(+) ¿Quieren derrotarme? Que lo hagan en las urnas, por Luiz Inácio Lula da Silva

(+) Ultraderechista Bolsonaro asume candidatura presidencial en Brasil

El expresidente de Brasil Lula da Silva critica el intento de sus rivales para impedir su candidatura en las elecciones y les desafía a derrotarle en las urnas.

“¿Quieren derrotarme? Háganlo de forma limpia, en las urnas”, se lee en el texto escrito por el exmandatario Luiz Inácio Lula da Silva, publicado este jueves, en el diario local Folha de Sao Paulo.

El ex jefe de Estado ha reaccionado ante las medidas de “aquellos que no quieren que hable”. Se refería al recurso presentado por el Movimiento Brasil Libre (MBL) que pedía la concesión de una decisión provisoria para “declarar desde ya la incontrovertible inelegibilidad” de Lula, pero que fue rechazado por el Tribunal Supremo Electoral. 

Lula denuncia que es blanco de una ola de presiones; de hecho, recientemente, la jueza Carolina Lebbos decidió prescindir el derecho de dar entrevistas o grabar vídeo del precandidato del Partido de los Trabajadores (PT) de Brasil.

En otra parte de sus declaraciones, el líder de izquierda ha aludido a los problemas económicos que enfrenta Brasil. “Un Gobierno ilegítimo se da prisa estos sus últimos meses en liquidar al máximo el patrimonio y la soberanía nacional”, ha denunciado.

Lula está encarcelado por una condena de 12 años y un mes de prisión, emitida en segunda instancia por supuesta corrupción asociada al caso Lava Jato y recibir sobornos de la constructora brasileña Odebrecht a cambio de facilitarle contratos. 

“Soy candidato porque no he cometido ningún crimen. Desafío a los que me acusan a que muestren pruebas de lo que he hecho para estar en esta celda”, ha manifestado Lula en respuesta a las mencionadas acusaciones.

A pesar de que el expresidente está confinado en una cárcel desde el pasado 7 de abril, sigue encabezando todas las encuestas de intención de voto de las próximas elecciones presidenciales.

 

¿Quieren derrotarme? Que lo hagan en las urnas, por por Luiz Inácio Lula da Silva 

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Estoy en prisión desde hace más de cien días. En la calle, el desempleo aumenta, cada vez más padres y madres no pueden mantener a sus familias, y una política absurda de los precios del combustible provocó una huelga de camioneros que desabasteció a las ciudades brasileñas. Aumenta el número de personas quemadas al cocinar con alcohol debido al alto precio del gas de cocina para las familias pobres. La pobreza crece y las perspectivas económicas del país empeoran cada día.

Los niños brasileños son detenidos y separados de sus familias en Estados Unidos, mientras nuestro gobierno se humilla ante el vicepresidente estadounidense. Embraer, la empresa de alta tecnología construida a lo largo de décadas, es vendida por un valor tan bajo que sorprende incluso al mercado.

Un gobierno ilegítimo se da prisa estos sus últimos meses en liquidar al máximo el patrimonio y la soberanía nacional - reservas del presal, gasoductos, distribuidoras de energía, petroquímica–, además de abrir la Amazonia a tropas extranjeras. Mientras, el hambre vuelve, la vacunación de los niños disminuye, parte del Poder Judicial lucha para mantener sus dietas y, quizás, conseguir un aumento salarial.

La semana pasada, la jueza Carolina Lebbos decidió que no puedo dar entrevistas o grabar vídeos como precandidato del Partido de los Trabajadores, el más grande de este país, que me eligió para ser su candidato a la Presidencia. Parece que no bastó meterme en prisón. Quieren callarme.

Aquellos que no quieren que hable, ¿qué temen que diga? ¿Qué está pasando hoy con el pueblo? ¿No quieren que discuta soluciones para el país? Después de años calumniando, ¿no quieren que tenga derecho a hablar en mi defensa?

Es para esto que ustedes, los poderosos sin votos y sin ideas, derrocaron a una presidenta electa, humillaron al país internacionalmente y me arrestaron bajo una condena sin pruebas, en una sentencia que me envía a la cárcel por "actos indeterminados", después de cuatro años de investigación contra mí y mi familia. ¿Hicieron todo esto porque tienen miedo de que ofrezca entrevistas?

Recuerdo a la presidenta del Supremo Tribunal Federal diciendo "cállate ya murió". Me acuerdo del Grupo Globo, que no está preocupado por esa limitación a la libertad de prensa - todo lo contrario, lo celebra.

Juristas, ex jefes de Estado de varios países del mundo y hasta adversarios políticos reconocen lo absurdo que es el proceso que me condenó. Puedo estar físicamente en una celda, pero son aquellos que me condenaron los que están presos en la mentira que orquestaron. Intereses poderosos quieren transformar esta situación absurda en un hecho político consumado, impidiéndome disputar las elecciones, contra la recomendación del Comité de Derechos Humanos de las Naciones Unidas.

Yo ya he perdido tres disputas presidenciales -en 1989, 1994 y 1998- y siempre he respetado los resultados preparándome para las próximas elecciones.

Soy candidato porque no he cometido ningún crimen. Desafío a los que me acusan a que muestren pruebas de lo que he hecho para estar en esta celda. ¿Por qué hablan de "actos de oficio indeterminados" en lugar de denunciar lo que hice mal? ¿Por qué hablan de apartamento "atribuido" en vez de presentar pruebas de propiedad del inmueble de Guarujá, que era de una empresa, dado como garantía bancaria? ¿Van a impedir el curso de la democracia en Brasil con absurdos?

Lo digo con la misma seriedad con la que dije a Michel Temer que no debía embarcarse en una aventura para derrocar a la presidenta Rousseff, que se arrepentiría de ello. Los mayores interesados en que yo dispute las elecciones deberían ser aquellos que no quieren que sea presidente. ¿Quieres derrotarme? Háganlo de forma limpia, en las urnas. Discutan propuestas para el país y sean responsables, más todavía en este momento en el que las élites brasileñas coquetean con propuestas autoritarias de personas que defienden a cielo abierto el asesinato de seres humanos.

Todos saben que, como presidente, he ejercido el diálogo. No busqué un tercer mandato cuando contaba con solo los índices de impopularidad que hoy en día Temer tiene de aprobación. Trabajé para que la inclusión social fuera el motor de la economía y para que todos los brasileños tuvieran derecho real, no sólo en el papel, de comer, estudiar y tener una vivienda.

¿Quieren que las personas se olviden de que Brasil ya vivió días mejores? ¿Quieren impedir que el pueblo brasileño -de quien todo el poder emana, según la Constitución- pueda elegir en quién quiere votar en las elecciones del 7 de octubre?

¿Qué temen? La vuelta del diálogo, del desarrollo, del tiempo en el que menos hubo conflicto social en este país? ¿Cuando la inclusión de los pobres ha hecho crecer a las empresas brasileñas?

Brasil necesita restaurar su democracia y librarse de los odios que plantaron para sacar al PT del gobierno y poner en marcha una agenda de retirada de derechos de trabajadores y de jubilados para traer de vuelta la explotación desenfrenada de los más pobres.

Brasil necesita reencontrarse consigo mismo y ser feliz de nuevo. Pueden meterme en la cárcel. Pueden intentar callarme. Pero no voy a cambiar mi fe en los brasileños, en la esperanza de millones de personas que desean un futuro mejor. Y estoy seguro de que esa fe en nosotros mismos contra el complejo de chucho callejero es la solución a la crisis que vivimos.

 

Ultraderechista Bolsonaro asume candidatura presidencial en Brasil

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Jair Bolsonaro, ultraderechista excapitán del ejército, afronta el reto de convertirse en el próximo presidente de Brasil con un discurso autoritario y radical.

Con cerca de tres décadas de carrera parlamentaria y siete mandatos como diputado federal, el ya oficialmente candidato, de 63 años, del Partido Social Liberal (PSL) lidera por un corto margen las encuestas para las próximas elecciones de octubre.

Con un largo historial de declaraciones racistas, misóginas y homofóbicas, Bolsonaro volvió el domingo a dar protagonismo en su discurso a los cuerpos policiales y a sus “hermanos” de las Fuerzas Armadas.

Aunque reconoció “no entender” de economía, Bolsonoro dejó claro que su agenda económica busca “el liberalismo” y “quién sabe si hasta extinguir la mayoría de las estatales”. Para ello ha sumado a su causa al economista Paulo Guedes, un liberal que apuesta por una disminución drástica del Estado brasileño y del gasto público.

“Nosotros tenemos de todo y observen lo que somos: no somos nada”, afirmó el aspirante presidencial, mientras puso como ejemplo al régimen de Israel.

La popularidad de Bolsonaro ha ido creciendo notoriamente, pues hace tres años contaba con apenas un 5 % de apoyos en los sondeos de intención de voto y hoy lidera con un 20 % en un escenario sin el expresidente Luiz Inácio Lula da Silva, líder del Partido de los Trabajadores (PT), preso y virtualmente inhabilitado.

El descrédito en los partidos tradicionales por los múltiples escándalos de corrupción, la violencia desbocada en muchas regiones del país y la severa crisis económica, han impulsado a este polémico candidato que considera abiertamente que el presidente de EE.UU., Donald Trump “es un ejemplo” a seguir.

 

          

Fuente: Agencias

Frases

"Cuando un pueblo despierta, se llena de coraje y decide ser libre, jamás podrá ser derrocado"

Hugo Chávez Frias

Correos del Sur Nº80

 

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