La semana pasada comentamos el acto del lunes 26 de septiembre en el que se ratificó ante Colombia y el mundo el Acuerdo de Paz entre las Farc y el gobierno de ese país. Por razones editoriales debo entregar mi artículo los días viernes en la noche, de manera que ese análisis no incluía lo que habría de suceder en el plebiscito del pasado 2 de octubre y los hechos posteriores al mismo.

Ante los resultados negativos del plebiscito del pasado 2 de octubre en Colombia en el que el pueblo debía decidir por un SI o un NO a los Acuerdos de Paz firmados entre el gobierno del presidente Juan Manuel Santos y las guerrillas de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC) sería muy grave en estas circunstancias traducir que la sociedad colombiana desgarrada no quiere la paz.

Los análisis de personalidades y especialistas en la temática, los despachos de la prensa internacional que a diarios se emitían desde La Habana y así como los provenientes desde la misma Colombia, además de las declaraciones y las ruedas de prensa de las partes involucradas y sentadas en la mesa de negociación, entre otras modalidades comunicacionales referían el curso de los acontecimientos y quedaba subyacente  que todo sería “un tiro al piso”, pues resultó que no!

La paz no puede ser un decreto ni tampoco una abstracción. La paz, tantas veces invocada por quienes la han violado permanentemente desde el Estado, debe ser una construcción sólida que se derive del fin de las causas que provocaron hace 52 años que un puñado de luchadores colombianos decidieran levantarse en armas para terminar con la injusticia integral que padecía la casi totalidad de la población.

Contra todo pronóstico, el No se impuso en el plebiscito sobre el acuerdo de paz en Colombia. Pero fue por un pelo y con 63 por ciento de abstención. La diferencia entre las dos opciones no llega a 54 000 votos. Estadísticamente, un empate técnico. De modo que no es rigurosa la afirmación de que “Colombia votó por la guerra”. No caigamos en las trampas del sentido común “democrático” impuesto por las clases dominantes y su maquinaria propagandística.

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº104

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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