El pasado miércoles el presidente Nicolás Maduro efectuó conjuntamente con su equipo económico un conjunto de anuncios en materia económica, los mismos fueron calificados de "importantes" en el marco de una política que insiste en calificar como un "reinicio" de la estructura económica nacional, un "nuevo comienzo económico".

En efecto, algunos de estos anuncios podrían considerarse inéditos. Parten del principio elemental de que la economía venezolana debe necesariamente, y por sus particularidades, asumirse sumamente vinculada al factor transversal de lo político.

Maduro calificó estos anuncios como el inicio de una senda para el rescate de la prosperidad, "superando el modelo rentista" como principal elemento que ha configurado la política y la economía venezolana en los últimos 100 años, y ese es el epicentro de lo anunciado.

Sobre los anuncios en clave genérica

En términos generales las medidas anuncias parte, primeramente, de asumir la situación coyuntural de deterioro del signo monetario, el bolívar, tanto en su valor nominal como en su expresión física.

En este sentido el Presidente anunció el reacomodo de la reconversión monetaria, anteriormente prevista con la eliminación de tres ceros a la moneda, llevándola a cinco. Desde el 20 de agosto se supone la entrada en vigencia de la reconversión y la puesta en circulación de un nuevo cono monetario.

Este tipo de medidas, per se, suponen una revaluación nominal del bolívar, más no su revaluación real o la restitución de su poder de compra. En términos estrictamente clásicos una reconversión no es una medida efectista que contenga la inflación, no obstante por las desfiguraciones generadas desde la coyuntura económica y por la sustracción y escamoteo de la representación física de la moneda, la población lidia con una inflación agregada a los servicios de pagos electrónicos.

La medida impactaría eventual y positivamente sobre las operaciones rutinarias y el manejo de efectivo, cuestión inherente a la normalidad en la actividad económica.

En profundidad, el gobierno nacional supone iniciar un camino para redimensionar la política monetaria, nudo crítico de la actual crisis.

Es decir: hay un reconocimiento tácito del agotamiento del modelo de control de cambio como en años anteriores se conoció, una vez hayan sido desmembrados uno a uno los patrones que intentaron sostener una revaluación artifical del bolívar. Pero al mismo tiempo el gobierno se rehúsa a volver a los esquemas tradicionales de liberación cambiaria como el país los conoció en otras épocas. En virtud de esto, Maduro anunció el anclaje del Bolívar Soberano al Petro, el criptoactivo venezolano ideado y creado por el Estado venezolano. 

Este anuncio cuenta con un sentido de creatividad, acorde a las circunstancias excepcionales de la economía venezolana. El anclaje, no aclarado o detallado al momento del anuncio, podría ser por una parte cambiario, es decir, que el valor del Petro sea el referente monetario del valor del bolívar frente a las divisas extranjeras, o, por otra, que la flotación del precio del Bolívar quede sujeto a la variación del Petro.

La criptomoneda en cuestión tiene un valor asociado al precio del crudo y no está determinado hasta el momento si esta va a adquirir un valor por oferta y demanda.

El primer anuncio del miércoles deja incertidumbres, normales en cualquier plan inicial de las magnitudes planteadas, sobre si el anclaje será además de cambiario, monetario. Es decir, que la cantidad de petros circulando y el valor de cambio entre el bolívar y este, determine el volumen de circulante en bolívares. O lo que es lo mismo, que acorde a la existencia de petros haya una determinada existencia en bolívares.

En otras palabras: ese escenario, aún por determinarse, deja tácito el empleo de un novedoso sistema de Caja de Conversión, no amparado en el dólar como es usual, sino en la divisa digital venezolana. De entrada, ese mecanismo supone una contención y regresión en la tendencia de emisión monetaria con la que el Estado venezolano ha navegado la coyuntura y que ha sido un mecanismo acelerante de la depreciación del bolívar.  

Barriles a reserva y la monetización del petróleo

Otro anuncio hace presumir tal posibilidad: la adjudicación al Banco Central de Venezuela (BCV) de más de 29 mil millones de barriles de crudo en reservas en la Faja Petrolífera del Orinoco.

Mediante este anuncio, Maduro autorizó al BCV iniciar un proceso de emisión de certificados para incrementar la base de recursos convertibles en moneda extranjera e incrementar las reservas internacionales como base de respaldo a la nueva política monetaria. Además, señaló la importancia de ampliar esta base de recursos como un mecanismo de apalancamiento a la estructura monetaria, que sabemos, se basará en el Petro.

Otro anuncio claramente relevante es el envío a la Asamblea Nacional Constituyente (ANC) de un proyecto de reforma a la Ley de Ilícitos Cambiarios. El nudo crítico de la cuestión monetaria venezolana, pasa por un deficiente (digamos ausente) sistema articulado de política cambiaria que hasta el momento haya logrado contener las distorsiones creadas por el dólar paralelo y los agentes que políticamente lo manejan.

El criterio de apertura de la política cambiaria señalado por el Presidente, estuvo acompañado de severas críticas a las inercias que ha generado el modelo rentista. Se refirió a la dependencia del sector privado de las divisas generadas por el Estado mediante la exportación petrolera. Una relación parasitaria y dependiente que ha inhibido, históricamente, el desarrollo de las fuerzas productivas alternativas al petróleo. No obstante, el anuncio deja tácito un nuevo momento que apunta a la flexibilización de la política monetaria y podría crear condiciones para un mercado de divisas principalmente compuesto por factores privados.

En la tarde de este jueves, el Ministro de Industrias y Producción Tareck El Aissami, en rueda de prensa, señaló que la revisión de la Ley de Ilícitos Cambiarios supone nuevas políticas para los operadores cambiarios a los fines de relanzar los mecanismos de inversión extranjera, recepción de remesas y repatriación de capitales. Ingredientes que serían vitales para recomponer la política monetaria y "superar el rentismo", insistió el Ministro.

Por otro lado, El Aissami indicó que "la nueva ley deberá establecer mecanismos cambiarios con criptomonedas, entre ellas el Petro". "Es parte del nuevo comienzo económico, hacemos un llamado a los inversionistas internacionales, estamos dando pasos hacia la aceleración del crecimiento productivo", agregó.

A juicio de El Aissami, este nuevo momento de la política monetaria vendría a reiniciar el ciclo económico. Esto supone que desde una nueva referencia cambiaria y sólo desde la desaceleración de los dramáticos efectos del dólar paralelo, es posible una restitución de los sistemas de precios en permanente escalada. Cuestión que sabemos, ha sido signo del severo problema de gobernabilidad económica que ha inhibido la ejecución de la política efectista de "Precios acordados en 50 rubros" anteriormente anunciadas por el Ejecutivo.

¿Un nuevo comienzo económico?

Mauro adjudica especial relevancia a estos anuncios, sin duda, están transversalizados por las particularidades de la fuerte tensión política y gran malestar económico que predomina en la vida venezolana. Además vienen precedidos de enormes presiones y demandas desde diversas direcciones. No obstante y a simple vista, suponen un reseteo parcial de la economía venezolana partiendo desde el hecho monetario, dándole valor medular como factor de la crisis, pero más allá de el, al rentismo petrolero como problema histórico.

En términos estrictamente políticos, no es del todo cierto que la economía venezolana reinicie a totalidad mientras las estructuras y gravitaciones que la rigen siguen intactas. Esa intención supone, eso sí, un cambio sustantivo en las reglas del juego y es el principal valor político que hay que subrayar: el anclaje del bolívar al Petro como mecanismo cambiario es sin dudas algo inédito en la economía venezolana.

Por otro lado, pese a las incertidumbres alrededor del Petro como instrumento digital y fiduciario, este ahora tiene un rol denominador de la economía venezolana. Su característica contrahegemónica se amplifica, al convertirse ahora en el referente del valor del bolívar frente a otras monedas. Es decir, desdolarizar el referente cambiario implica ir a contracorriente a más de 100 años de sistema cambiario venezolano estructurado alrededor de la renta petrolera como estilo de vida de la economía. Una jugada sumamente ambiciosa, pero políticamente necesaria si asumimos que el modelo rentista petrolero como lo conocemos es ya insostenible.

No desfigurar lo político

A sólo horas de estos anuncios ciertamente existen incertidumbres, que sólo en en la propia dinámica del plan se irán ajustando a la realidad, pero también un sentido de experimentar nuevas fórmulas, nuevos esquemas, para cambiar los roles en el tablero y refedifinir las reglas de juego. En el enfoque de las medidas existe, también, la urgencia por evitar cometer los mismos errores y, sobre todo, a repetir recetas de laboratorio fatales ya probadas en el país. 

Tanto la reforma a la Ley de Ilícitos Cambiarios como el anclaje de la moneda al Petro para construir una referencia cambiaria antiinflacionaria (que interrumpa el círculo vicioso del bolívar con el dólar paralelo) contiene el interés de reacomodar no sólo la política cambiaria y su expresión final en recuperar el poder adquisitivo, sino en generar una ruptura en la relación tradicional entre el Estado, el sector privado, los sistemas de protección social y la emergencia de nuevas tecnologías económicas a nivel global, a los fines de proteger el interés nacional y del conjunto de la sociedad.  

Ni las recetas clásicas del neoliberalismo ni reincidir en la desgastada experiencia del control cambiario darán al traste y forzarán un vuelco a la situación económica actual. La complejidad del momento exige una respuesta más allá de un modelo binario entre blanco y negro, donde supuestamente la flexibilización de una política cambiaria es neoliberalismo per se y mantener los sistemas de protección social y la presencia del Estado como actor económico una condena al fracaso de un plan de estabilización. 

Aferrarse a la creencia de que todo lo que no sea control cambiario es neoliberal, o en cambio, todo lo que sea la ultraliberalización es "socialista", impide explorar toda una cantidad de matices sobre los cuales se pueden configurar políticas económicas dinámicas, contingentes, adaptables a la realidad y ajustadas a los novedosos movimientos de la economía mundial.

La justa medida de esa tara intelectual está representada por la mayoría de los economistas opositores que opinaron en torno a las medidas. Los mismos critican la falta de información, más no su viabilidad. Existe una especie de desencanto de que Maduro haya tomado una medida inesperada, fuera de sus manuales y recetas de cabecera, que les resulta viable pero les incomoda políticamente por razones más que obvias.

La realidad y el mediano plazo serán nuestra fuente de primera mano para evuluar el alcance y la concresión de estos anuncios. Pero en las primeras de cambio lleva sello chavista: la capacidad de comprender el momento político y económico e idear esquemas novedosos para adaptarse.

Dejar de valorar eso en función de un debate, únicamente, sobre la técnica económica, es perder en el mundo de la mercancía los saldos que se construyen desde lo político. Porque las medidas son un medio, no un fin, para seguir construyendo lo único que nos pertenece, que está vivo y que la hiperinflación todavía no devalúa en sus aspectos más nobles: la política y esa necedad que tenemos de inventar. 

 

          

Fuente: Misión Verdad

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº80

 

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