La paz en Colombia demuestra que todo es posible. Incluso lo que parece un milagro.

La derecha colombiana, la más extrema, tiene un miedo horrendo, el mismo que impuso durante décadas de conflicto y violencia, de que en Colombia lleguemos al fin del conflicto armado; por eso se opone con falsas afirmaciones y haciendo de su miedo como clase a perder el monopolio del poder, el miedo de una gran parte del pueblo colombiano,a través de mensajes subliminales afirmando que los Acuerdos son un regalo a las Farc, la entrega del país al Castrochavismo, un pacto de impunidad y otras mentiras más, buscando que el No gane el plebiscito del 2 de octubre. 

El comandante en jefe de las Farc instaló de manera oficial conferencia guerrillera en la que ese grupo armado ratificará el acuerdo de paz alcanzado con el Gobierno.

Las decisiones políticas sobre los Acuerdos y el fin del conflicto, serán la derrota de una idea que desde los tiempos de la restauración conservadora, con Mariano Ospina y Laureano Gómez en los 40, impuso desde arriba una guerra que creíamos perpetua. El magnicidio de Jorge Eliécer Gaitán el 9 de abril de 1948, instigado por el mismo discurso que hoy azuza el odio y llama a la muerte, fue usado incluso para lanzar una guerra de exterminio contra el pueblo liberal que perseguido, expulsado de sus parcelas y viviendas, traicionado y abandonado por las jefes del partido liberal, un día dijo basta y se alzó en dignidad y armas contra el poder conservador, por la defensa de sus vidas, sus propiedades y sus familias. Seguimos, con cortes y nuevos actores, en una guerra que hoy empieza a llegar a su fin, y con ella la derrota histórica y contundente del No al plebiscito y a los Acuerdos de La Habana.

Con unos antecedentes de lucha armada que ya suma 68 años, con secuelas de todo tipo que afecta a la mayoría de su población, especialmente rural, Colombia se apresta -después de cuatro años de conversaciones- a decidir la aprobación o no de los acuerdos de paz discutidos y suscritos por el gobierno de Juan Manuel Santos y el directorio de las Fuerzas Armadas de Liberación Nacional de Colombia - Ejército Popular (FARC-EP). Temas cruciales como la amnistía de los guerrilleros, su futura participación política y reincorporación a la vida civil, al igual que la violencia en campos y ciudades que ha producido miles de asesinatos de líderes sociales y defensores de derechos humanos, de desplazados, de desaparecidos, de víctimas muchas veces ajenas al conflicto armado, y la realidad macabra impuesta por el narcotráfico y el paramilitarismo amparados por las clases dominantes; fueron debatidos en La Habana a fin de cristalizar las negociaciones de paz.

Frases

"Quien realmente vive no puede no ser ciudadano, no tomar partido. La indiferencia es apatía, es parasitismo, es cobardía, no es vida. Por eso odio a los indiferentes".

Antonio Gramsci

ATLAS HISTÓRICO DE AMÉRICA LATINA Y EL CARIBE

 

Correos del Sur Nº104

 

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 Cuadernos para la Emancipación  Número Especial  3. Julio 2019.

 

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