en la historia, sin embargo, con el talante de un líder victorioso. Su legado político y moral entrega enseñanzas valiosas para los revolucionarios de hoy.

Los hechos significativos marcan el devenir de la historia chilena en el siglo XX. El triunfo de la Unidad Popular el 4 de septiembre de 1970 y el golpe de Estado el 11 de septiembre de 1973. Fue el primer gobierno socialista salido de las urnas. En ambos acontecimientos la figura relevante fue Salvador Allende: médico nacido en 1908, fundador del Partido Socialista, declarado marxista, ministro de sanidad a los 30 años durante el gobierno del Frente Popular encabezado por Pedro Aguirre Cerda, en 1938. Diputado, senador, presidente del Senado; impulsor de numerosas leyes sanitarias, de seguridad social, protección de los trabajadores y viviendas sociales; declarado defensor de la revolución cubana antimperialista; infatigable luchador social y, por último, presidente de Chile entre 1970 y1973.

La Historia, decía James Joyce, es una pesadilla de la que intento despertarme. En diciembre de 1902 quince acorazados de  flotas coligadas de Inglaterra, Alemania e Italia tienden contra Venezuela  un bloqueo que degenera en destrucción de naves inermes,  bombardeo de poblaciones, desembarco de tropas, saqueo. El  26 de julio de 2017 el presidente Maduro declara a Rusia Today: “Me parece una locura absoluta que los extremistas de la derecha estadounidense estén hablando de un bloqueo contra Venezuela”. La pesadilla no acaba.

En el marco de la guerra civil en Nicaragua, en enero de 1927, las tropas estadounidenses desembarcan en el país y en una rápida campaña militar ocuparon Managua en el mes de abril. El día 17 de ese mes arribó a la capital nicaragüense Henry Stimson, -enviado especial del presidente estadounidense Calvin Coolidge- quien el 4 de mayo, firmó con el general liberal José María Moncada, el pacto del Espino Negro, a través del cual se consagró la rendición del ejército liberal y la aceptación del mandato del presidente conservador Adolfo Díaz. El 25 de agosto, en clara intromisión en los asuntos internos del país centroamericano, Estados Unidos entregó al gobierno de Díaz un documento mediante el cual le informaba que el Embajador Charles C. Eberhard y otro enviado especial del presidente Coolidge, el General Frank Ross McCoy, elaborarían las clausulas que habrían de establecer las pautas para la celebración de los comicios presidenciales de noviembre de 1928.

La patria de Bolívar y Chávez está enfrentando un nuevo y, a la vez, muy viejo desafío. Nuevo, porque se plantea en nuevas circunstancias. Viejo porque representa el conflicto que viene desde los tiempos de Bolívar entre oligarquías políticas frente a las necesidades insatisfechas de los pueblos.

Frases


"Nunca pensé que poner un plato de comida en la mesa de un pobre generaría tanto odio de una élite que se harta de tirar comida a la basura todos los dias"

Lula Da Silva

Correos del Sur Nº46