Las postales descritas forman parte de la tragicomedia nacional que para unos es la gran comilona y para otros el hambre como destino. La descripción de todos los índices de pobreza, deterioro y negrura del futuro inmediato --que no se miden solo en la cotización del dólar ni del riesgo país-- se concentra en el destino de hecatombe al que se somete y someterá día a día a los argentinos. Que a estas alturas y en apenas dos años y unos meses de gobierno amarillo sepamos, por ejemplo, que se pagan 1.100.000 millones de pesos por minuto en intereses de la deuda externa. Que ya se patinaron en malas inversiones, dicen, --y se verá si fueron malas inversiones o remate vil-- unos 30 mil millones de dólares del Fondo de Garantía de la Seguridad Social, es decir, de la caja de las jubilaciones de hoy y del futuro de todos los argentinos; que la fuga de capitales de la deuda que nos dejan para nosotros y nuestros hijos y nietos y bisnietos sea casi la totalidad de la deuda externa tomada con el FMI del que nos habíamos librado como se libra un esclavo de sus amos, y si además se reducen al mínimo las partidas de inversión en educación, salud y trabajo;  si además  se persigue a los opositores montando operaciones serviciales escritas en cuadernos truchos; si se asalta cada tribunal y juzgado que no falle en favor del gobierno; si además se escriben diarios con fecha adelantada como nunca existió en el periodismo del mundo para negar la realidad; y si además hay presos políticos bajo fantochada de juicios; y si además se baila en Nueva York pero se sella una alianza con los ejércitos de los EE.UU para el control territorial  sobre los recursos naturales, que son la garantía de la orgía de deuda tomada por el mejor equipo de los últimos 50 años; si se cierran fábricas; si se despiden miles de obreros; si mueren maestros por una explosión de gas y se odia a los maestros que piden un salario digno… Si en verdad se está entrando a una etapa del capitalismo en que --vía el poder financiero-- como ocurrió en los años setenta del siglo XX, se marcha a una nueva doctrina de Seguridad Nacional promovida desde los EE.UU. que no da como resultado golpes militares pero sí la dominación vía el uso del poder judicial (Lawfare) y los medios de comunicación concentrados que toman la cabeza de los ciudadanos como un objetivo militar para manipular sus creencias e impedir que elijan en libertad basados en informaciones veraces… Si esto ocurre ¿cómo no parar el país? ¿Cómo no parar el mundo? El ministro del Interior Rogelio Frigerio dijo que el paro no sirve para nada. Y habló de plata…de lo que cuesta. ¿Cuánto cuesta, eh? ¿Cuántos días de pago de intereses de la deuda que contrajeron? ¿Treinta mil… cuarenta mil millones de dólares? Curioso. ¿No es acaso la misma cantidad de dinero fugado por no pagar impuestos en el blanqueo realizado por los miembros del gobierno? 

Es inútil hablar de cifras con las que todos los días la prensa nacional nos tortura como la cotización del dólar blue, negro, amarillo, verde o rojo. Soy mujer, madre, periodista y argentina. El paro, contundente, pacífico, total, es un límite que nos devuelve el valor de la libertad; la esperanza de que, como todo saqueo, deberá terminar para que termine el dolor y la angustia de millones. Y en este sentido, los trabajadores organizados y los partidos populares --que en nuestro país siempre demostraron que son la base de cualquier reconstrucción-- definieron un paro que dignifica y al que es inútil ponerle precio.

 

          

Fuente: Página12