Hosting Venezuela - Hosting - Certificado SSL

En un mundo de posverdades, es realmente difícil explicar qué sucede en Venezuela. Los hechos, los argumentos, suelen ser desechados o descreídos por mucha gente solo porque la mera mención del país les resulta antipática o lastimera. Hay quienes piensan que los noticieros y redes les dicen la verdad, o quienes generalizan al punto de afirmar que con tener la opinión de dos o tres venezolanos ya pueden entender las complejidades de un país que algunos ni pueden ubicar en un mapa.

Las formas sobre las cuales se construyó el campo de lo político se reorienta hacia el mercado del mundo digital. La llamada sociedad del espectáculo se extiende y adhiere a nuevas formas de comunicación. Twitter, Instagram, Facebook son el medio para trasmitir mensajes, la mayoría de las veces, insultos y amenazas. Los adjetivos se quedan cortos. En el ámbito político, sus representantes se digitalizan. Se comunican vía plataformas digitales, siendo prisioneros de las redes. Más que votantes, tienen seguidores en tiempo real que esperan los comentarios de su influencer. Presidentes de gobierno, diputados, senadores, alcaldes, no descansan. De día o de noche, la hora no es relevante, envían su Twitter, opinando sobre lo humano y lo divino. Ni límites ni reglas, todo vale. Desde construir falsas noticias hasta la difamación. Unos y otros se ensalzan en rifirrafes sin fronteras. Habituados a estas conductas digitales, los debates en las instituciones siguen el mismo camino. Gritan, gesticulan, abuchean, aplauden, patean, se interrumpen, hacen cortes de mangas, provocan hasta la extenuación.

La unidad debe ser expresión concreta de vínculos organizativos nuevos, creadores de soluciones prácticas, hacia condiciones de existencia en sintonía con las luchas y sus programas emancipadores.

A mitad de agosto, el diario El País publicaba su enésima noticia sobre Venezuela. Bajo el título “Los castigos del Gobierno de Venezuela a los que se saltan las medidas de confinamiento”, y acompañada de un vídeo, en la misma se hacía referencia a supuestos castigos corporales —sentadillas, gimnasia sueca, estancias bajo el sol, etc— que el Ejército venezolano parece obligar a realizar a todas aquellas personas que se saltan las medidas impuestas por el Gobierno en su lucha contra la expansión del covid19.

Hace pocos días Alberto Fernández manifestó que “muchas veces los medios no dicen la verdad, la tergiversan de acuerdo a sus necesidades empresariales”. Dicha aseveración remite en forma directa a la actual operación destinada a montar un clima de época basado en dos dimensiones. La primera, de carácter directo y explícito, diseñada para frustrar o entorpecer el cumplimiento del programa de gobierno del Frente de Todxs y la segunda enfocada a enrarecer el clima social, generar desaliento y garantizar el regreso del neoliberalismo.

Postales para NO OLVIDAR

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº133

 

Descargar

 

Resumen Latinoamericano: Septiembre

 

Descargar

 

Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015

Premio Aquiles Nazoa Periodismo Digital 2015