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La toma del Capitolio y el trumpismo

Por Silvina Romano, Arantxa Tirado, Aníbal García Fernández y Tamara Lajtman/CELAG

La toma del Capitolio el pasado 6 de enero fue una expresión estridente de cambios importantes y preocupantes en el comportamiento político de parte de la sociedad estadounidense.

Las impactantes imágenes de la toma del Capitolio, abren una serie de interrogantes sobre la democracia estadounidense y el ascenso de la ultraderecha. La situación de descontrol observada forma parte de un escenario de alta polarización política y social, con miles de víctimas de la pandemia y crisis económica. También forma parte del trumpismo: el modo de gobernar de Donald Trump, que fomentó la división, centrando su relato electoral en la amenaza de no hacer un traspaso pacífico de la Presidencia, en caso de perder las elecciones. Esto se exacerbó con la instalación de su relato sobre el fraude y los ajustados resultados en varios de los Estados que definieron la Presidencia a favor del candidato demócrata, Joe Biden. ¿Quiénes acuerdan con el supuesto fraude y los reclamos de Trump? ¿Cuánto dependen los republicanos de Trump? ¿Es posible un juicio político? ¿Qué rol juega la ultraderecha hoy en EE. UU.?

El contexto

  1. Fuerte polarización de la sociedad estadounidense, que se ha reflejado en una ajustada victoria de los demócratas, en un escenario electoral en el que se auguraba tensión e incluso hechos de violencia.
  2. La campaña presidencial más cara de la Historia, en la que se gastaron más de 14 mil millones de dólares. Entre el 4 de noviembre 2020 y el 4 de enero 2021 se gastaron 500 millones de dólares sólo para la campaña de Georgia.
  3. Una división en el Partido Republicano. Mitch McConnel, republicano que dirige el Senado, no está alineado a Trump y no está claro que el vicepresidente Pence esté alineado incondicionalmente al presidente. Pero Trump tal vez no esté tan solo: hay un sector republicano en el Gobierno que lo apoya y grupos de la sociedad civil que lo consideran su líder (más allá de la Presidencia).
  4. Un avance sostenido de la ultraderecha en EE. UU. Si bien siempre existió y forma parte del relato del excepcionalismo estadounidense, a partir del Gobierno de Donald Trump ha encontrado formas de pronunciarse y visibilizarse a nivel nacional e internacional. Se identifica con Trump como líder, de modo que el trumpismo persistirá, aunque Trump no esté en el Gobierno.

Acuerdos y desacuerdos sobre los reclamos de Trump

  1. En términos generales, el 59% de los estadounidenses cree que las elecciones se realizaron de manera correcta. Sin embargo, sólo el 21% de los votantes de Trump opina lo mismo, mientras el 94% de los votantes de Biden está de acuerdo con cómo se administraron.
  2. Sólo el 35% de los votantes de Trump considera que su voto fue contado con precisión (85% en el caso de votantes de Biden).
  3. Después de las elecciones, se estima que un tercio de los votantes republicanos consideraba que el mensaje que estaba teniendo Donald Trump era erróneo. El 68% de los estadounidenses consideraron que su conducta fue “regular o mala”.
  4. El 64% de los estadounidenses considera que Trump debería aceptar los resultados electorales. En el caso de sus votantes en 2020, la cifra desciende al 24% (en el caso de los votantes de Biden, aumenta al 94%). En contraste, el 40% de los que se identifican como republicanos cree que Trump debería reconocer los resultados, lo que marca un matiz entre ser votante de Trump o ser republicano.
  5. El 55% de los estadounidenses cree que Trump es deshonesto e indigno de confianza.
  6. El 45% de los republicanos aprueba el ataque al Capitolio y sólo el 27% lo considera un ataque a la democracia. En general, los republicanos tienden más a ver a sus protagonistas como patriotas, mientras que los demócratas los ven como extremistas-terroristas, en consonancia con el mensaje de Biden.

En el Partido Republicano

  1. En octubre de 2020 el 54% de votantes republicanos se consideraba más partidario de Trump que del Partido Republicano; sólo el 38% dijo que era más partidario del partido que de Trump.
  2. Encuesta del 15 de diciembre 2020 muestra el temor de gran parte de los congresistas republicanos en oponerse a Trump. De los 249 republicanos de ambas cámaras, 37 afirmaron que Biden fue el candidato ganador de las elecciones, 2 dijeron que ganó Trump y 208 no fueron claros o no respondieron. En relación a la pregunta “Si Joe Biden gana la mayoría en el Colegio Electoral, ¿lo aceptará como el presidente legítimamente elegido de los Estados Unidos?”, 41 legisladores dijeron que sí, 2 dijeron que no y 204 no respondieron.
  3. En la sesión del 6 de enero, a pesar de que fue ratificada la Presidencia de Biden y vicepresidencia de Harris, 147 republicanos (8 senadores y 139 miembros de la Cámara de Representantes) votaron para revocar los resultados de las elecciones en Arizona y Pensilvania, dos Estados que ganó Biden pues apostó por ganar el condado de Maricopa, Arizona, que concentra el 60% de los votos. En Pensilvania, Biden privilegió ganar condados semiurbanos, como Delawere, Chester, Montgomery y Bucks. Esto muestra la relevancia de condados semiurbanos y que Biden logró mover un poco el mapa político en estas elecciones (ver abajo).
  4. En el caso de que se votara por el juicio político de Trump, es probable su aprobación en la Cámara de Representantes, con casi todos los demócratas a favor y la mayoría de los republicanos en contra. Sin embargo, en el Senado se necesitarían 66 votos para destituir a Trump, incluidos 18 republicanos.
  5. Aunque el Partido Republicano esté dividido y en crisis, difícilmente apoyará en bloque una destitución de Trump. Después de todo, 74 millones de estadounidenses votaron por él y el Partido Republicano sigue siendo el partido de Donald Trump.
  6. Según algunos análisis, Trump deja su cargo con el partido más dividido que antes. Pero no se podría afirmar que “las vergüenzas del trumpismo” llevarán a la ruina al partido. Según el estratega republicano Terry Casey, los cambios en el partido con Trump fueron positivos, ya que antes tenía una imagen de partido elitista y de los ricos de Wall Street, y ahora existe un acercamiento a problemáticas de la clase media o la clase trabajadora.
  7. A pesar de la derrota electoral, Trump obtuvo millones de votos más en 2020 que en 2016 y estimuló una participación republicana sin precedentes. El partido ganó escaños en la Cámara y mejoró su desempeño con los latinos.

El ascenso de la ultraderecha

  1. El aumento de la actividad de la extrema derecha es a nivel nacional: los ataques de la extrema derecha en los últimos seis años han ocurrido a lo largo de los 42 Estados, Washington, D. C. y Puerto Rico.
  2. El mapa de levantamientos violentos muestra que los puntos calientes del extremismo de derecha son California, Oregon, Washington y Texas. La mayoría de los incidentes ocurren en condados donde hay importante porcentaje de jóvenes, son más diversos y tienen un ingreso familiar más alto que el promedio. Se deduce que los antiprotesta de ultraderecha, generalmente hombres blancos que se sienten amenazados por las transformaciones culturales, se dirigen a esas zonas suburbanas y exurbanas donde los jóvenes tienden a adherir a principios de libertad, justicia e igualdad.
  3. Considerando el número de manifestaciones y eventos violentos entre mayo y diciembre de 2020, se estima que hubo 2.261 en California; 1.272 en Nueva York; 988 en Florida; 890 en Pennsylvania; 740 en Texas, etc.
  4. La diferencia entre los daños y víctimas generadas por violencia de izquierda y de derecha es enorme. Se estima que los movimientos violentos de izquierda han generado 22 muertes desde 1994, comparado con 335 víctimas de la violencia de la extrema derecha. En 2017 se calculó que, desde septiembre de 2001, el 73% de las fatalidades causadas por extrema violencia fueron perpetrada por movimientos de extrema derecha.
  5. También se estima que el 95% de las 10.600 protestas anti-racistas a partir del asesinato de George Floyd en mayo de 2020, han sido pacíficas.

Las milicias

  1. Las imágenes de la toma del Capitolio muestran el rol activo asumido por las milicias. Las milicias son catalogadas como una amenaza para la seguridad, más que nunca antes. Mientras que en los ’90 casi no operaban fuera de sus estados y se limitaban a reclutar en el entorno regional, algunas de las milicias actuales operan a lo largo de todo el país.
  2. Las milicias incluyen a grupos y sectores muy diversos. Algunos autodefinidos como “patriotas” antigobierno, como Three Percenters, Oath Keepers y Texas Freedom Force. Otros, como los Boogaloo Boys, que surgieron de un meme de Internet de extrema derecha que aboga por una segunda Guerra Civil y pasó a la vida real con camisas hawaianas y chalecos antibalas. Se identifican con iconos de la supremacía blanca como máscaras de esqueletos, las banderas confederadas o el saludo nazi.
  3. El predominio de policías y veteranos en las nuevas milicias les permite generar una imagen y marca legítimas, que facilita sus esfuerzos para movilizar apoyo, destacando el hecho de que sus miembros son “individuos que arriesgaron sus vidas para proteger a la nación o sus comunidades”. Es más difícil, entonces, identificarlos como una amenaza para la seguridad nacional. Además, la experiencia previa militar y en el campo de la seguridad les permite hacer operativos sofisticados y de impacto, dificultando el monitoreo de sus actividades por parte de las autoridades.
  4. Una de las causas del aumento de las milicias es la falta de políticas que atiendan la crisis económica y social, el desempleo, la falta de financiamiento, desarrollo de infraestructura y atención a sectores rurales y agrícolas.

Tendencias del voto rural y urbano

  1. Considerando la polarización y el ascenso de la ultraderecha en algunos territorios, es importante considerar las tendencias de voto. Si bien es clara la continuidad entre el voto rural con tendencia a republicanos y el urbano hacia los demócratas, hay algunas variaciones importantes en algunos Estados.
  2. Los condados suburbanos de pequeñas áreas metropolitanas y los cuatro tipos de condados no metropolitanos (menores a 1 millón de habitantes), en conjunto emitieron 31,5 millones de votos, de los cuales Biden obtuvo el 33,7%, mejoró respecto del 31,4% para Hilary Clinton, pero fue menor al que obtuvo Obama en 2012 (39,2%).
  3. Por otro lado, Trump tuvo mayoría urbana en 21 estados, perdió terreno en la mitad central del país: los suburbios y las ciudades medianas que se ubican entre las áreas rurales y los imponentes centros metropolitanos. Trump ganó en la mayoría de los condados rurales, pero las 11 áreas metropolitanas más grandes de EE. UU., dieron más votos que todos los votos rurales. Destacan los votos de Nueva York, Los Ángeles, Chicago, Dallas, Houston D. C., Miami, Filadelfia, Atlanta, Boston y Phoenix. Esto muestra que los espacios rurales y urbanos no son monolíticos.

 

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Fuente: CELAG

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